domingo. 22.03.2026

Ana María Sabido expone en Jerez

En Los Claustros hay pinturas, esculturas y piezas de cerámica

Ana Sabido en Los Claustros I Breña
Ana Sabido en Los Claustros I Breña

En la Sala Cerchas-Los Claustros, de Jerez de la Frontera, Ana María Sabido, deportista y artista, expone su obra. Hay cuarenta y cinco pinturas, veinte esculturas y cincuenta y seis piezas de cerámica; en total, más de ciento veinte piezas. La exposición “Del deporte al arte” está abierta hasta el 27 de septiembre. La visitamos y hablamos con la autora.

Ana, ¿cómo fue la inauguración de la exposición?

Madre mía, fue... Me sentí muy nerviosa. Fue grandiosa; no me esperaba esa cantidad de gente ni tanto cariño. La alcaldesa dijo cosas preciosas. Hubo mucho sentimiento. Me entraban hasta ganas de llorar, pero me estuve aguantando.

Ana M. Sabido I Breña
Ana M. Sabido I Breña

¿Cómo has preparado esta exposición?

Tenía muchas ganas de hacerla, aquí en mi ciudad. He tardado un poquito, pero porque quería también tener cosas nuevas. Los Claustros me parece un sitio maravilloso. Estoy contenta porque está teniendo mucha aceptación, gracias a Dios. A los jerezanos les debo mucho. He sentido que me he quitado un peso de encima. Tenía ilusión, pero también miedo. No por las críticas, sino que, al ser en tu ciudad, te pones más en el punto de mira.

Sabía que iba a gustar a la gente. A algunos les gustan las cerámicas; a otros, los cuadros modernos; a otros, los más realistas. La pintura más antigua puede ser de hace veinte años. La gran mayoría es de diez años por acá. La cerámica es lo más reciente, de hace cinco años. Con la escultura empecé antes, hace unos diez años. Sigo practicando las tres cosas a la vez. La parte última la he hecho en dos meses.

Vamos a hablar de tu vida. ¿Cómo te decidiste por el arte?

Siempre me ha gustado la pintura. Mi padre pintó durante años, pero lo dejó. Con catorce años hice Bachillerato en la Escuela de Arte y luego, el grado en Modelado. Cuando mucho más mayor, fui también con Mercedes Rueda, gran pintora de aquí; la quiero muchísimo. Luego, también en la Escuela de Arte, hice Técnico de Cerámica y también en Ebanistería. Ahora me falta un año para terminar Escultura del Espectáculo.

Aparte de Rueda, ¿ha habido algún profesor que te haya influido especialmente?

Me gusta mucho Luisa Porras, que daba Escultura y me ayudó mucho; ya se jubiló pero expone muchísimo. Igualmente, Santos Calero, de Sevilla, el autor del monumento a la Semana Santa; también me dio Escultura. Los dos eran muy avanzados. Como escultores, tienen más o menos el mismo estilo pero son diferentes. Luisa hace mucha mezcla de materiales y es más de cosas pequeñas; Santos es más de escultura de madera y de molde. También he aprendido mucha Cerámica con Aurelia, también muy buena.

Vamos a pasear por la exposición. Nos paramos ante un retrato. Explícalo

Es mi padre. Es muy realista, pero los retratos son muy trabajosos. Tenía ganas de hacerlo. A mi madre le hice otro. Lo veo bueno y me gusta; los que lo conocen dicen que está muy bien. La cara en conjunto está conseguida pero destaco los ojos; creo que expresan vida. Lo hice hace aproximadamente unos doce años; aún no había fallecido.

Padre I Breña
Padre I Breña

Elige otra pintura

El óleo sobre el lienzo titulado “Invierno en la ciudad”. No recuerdo cuándo lo hice, pero me gusta mucho por su impresionismo y la lejanía. Si te acercas se ven manchas y si te alejas lo que vemos son figuras. Tiene un poquito de volumen y me atrae mucho. Me he inspirado en los impresionistas franceses. Le tengo mucho cariño porque lo hice en una etapa en que estaba muy cansada. Los colores, el celeste, el azul cielo, la oscuridad, la luz… me llaman mucho la atención. He estado en París y hago en cada momento lo que me apetece o lo que siento. Me gusta hacer cosas diferentes. No me gusta repetir una temática porque me cansaría. Por eso mi exposición es tan variada.

Vamos a elegir otra pieza

El cuadro “Vida”, otro óleo. Lo destaco porque presenta a una mujer embarazada. Ese sentimiento lo tiene una como madre. Es de los cuadros que más me gustan. Quería que tuviera un poquito de calor. Un farol de los antiguos encendido simboliza el calor. Estaba lloviendo y ella, ahí, como descansando aunque estaba de pie, con los ojos cerrados y pensando en el hijo que espera, en un ambiente cálido que contrasta con la lluvia que está a la parte de acá, representada por gotas en el cristal. Fue una idea que se me ocurrió, pero a mí una persona de esa edad siempre me da sensibilidad.

