viernes. 19.08.2022

¿Qué gran preocupación ha logrado superar la hija de Antonio Banderas?

Stella del Carmen, hija de Antonio Banderas, ha afrontado una situación que le creaba ansiedad

Stella del Carmen y Antonio Banderas
Stella del Carmen y Antonio Banderas

El mundo iba demasiado deprisa. A una velocidad de relámpago. Una velocidad inhumana, una velocidad de espanto. Por esta razón el confinamiento ha supuesto una parada en seco. Y una oportunidad de oro para la reflexión e incluso para la meditación. Así también para Stella Banderas, hija del reconocido Antonio Banderas.

Tal que así es como lo ha vivido la hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith, Stella del Carmen. La joven ha decidido, decidió hace unos meses, recuperar su génesis, sus fuentes, parte de su cuna, sus raíces más españolas. No es mala opción, no es mala decisión. La vuelta o la conservación de los orígenes ha de prevalecer siempre en las preferencias personales.

Una fuente de ansiedad

 

Stella ha sido creada en Estados Unidos. Por ende pertenece de lleno a dos culturas. A dos culturas distintas. Ella ha reconocido -lo ha hecho con la mano en el corazón- que hablar dos idiomas diferentes se convirtió en algo así como en “una fuente de ansiedad, culpa y vergüenza”.

Y esto mayormente por el escaso tiempo que le dedicaba al español. Pero ha frenado en seco y ha dado un giro de ciento ochenta grados en este sentido. Tan es así que durante los meses de pandemia ha leído la obra nada más y nada menos que de Federico García Lorca.

Platos tradicionales

 

Pero no sólo se ha bebido la literatura lorquiana, sino también ha cocinado platos tradicionales e incluso ha practicado por largo el castellano, de suyo oxidado en la hija de Banderas.

Antonio Banderas y su hija Stella del Carmen

Así lo ha narrado ella misma en un artículo rubricado de puño y letra en Vanity Fair. Stella quiere ser escritora. Se ha tomado a pecho está vocación. Y, con 23 años de edad, ya está dando sus primeros pasos en el género del negro sobre blanco. De la tinta sobre el papel.

Ha escrito una columna titulada Cómo crecer en una familia bilingüe. Principia  hablando del origen de su segundo nombre, en honor a la Virgen del Carmen. “Mi padre me lo puso como símbolo de su gran amor por su ciudad natal [Málaga] y por mi abuela, que era una gran devota de esta virgen”. “Mi nombre define mi ascendencia y mi conexión como mujer española”, señala.

Cargo de conciencia

 

Pero ser una niña educada en Estados Unidos que viajaba esporádicamente, de higos a brevas, con su familia a España provocaría que el inglés tuviera más peso en su vida y gradualmente fuera desprendiéndose de sus raíces españolas. Ello le generó una cierta preocupación, un cargo de conciencia. Cargo de conciencia que se intensificó tras el divorcio de sus padres.

“No pasar el suficiente tiempo en España implicaba que no estaba desarrollando el mismo nivel de competencia en castellano que el que tengo con el inglés. Y en los años en los que casi cesaron los viajes familiares al sur del país, mi conexión con esa parte de mí misma empezó a desvanecerse”, cuenta.

Una perfumería de Los Ángeles

 

Su tristeza cesó cuando hace apenas unos años entró en una perfumería de Los Ángeles y, de pronto, en un santiamén, un olor le recordó a “una iglesia vagamente iluminada por velas, cera, pétalos de rosa diseminados, humo, Málaga, Semana Santa”.

“Me sobrepasó. [...] Fue como si todos los recuerdos de la infancia de Semana Santa se hubieran condensado y destilado en una preciosa botellita. Ahí estaba un trozo de mi corazón”, cuenta con emoción.

Cabe decir que ahora rescata directamente con cierta nostalgia sus vivencias en España: “Cuando decido hacer una tortilla de patatas en mi casa de Los Ángeles o cuando uso Facetime con mi padre y puedo ver un trocito de Marbella de fondo de pantalla de mi móvil, recuerdo mi primera infancia en la playa, con mi familia, comiendo bocadillos de Nutella y viendo el Grand Prix del verano. Recuerdo pasear por las calles nocturnas de Málaga junto a mi tía, el chocolate con churros y las cenas de tres horas”.

¿Qué gran preocupación ha logrado superar la hija de Antonio Banderas?
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