El 2 de octubre es una fecha significada en el entorno cofrade gaditano porque se celebra la festividad de los Santos Ángeles Custodios, una imagen a la que se le rinde veneración en la parroquia de la Castrense y, actualmente, en Santa Catalina debido a las obras acometidas en el templo militar.
Y es significada porque la imagen de gloria está ligada a una corporación que realizaba su salida procesional tradicionalmente el primer domingo de octubre. Sin embargo, por segundo año consecutivo, la imagen se quedará en casa.

Lo más que se ha programado para hoy martes 2 de octubre es el rezo del rosario y la solemne función, además de una oración de todos los grupos parroquiales ante el titular de la parroquia.
El motivo de no poder salir a la calle se debe a la imposibilidad de realizar cultos externos por el vacío existente en la hermandad, una situación que ya se prolonga más de un año y que parece condenarla a la desaparición.
Hay que recordar que en el verano de 2017, el hermano mayor, Agustín Marchante, presentaba su dimisión por motivos personales. Se abría el proceso electoral, al que se presentaba una única candidatura encabezada por Helena Olmedo. Sin embargo, esa lista era rechazada por el Secretariado Diocesano, a instancias del director espiritual, César Sarmiento.
Desde entonces poco o más se ha avanzado. La normativa establecía el nombramiento de un comisario, en este caso Miguel García Díaz, expresidente del Consejo Local de Hermandades, que trató de encontrar la solución en la convocatoria de un cabildo que aprobara la fusión con la cofradía de Expiración. Sin embargo, los hermanos convocados rechazaron la propuesta.
Desde ese movimiento, poco o nada se sabe de una modesta corporación de gloria que animaba el inicio del mes de octubre en Cádiz, una hermandad condenada a morir a día de hoy y que, quizás por su humildad, no reciba el trato y la dimensión pública que merece.