Este tema lo repites en una escultura llamada también “Vida”

Es una pieza de arcilla con cocción a alta temperatura. Allí las manos van por delante y aquí, por detrás, pero la postura global del cuerpo es muy similar, la de una mujer pensativa y esperanzada. No tuve una idea de hacer una pareja de obras, pero en otro momento se me ocurrió e hice la escultura.

Ahora vamos al otro lado de la sala, donde están cuadros de otro estilo. Son de una época posterior, ¿no?

Exactamente. Los he hecho en los últimos años y algunos, este verano. Por ejemplo, el mural “Caras”, con resina de poliéster y pátina de bronce. Primero hice el boceto, luego lo hice en barro y después hice un molde. Luego he hecho la figura en resina de poliéster, como se hacen los barcos; vamos, que no se rompe. Finalmente va la pátina de bronce. Se le da pintura marrón y negra; luego se le da con óxido de hierro; se va cubriendo también con cera y le sacas brillo donde tú quieras. Todo es creatividad mía.

Noche de verano I Breña
Noche de verano I Breña

¿Qué representas?

Se representa una serie de caras, cuatro, en un estilo que podemos llamar cubista. Me gusta mucho Picasso. Están dos arriba y dos abajo; por el medio hay unas bandas angulares. Son mujeres ahí riéndose o disfrutando de la vida. Puede que alguna recuerde a Las señoritas de Avignon y otra, al Guernica, pero son mujeres que se lo están pasando bien. Están alegres porque están juntas echando un ratito.

Al lado hay un cuadro con el mismo tema

Allí está en resina de poliéster y aquí en óleo sobre lienzo, también titulado “Caras”. Ya digo que me gusta el óleo. Si me atrae un tema puedo repetirlo solamente con un par de piezas, no en plan obsesivo. Esta cara es aquélla y aquella es más dispar pero más o menos es aquella otra.

Vamos a ver esculturas de cerámica

El conjunto de tierra, aire, agua, aire y fuego lo hice, hace siete años, en la Escuela de Arte, en un grado superior de Cerámica, para subir nota. Estaba con Aurelia. Elegí los cuatro elementos. Al aire lo represento con un relieve de arena, de la playa o del desierto, al que el aire golpea, quedando la señal de por dónde iba el viento. El segundo representa una ola; es el que más me gusta porque es el más trabajado; piensa que es barro y así esta parte de la ola se me caía continuamente. En la pieza del fuego el color es importante y lo consigo con esmaltes; pones los colores y del horno no sale lo que realmente quieres; quizás la meta otra vez a ver si le queda más color. Normalmente el rojo no sale.

Cerámicas I Breña
Cerámicas I Breña

¿Cuándo se le pone el esmalte?

Primero meto el barro en el horno. Cuando está hecho, cocido, le damos los esmaltes. Le pongo óxido de hierro; amarillo, también. Luego lo meto otra vez en el horno. A veces hay que meter dos y tres veces la pieza. Aguanta una tercera cocción sin romperse.

¿Qué me cuentas de esta cabeza de caballo?

Es una cosa también picasiana, en arcilla con cocción de alta temperatura.  Se basa en el caballo de Sihuanaba, un espectro de Sudamérica, una bruja que se convertía en caballo. Era una atractiva mujer casi desnuda pero con el rostro oculto y se convierte en caballo. Por detrás le modelo las crines. Boca no le puse. Tiene un ojo para afuera y el otro para adentro.

Cabeza de caballo I Breña
Cabeza de caballo I Breña

Señala otra pieza de cerámica que te atraiga

Me gusta mucho esta negra, de arcilla a baja temperatura. La arcilla es negra, tal cual; no le he tocado ni puesto esmalte. Sólo le saqué un poquito de brillo antes del horno; es el bruñido. Toca, es muy suave, mientras que la del caballo tiene grumos y no está suave; parece más a piedra, más rugosa. La baja temperatura no llega nada más que a novecientos y algo de grados. Cada arcilla tiene una temperatura diferente. Mira, esa escultura de blanquinegro tiene ambas arcillas y ambas cocciones. No he metido ningún esmalte. Lo que tiene es pátina, un reflejo dorado.

¿Esta es un rostro de mujer?

Es una cara de mujer justamente partida en dos mitades, una negra y otra blanca. Quería poner en una mujer dos caras porque en la vida diaria hay personas diferentes y lo mismo puede ser una persona negra que otra persona blanca. Quería unir los dos colores en una sola cara, porque al final da igual que una persona sea blanco o negra. Una persona podría incluso hasta ser en parte blanca y en parte negra. Es como un manifiesto contra el racismo. El título es “Transformación”, indicativo.

Transformación I Breña
Transformación I Breña

Esta otra también es una mujer

Tiene forma de mujer, con estos ángulos, recogidita, así. Esta es de alta temperatura y, sin embargo, la superficie es suave, pero también tiene su sitio poroso. Da un tono como marrón. El color más bien depende del tipo de arcilla. La temperatura lo que da es la textura.

