La Unión de Hermandades lamenta “las severas consecuencias” del decreto del obispo
El órgano de Curtidores reconoce la autoridad del obispo pero también la legitimidad de la Junta del Prendimiento
Sustituir o cesar a un capataz es un asunto común que legítimamente se enmarca dentro de las competencias de las Juntas de Gobierno de las Hermandades. Una potestad además estatutaria. Es decir: un quehacer aprobado por la máxima autoridad eclesiástica dentro de las prerrogativas que conciernen a los máximos dirigentes de las cofradías. Cuanto ha sucedido en el Prendimiento se ha convertido en un asunto mediático no ya a nivel local sino incluso extensible a toda Andalucía.

La opinión popular (basta echar una ojeada a las redes sociales o extraer opinión de foros bastante autorizados) rechaza de plano las consecuencias del decreto del obispo monseñor José Mazuelos Pérez. Decreto que ha sido denominado como “decretazo” por lo incomprensible del mismo.
El cese de la Junta de Gobierno de la popular cofradía del Miércoles Santo parece una respuesta del todo sobredimensionada. Sobre todo cuando el propio director espiritual y párroco de Santiago y el mismo Hermano Mayor de la Hermandad aseguran por activa y por activa que no existe otra causa que el cese del capataz del paso del Señor, Juan Montero Suárez, por continuas desobediencias a las directrices marcadas por la propia Junta y por la Diputación Mayor de Gobierno y, como consecuencia, por la pérdida de confianza del órgano de gobierno hacia el hasta ahora máximo responsable de este martillo.
En el orbe cofrade se hacía esperar un pronunciamiento del Consejo Local de la Unión de Hermandades. De la denominada Permanente. Ya se sabe que siempre, a efectos de imagen, vale más un comunicado (al margen de su contenido) que el silencio institucional. Este sábado 17 al fin la Unión de Hermandades ha cursado un comunicado muy necesario, según la envergadura que están tomando los acontecimientos. Un comunicado que bien puede resumirse en las siguientes premisas:
Primero: El texto del comunicado del Consejo reconoce al obispo como primera autoridad eclesiástica. Una obviedad que nunca debe ponerse en tela de juicio en el mundo de las Hermandades.
Segundo: Tras un párrafo intermedio de tono reflexivo, el mensaje troncal emerge en la tercera parte de dicho texto. Precisamente cuando la Unión de Hermandades de Jerez indica muy claramente al obispo que el cese de un capataz, a cargo de una Junta de Gobierno, es asunto de poca importancia y que forma parte, por decirlo así, del día a día del funcionamiento normal de las Hermandades. Un asunto sin importancia y sin relevancia ninguna. Por el contrario monseñor José Mazuelos ha tomado o ha parecido tomar el caso dotándolo de una trascendencia vital no del todo entendible en ningún círculo cofrade.
Al final del comunicado la Unión de Hermandades lamenta las severas consecuencias que este decreto ha propiciado sobre la totalidad de la Junta de Gobierno de la Hermandad del Prendimiento, equipo dirigente que no ha cometido ninguna irregularidad de bulto para la sobredimensionada reacción del Pastor. Por esta razón la Unión de Hermandades solicita al obispo que atempere y que aplique la Misericordia. El texto literal e íntegro del comunicado de la Unión de Hermandades es el siguiente:
“Ante los últimos acontecimientos vividos con la Hermandad del Prendimiento y el Obispado de Asidonia-Jerez queremos hacer patente, sin ambages, el respeto a la autoridad y vigilancia que corresponde a nuestro Pastor y desde esa autoridad que está siempre regida por los criterios evangélicos y eclesiales que buscan el bien de la grey, evitando toda arbitrariedad y no buscando su propio interés, sino el bien de los fieles”.
“Por ello, en los tiempos que vivimos, en los que los ataques a la Iglesia, y por ende a todos los que la integramos, son constantes y directos a la línea de flotación, debemos seguir siempre el Evangelio para ser luz y sustento del mundo. Debemos ser columna que sostiene, y luz que ilumina a una sociedad cansada y apagada, que es empujada cada vez más hacia el consumismo y está más alejada de Dios”.
“En esta misión, las Hermandades deben ser corrientes vivas de participación y solidaridad, para crear unas condiciones más justas y fraternas en la sociedad”.
“Es por ello que apelando a los criterios evangélicos citados y, la escasa importancia y consideración -a estos efectos- que tienen los hechos acontecidos y efectuados por la Junta de Gobierno de la Hermandad del Prendimiento, confiamos que nuestro Prelado sabrá atemperar y mediar con el bálsamo de la Misericordia las severas consecuencias producidas para toda esta Junta de Gobierno, por el acto tan irrelevante sucedido. Que Nuestra Señora de la Merced nos ampare”.
