sábado. 04.04.2026

Asumida la Sentencia, a esperar el Buen Fin

Hermandad de barrio pasa por ser una de las cofradías más populosas y en auge de Cádiz

Asumida la Sentencia, a esperar el Buen Fin

Hermandad de barrio pasa por ser una de las cofradías más populosas y en auge de Cádiz

El gaditano barrio de Santa María viste sus mejores galas el Miércoles Santo, día en el que la plaza de las Canastas es lugar de devoción y canto para su Cristo de la Sentencia, todo un referente en la Merced.

Devoción que se remonta al convento de agustinas recoletas de Nuestra Señora de Candelaria. Allí tenía una tía monja el poeta Carlos Carnaval y en ese señero lugar existía la imagen de Jesús de la Sentencia.

Cuando se abren las puertas de la Merced, Cádiz se llena de luces y fervores. La tarda se engalana cuando por la plaza de San Juan de Dios pasa esa auténtica maravilla procesional por sus grandes dimensiones y por el dorado de sus perfiles.

Este "barco de luces", como algún día se le denominó de forma muy acertada en la Tacita de Plata, constituye uno de los conjuntos escultóricos más atractivos de todos los que procesionan en nuestra Semana Santa.

Detrás, la Virgen del Buen Fin, advocación rica en su mensaje, elegida entre una hermosa letanía (Angustias, Soledad, Dolores, Esperanza). En sus manos luce un hermoso pañuelo que enjuga sus lágrimas. En su procesionar se convierte en una joya en volandas a la que rinden saetas cuando llega de vuelta a su barrio.

Sentencia, una hermandad de barrio, una cofradía populosa y al auge en Cádiz por su nómina penitencial y por el compromiso de su gente. Y una advocación mariana a la que muchos recurrimos en esto tiempos de zozobra.

Historia

El 9 de abril de 1939 un grupo de estudiantes crean la comisión organizadora procultos de la Cofradía de la Sentencia. La imagen de Jesús recibía culto en la capilla de las agustinas recoletas, en la calle Carmen, y la salida la realizaban desde la Parroquia del Santo Ángel, ya que las dimensiones de las puertas y pasillos del Convento no permitían la salida y entrada del paso, que era prestado y cargaban los hermanos.

Al clausurarse el Convento se estableció como sede canónica la Parroquia del Rosario, incorporándose entonces la Virgen del Buen Fin, pero la salida procesional seguía presentando dificultades, ya que la Virgen debía salir desde San Francisco. Restaurada la Parroquia de la Merced, la Cofradía se traslada allí en 1951.

Imágenes 

El Señor de la Sentencia es de estatura mediana, levemente inclinado hacia delante pero manteniendo la cabeza erguida, ovalada faz, pómulos pronunciados, barba recortada partida en dos, las cejas son casi rectas y lleva un pelo natural pese a tenerlo tallado. El rostro, manos y pies están tallado en madera de cedro. Puede tratarse de la imagen procesional más antigua que se conserva en Cádiz, fechándose en la transición del gótico al renacimiento del siglo XVI, de autor anónimo. Fue restaurado por Juan Manuel Miñarro López en 1994, quien le realiza nuevo candelero.

Conforman el misterio las tallas de Pilatos (sentado en su trono imperial), Claudia Prócula, un esclavo negro que le ofrece el aguamanil, el lector y un romano, obras de Francisco Buiza hacia 1961, que sustituye a otras imágenes de Láinez Capote. Estas imágenes han sido restauradas por Arturo Torres Vivas (1998-1999), perdiendo su policromía inicial, que recupera el imaginero portuense Ángel Pantoja; a su vez, Torres Vivas talla la imagen de un nuevo romano que completa el misterio en 1999.

María Santísima del Buen Fin es obra del imaginero gaditano Miguel Láinez Capote, en 1950. Ha sido restaurada por Juan Manuel Miñarro en 1997, quien le hace nuevo candelero. Para el altar de la corporación la Cofradía recibe en 2015 la donación de una imagen de San Juan Evangelista realizada por el escultor valenciano afincado en Jerez de la Frontera Ramón Chaveli Carreres en 1943.

Asumida la Sentencia, a esperar el Buen Fin