martes 24/5/22

La primavera ha venido: nadie sabe cómo ha sido

La estación de la luz y el color renace desprovista de protagonismo mediático  

“La primavera ha venido/ nadie sabe cómo ha sido./ Ha despertado la rama/ y el almendro ha florecido/ y en el canal se escuchaba/ el gri gri del grillo”.

Este célebre poema de Antonio Machado, escrito para niños, parece a día de hoy sostener una carga tremendamente premonitoria para este el presente año 2020.

Porque la primavera ha venido -ya está con nosotros- y apenas nadie hace alusión a la misma. Siendo -como es- la estación del amor. La estación de la luz. La estación del color.

Pero la luz y el color han cambiado su hábitat natural. Ahora están dentro de casa, dentro de cada hogar, en la profundidad cierta del amor doméstico. Del amor familiar. La naturaleza está a solas, a las afueras del confinamiento.

Cuidándose a sí misma mejor que en otras ocasiones, porque ahora no ejerce su brazo ejecutor la intervención dañina del hombre. He aquí otras de las enseñanzas que debemos extraer del ralo y raro momento actual.

La Primavera ha llegado. Y lo ha hecho al margen de los titulares periodísticos de los humanos. A todos, de seguro, nos hubiera gustado recibirla a nuestras anchas: es decir: en la calle mirando al cielo, en los jardines observando las flores, en cualquier paseo marítimo disfrutando del horizonte de olas y sal.

Pero igualmente la recibimos recluidos en el interior de nuestros domicilios como gesto de solidaridad. Para con nosotros y para con los demás.

Ha renacido, otra vez, la estación predilecta para muchísimas personas. Sobre todo para las consideradas románticas. Para las consideradas vitales. La estación que sucede al frío invierno.

La estación que nos recuerda el vocablo equinoccio. La estación en la que el centro del Sol, visto desde el planeta, cruza el Ecuador celeste “en su movimiento aparente hacia el Norte”.

Esta vez será la estación en la debemos librar una batalla durísima y vencer una pandemia global. Sí, la Primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

La primavera ha venido: nadie sabe cómo ha sido