jueves 2/12/21

'Que alguien me lo explique'

"Tratan de seguir desviando el foco de atención con la finalidad de continuar llevándoselo crudo, de continuar prevaricando, malversando, presionando y escrachando"

'Que alguien me lo explique'

¡Que alguien me lo explique porque yo a esa lucidez tan socrática no llego! Y es que después del empacho permanente al que fuimos sometidos durante muchos años por el tema separatista, últimamente habíamos desviado nuestro foco de atención a un tema realmente serio; tan serio que ha conseguido contraer todos los esfínteres del mundo, el Coronavirus. Y claro, comprendan ustedes que volver de nuevo a remover el lodazal separatista puede resultar hasta perezoso. Imaginen y coloquémonos en situación.

No es novedoso que hay una serie de ciudadanos de la Nación que al no sentirse a gusto entre nosotros quiere tomar las de Villadiego, poniendo tierra por medio, y de paso, como “España les roba”, consagrando el estereotipo del separatismo más genuino, trincar de España todo lo que pillen por medio; justificándolo, eso sí, que hacer lo que otros hacen no es pecado. Pero claro, mientras tanto, aupados en la anti-estética más vejatoria para mentes de entendederas normales, tratan de seguir desviando el foco de atención con la finalidad de continuar llevándoselo crudo, de continuar prevaricando, malversando, presionando, escrachando y mil lindezas más propias del sainete separatista. Y España nos roba, dicen.

Si nos centramos sólo en las dos últimas generaciones, encabezados por el ex-molt honorable president, (jo, y porque era molt honorable) señor Pujol y su tropa, a base de repetir y repetir que España les robaba, sin rubor alguno se dedicaban al expolio catalán-español más sangrante, transportando millones y millones de euros hacia paraísos fiscales. (Versión judicial) Pero el eslogan de España nos roba ya había calado, continúa calando. Es más, sigue ahí como nudo gordiano para que las nuevas generaciones de separatistas vayan adquiriendo un referente que les dé pábulo para, como España les roba, pensar que es de justicia divina arramblar hasta con los calcetines sudados del abuelo. Eso sí, del abuelo español.

Pues a esa parte de dirigentes separatistas, y me refiero a los que hoy están juzgados, sentenciados y cumpliendo condena por rebelión contra el Estado español y por malversación de capitales públicos, sin haberse arrepentido de sus delitos y reiterando que lo volverían hacer, sumada a la última “pallassada” del señor Torrás: «Con Cataluña independiente se hubiesen producido menos muertes por Coronavirus», habría que añadir ahora la opinión de un inesperado aliado de mucho tronío, el señor ZP. Suena raro, casi a sacrilegio político, pero así es. El ex presidente del Gobierno español, en un alarde de funambulismo sólo acto para mentes ilumino-kafkianas, hace unos días se descolgó con unas frases que quedarán en los anales de la historia del disparate político. Entre sus idas y venidas de uno de sus muchos vuelos a Venezuela, supongo que sin llegar a estrujarse mucho las neuronas, soltó a bocajarro y sin vaselina: «Ya va siendo hora de que en el gobierno español haya ministros separatistas» Le faltó decir para optar como mínimo al Premio Nobel del disparate: «para que todo esto se vaya a la puñetera mierda». Estoy seguro que muchos de sus compañeros del PSOE se llevarían las manos a la cabeza con lo escuchado.

¡Osus María! Que diría un primo mío; alguien en su sano juicio debería tratar de iluminar la parte atrofiada de mi cerebro, que es mucha, y explicarme cómo se puede entender que alguien en sus cabales trate de meter a una víbora en el seno de su propio hogar, sabiendo que por condición natural el ofidio intentará inocular su veneno al menor descuido.

Hay constancia, por conversaciones privadas con personajes muy significativos de la misma cuerda política que el señor ZP, honradísimos y respetabilísimos donde los haya, que están hartos de este señor, pero así mismo me reconocieron que sería negativo para el partido airearlo públicamente. Hay muchos temas por medio de tinte oscuro que mejor no hurgar demasiado: el tema del ex embajador del gobierno de Zapatero, Luís Morodo, la petrolera venezolana PDVSA, la extraña relación con Maduro, la DEA…Mucho lío por medio para, aún sin culpa, meterse en ese charco sin salir salpicados. Lógicamente, en esta España que nos ha tocado vivir, con una parte de separatistas juzgados y condenados a una pena de entre diez y trece años de prisión por rebelión y malversación de capitales, encerrados en cárceles de cinco estrellas, y que sin haber cumplido los requisitos legales que para otros presos serían insalvables, apenas año y medio después de ser condenados están a un paso de salir de prisión entre los vítores y aleluyas de sus incondicionales y demás submarinos invisibles. Submarinos que no se ven, pero que están ahí, a la vista de todos. Es una obviedad casi insultante que ante semejante triunfo los separatistas están muy creciditos, paseando sus dignidades con aura de mártir.

Es decir: salgan de prisión de inmediato o se pase un tiempo, para los suyos siempre serán héroes nacionales, de ahí que, como con los logros conseguidos han ido creando camino al andar, como versaría en su día Antonio Machado y elevaría a los altares Joan Manuel Serrat, por poner un ejemplo, porque después vendrán más y más ejemplos del mismo corte, la alcaldesa de Tremp, un pueblo de Lérida, ha tenido las santas narices de, encima de no tener desplegada la enseña española en su ayuntamiento como sentenció el tribunal Supremo en su momento, el 30/06/2020, aprovechando que en la obscuridad algún “charnego españolo” había colocado una bandera española pegada con papel de celo a la puerta del ayuntamiento de Tremp, a la mañana siguiente la alcaldesa separatista puso una denuncia en la comisaria de los Mossos por atentado público al patrimonio de todos los catalanes, denunciando así mismo ante la prensa adicta:“Condenamos y rechazamos el acto vandálico ocurrido esta mañana en la puerta del edificio del Ayuntamiento. Continuaremos trabajando por los derechos y libertades de todas las personas. ¡Toma ya! Y claro, como en río revuelto siempre hay ganancia de pescadores, y estamos en precampaña electoral en el País Vasco, el señor Iñigo Urkullu, a la sazón, presidente del gobierno vasco, a preguntas de un periodista sobre los dos obreros que tras varios meses después del accidente todavía permanecen enterrados en el vertedero de Zaldívar, (Vizcaya) al saber el señor Urkullu que el periodista que preguntaba era español, como mandan los santos cánones del separatismo, puso su propia basura de culpabilidad ante el ventilador de la caca, contestando con una joyita a tener muy en cuenta para tiempos venideros: «Yo no soy español, sólo me siento vasco» Le faltó decir: sólo me siento español cuando hay que trincar de los incautos españoles, pero mientras tanto: ¡Zurra el pito, Benito!

'Que alguien me lo explique'