martes. 28.06.2022

Restauran el primitivo busto del Señor de la Sagrada Cena

La antigua Imagen Titular de la Hermandad cobra su esplendor original tras labores de restauración y conservación

Restauran el primitivo busto del Señor de la Sagrada Cena

La antigua Imagen Titular de la Hermandad cobra su esplendor original tras labores de restauración y conservación

La talla intervenida por el imaginero Ángel Arroyo y el restaurado Javier García, con gran certeza, corresponde con la imagen que procesionara como la imagen titular del Señor de la Sagrada Cena en los años cincuenta, obra del jerezano Francisco Pinto Berraquero.

Esta imagen se creía destruido, según cuenta la tradición quemado en la azotea de un antiguo mayordomo, pero al parecer esta talla perduró en el tiempo en las manos de este mayordomo. En estos momentos, se encuentra restaurada y a la venta en un anticuario. El rostro de este busto muestra serenidad y cierta semejanza con las imágenes de Castillo Lastrucci. El cuerpo y manos de esta imagen no han perdurado en el tiempo, por lo que solo llega a nuestros días el rostro de esta antigua imagen del imaginero que talló el Cristo del Perdón y el Señor de las Misericordias.

“El busto tiene un valor artístico único, ya que se cree que fue la primera imagen de Cristo tallada por Pinto Berraquero”, atestigua el imaginero Ángel Arroyo. La restauración de este busto es una oportunidad única para recuperar su historia la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena.

Los documentos gráficos demuestran que procesionó por primera vez en el año 1955 y fue sustituida por una imagen transformada de San Cayetano, que fuera utilizada en el paso de misterio primitivo como Santiago el Mayor, para con posterioridad, Ortega Bru gubiase en 1967 por la actual talla del Señor.

El proceso de conservación y restauración de Arroyo y García es de una gran complejidad artística, debido al paso del tiempo, las numerosas roturas y el estado de conservación en el que se encontraba. “Esta restauración ha llevado unos dos meses de duración”, afirma Ángel Arroyo. La policromía original estaba desgastada y lijada, a lo que se le suma el abandono, como principal problema, junto a unas condiciones ambientales perjudiciales para la imagen, según informan los interventores.

El pelo, la barba y las cejas se habían cubierto con una capa de preparación sobre la superficie pictórica original. Todo ello estaba afectando a la estabilidad de la obra y a su correcta lectura visual, desvirtualizando la calidad técnica y artística de la imagen.

La imagen, que luce ahora la impronta que le otorgase Francisco Pinto Berraquero, descansa sobre una peana en la que se introduce, pero no se adhiere. Con esta intervención se quiere recuperar y devolver el valor histórico-artístico a una imagen titular que procesionaba por las calles de Jerez de la Frontera, como muestran las imágenes.

Restauran el primitivo busto del Señor de la Sagrada Cena
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