¿Y este caballo?

Ya que estamos en Jerez…, es una cabeza de caballo de arcilla a baja temperatura con pátina de bronce. Es más tirando a realista sin serlo. No es cubista como el anterior caballo.

Aquí tienes varias piezas que están inspiradas en hojas de árbol

Son platos, plástico, cuenco, hojas, todo creado por mí, en casa. Esto recuerda la forma de la paleta de un pintor y aprovecho para convertirlo en una cara. Esa otra cara también recuerda la etapa de Picasso cuando se fijó en las máscaras indígenas de África. Bueno, hay diversos platos con formas irregulares. Nada está hecho con molde.

Aquí hay otras técnicas

Es la cocción de humo. Así tengo varios cuencos, un jarrón sin asas, un jarrón con dos asas recordando a los de la Prehistoria. Éste es de arcilla blanca de baja. Este otro tiene brillo metálico, muy bonito, de esmalte de bronce. Esto, un centro de mesa, no es de humo; tiene esmalte en tonos verdes y azules. Esto otro tiene una técnica llamada raku, en la que los esmaltes son diferentes y hay que hacerlo con bombona de butano; todo es diferente. Tiene mucho trabajo. También hay un servilletero hecho a mano; los goterones caen porque le pongo mucha pintura y exprimo para que chorree, un esmalte sobre otro.

En este cuenco hay variedad de esmaltes

Me gusta hacerlo así, para que haga forma y, además, está como cristalizado. Eso no siempre te sale pero es muy bonito.

El cuadrito inicial es la bienvenida de la exposición

Es un cuadro con cinco catavinos al óleo. Del ayuntamiento me dijeron que estaba conseguida la exposición pero tenía que poner algo de vendimia. Entonces, puse esos catavinos chiquititos. Es lo último que he hecho.

Ahora vamos a pasar a tu otra faceta, la deportiva

A mí me gustaba el deporte desde muy pronto pero siempre me ha dado vergüenza de ponerme a correr. Mi hermano corría y cada vez que él hacía una maratón aquí le decía yo: “Me tendría que haber preparado”. Un día, fue increíble, me fui a correr una media maratón, sin entrenar. Resulta que me quedé embarazada y había hecho media maratón estando embarazada sin saberlo. Tuve la niña y cogí veintiocho kilos. Dije: “Ahora sí; a correr”. A los seis meses hice una maratón. Me gustó. Pronto me di cuenta de que en todas las carreras de maratón (Contra la Droga, Contra la Violencia de Género, Contra el Alzheimer, Contra el Autismo, Contra la Esclerosis…) quedaba siempre primera. La primera gran carrera que gané fue en los Cien Kilómetros de Madrid de 1999; repetí puesto en 2002.

Tienes medallas de oro, de plata y de bronce

En 1999 tengo la fuerte experiencia de Marathon des Sables, en el desierto, como primera española en realizarla. Es la más dura, con cincuenta grados y con la comida para la semana a cuestas. Solamente te suministraban el agua. Dormíamos en jaimas, con frío por la madrugada. Eran siete etapas de veinticinco kilómetros cada una, con una de noche. Me lavaba con betadine, para las llagas. Fue muy duro.

En la Subida al Veleta tengo un segundo puesto y un tercero. Cuando en 1999 fuimos a Bilbao quedé subcampeona veterana de España. Resulta que el equipo de fútbol del Xerez Deportivo estaba allí y salieron del hotel a verla pasar y a aplaudir. Me invitaron allí a Lemona, que era donde se jugaban. el ascenso del Deportivo, fue muy emotivo. Fui subcampeona absoluta en 100 kms. en 2001 y en 2003; en 2003 fui campeona veterana de España, en Ciudad Real.

En 2005, vine de Santander, de una maratón, donde me había lesionado en la cadera. Me propusieron ir a Argentina, creyendo que era una carrera lisa. Cuando llego a Bariloche, en la Patagonia, veo que todo son cuestas. Pues con la bandera de Jerez me proclamé campeona del mundo en mi categoría, mayores de 50 años; nos acogieron con los brazos abiertos. Tampoco olvidemos mi record en 24 Horas en Pista, de Jerez, en 2004.

Jerez te ha reconocido

Lo que más quiero es mi ciudad, después de mi familia. El Xerez CD me dio la Insignia de Oro; en 2010 fui rey mago, una experiencia bonita, y me dieron el Premio Acceso. Luego, la calle que tengo dedicada; no todo el mundo puede decir lo mismo, y en vida. En 2014 me dieron la Medalla de Oro Santo Ángel de la Policía Nacional y en 2020, el Premio Solidaridad Cedown.

Bien, terminamos. Sea por la calidad de las obras, sea por la calidad humana de la autora, es una exposición a la que invitamos asistan los lectores para ver la obra de Ana María Sabido.

Ana Sabido y Marciano Breña I Breña
Ana Sabido y Marciano Breña I Breña

Ana María Sabido expone en Jerez