Ningún telespectador esperaba una entrevista tan tensa. María Teresa Campos acudió al plato demasiado resentida. Un resentimiento que explotó en prepotencia. Esta mujer ya no está para estos embates ni para estos envites. Por veces demasiado desentrada y, de otras, pasada de frenada. En bastantes ocasiones la razón le asistía.
Llegó contrariada al plató. Tenía ganas de soltar cuatro verdades del barquero. Iba a por todas. Bien arremangada. Mirando de frente. No aceptando ni media broma. Con las espadas en alto. En el programa por excelencia de Jorge Javier se había venido criticando durante los últimos días su relación con Edmundo, la relación de Carmen Borrego con su esposo y la relación dictatorial de Terelu con sus compañeros durante los comienzos de la hija de su madre.
Nadie la esperaba en un plató como el de Sálvame Deluxe. Fue una auténtica y anhelada invitada de excepción. Asistió para aclarar. Pero también a pontificar. Y a echar en cara. Con el don de mando del que ya carece. María Teresa es un más a menos demasiado crepuscular. Tan sólo le falta bajar la escalera televisiva de “El crepúsculo de los dioses”.
Meter tan prematuramente a sus hijas a trabajar en televisión, previo enchufe, le ha pasado factura. No es fácil trabajar con las Campos hijas. De ello hay testimonios varios. El último el de Caparrós. Pero no ha sido el único, ni mucho menos. Terelu estaba blindada cuando entonces. Y nadie podía toserle porque su mama era quien era. Ahora ya no, ahora su madre no es la que fue. Entre otros factores porque no ha sabido retirarse del todo a la hora de su jubilación.
Hoy por hoy María Teresa Campos parece una reina destronada. Ya hace tiempo que la destronaron de la parrilla televisiva de la mañana. Ella se creía eterna ante su público fiel. Pero en el mundo de la televisión la eternidad es un concepto vacuo. Nadie es dueño de ningún sitial. Nadie puede arrogarse una franja horaria por años. Ningún presentador dura más de lo debe.
El destronamiento María Teresa lo tomó como una bajada a los abismos. Y fue, innecesariamente, cayendo en picado. Decreciendo. Como un pataleo contenido que de vez en cuando soltaba exabruptos. Se erigió en madre protectora de sus niñas entonces sí más o menos televisivas.
La relajación de Teresa Campos fue un mero espejismo
María Teresa es mucha María Teresa. Conforme fue empezando el primer minuto consiguió relajarse. Pero esa relajación duró poco. Fue solamente un mero espejismo. Destacamos algunas de sus afirmaciones:
«No quiero que mi entrevista se convierta en una corrida de toros y que entren a matarme».
“Bertín sí que es un verdadero profesional”.
«No me imaginaba que me podía haber pasado lo de Edmundo».
«No estoy abierta a una reconciliación con Edmundo. Esa etapa está cerrada».
«A veces mis hijas se preocupan demasiado de mí».
«Es mentira que cuando discutía con Edmundo perdiera los nervios y me agrediera a mí mismas ».
«Yo ya tengo otras ilusiones».
«Yo lo que busco es alguien para estar tranquilos y para poder charlar y para ir al cine».
«Yo no le he lavado los calzoncillos a ninguno de mis novios».
«Edmundo no me ha sacado ningún dinero, no ha vivido a mi costa».
«Mis hijas nunca se han metido en mis cuestiones amorosas ni yo me he metido jamás en las suyas».
«Estoy muy contenta de que mi hija Carmen haya encontrado al hombre de su vida».
«Creo que se están sobrepasando con mi hija Carmen pero a ella no la derriba nadie».
«Jorge Javier, tú estás más solo que la una, nadie te quiere, los que están a tu lado lo están por el interés»
