Francisca Méndez, más conocida como La Paquera de Jerez, sigue hoy, veinte años después de su fallecimiento, más viva que nunca. Su legado, artístico y vital, ha marcado a una generación de cantaoras, a las que abrió camino. La artista de voz poderosa y amplio registro, y la mujer que empoderó a la cantaora solista en un universo dominado por el hombre son los ejes sobre los que gira la exposición que el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco (CADF) y la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera han organizado para rendir tributo a la Paquera cuando se cumplen dos décadas de su muerte.
Cuentan quienes la conocieron, y confirman los expertos en cante jondo, que La Paquera es irrepetible. Por su cante lleno de expresividad y desgarro, por su poderosa voz de pecho y su amplio registro, pero también por la forma en la que reivindicó y resituó a la mujer en el mundo del cante, a la cantaora solista en un escenario en el que tradicionalmente, hasta entonces, estaba en un segundo plano.
A través de fotografías de la artista jerezana, de trajes de su vestuario artístico, discos de pizarra y otros objetos con los que convivió, la exposición traza un retrato de La Paquera que va más allá de su aportación al flamenco, que no fue poca.
Una voz para la historia de Jerez
En la citada muestra, que tendrá lugar en el Centro de Documentación del Flamenco de Jerez, se podrá ver, en imágenes, a aquella Francisca de los comienzos, una chiquilla con una gestualidad singular, que intentaba sobrevivir en unos tiempos difíciles, marcados por la necesidad, que sentía un enorme apego por su familia y que sentía la necesidad de expresarlo a través del cante.
La Paquera de Jerez llegó un catálogo discográfico extraordinario y será recordada para siempre como la voz de la Nochebuena de Jerez, la ciudad en la que nació y de la que fue su mejor embajadora. En cada foto, en cada disco, en cada traje que se ha reunido con ocasión de este homenaje, se guarda y se cuenta un fragmento de su vida. Son miradas retrospectivas que recuperan su memoria y la de los suyos a través del lenguaje universal del arte.
La exposición se podrá visitar hasta el próximo mes de octubre y constituye tan sólo una parte del tributo a La Paquera en el vigésimo aniversario de su fallecimiento. Además, se han organizado tres ciclos de conferencias en torno a su figura que sirven para redescubrir una figura esencial en la historia del flamenco.



