domingo. 22.03.2026

Francisco Domecq: “Pintando al natural se aprende mucho”

Entrevistamos al pintor jerezano, que expone en el Palacio del Virrey Laserna

Exposición en Palacio del Virrey I Breña
Exposición en Palacio del Virrey I Breña

En el jerezano palacio del Virrey Laserna (calle Pozuelo) está abierta una exposición de pintura, titulada “Sed misteriosas y Domecq obligue”, conjunta de Francisco Domecq y Álvaro Altozano. El segundo es un madrileño afincado en Jerez, sobrino nieto del que fue alcalde de Jerez, Tomás García Figueras. El primero se ofrece para que lo conozcamos en esta entrevista, que realizamos a medias en el propio lugar de la exposición y en la bodega Gago (calle Arcos), donde rematamos el diálogo al calor de una copa de fino servido por Antonio Sánchez Gago.

Francisco, ¿cómo fue el acto de la inauguración el otro día?

Estoy contento por la buena asistencia de público, bastante entendido en pintura y, otro, no tan entendido en pintura, pero sí, estuvo todo estupendo, la verdad.

¿Cuál es la temática que tiene tu exposición?

Me he centrado en el paisaje de la zona rural. Son paisajes que están en la campiña; en Priego de Córdoba; en la finca El Torero, de Vejer; en Gibalbín, de Jerez; incluso en una finca de Ciudad Real.

Francisco Domecq I Breña
Francisco Domecq I Breña

¿Cómo has preparado la exposición?

Empecé a pintar esta serie de estos ocho cuadros en el año 2024, hasta el 2025. Durante el verano he estado pintando en Priego de Córdoba.

¿Por qué surgió en ti la afición a la pintura?

Viene de familia. Por parte de mi madre, Marta, mi tía Angelita pintaba acuarelas. Por la familia Domecq y Díez, a mi abuelo lo veía en su casa retocando los cuadros que estaban sucios; aparte, en la familia hay varios que pintamos. Alfonso Díez, primo de mi padre, pinta pájaros y motivos de cacería y Cristian Domecq es primo lejano.

Cuando estaba en el colegio era un estudiante muy malo. Lo único en que destacaba un poquito era en el dibujo artístico. Entonces, desde pequeño mis padres me pusieron en clase, de dibujo y pintura, con Luis Grajales, que es un pintor muy considerado en Jerez. Luego recibí clases de Beatriz Cañete. Hacía dibujos y hasta los dieciocho años no empecé a probar el óleo.

¿Continuó tu formación?

En Estados Unidos estuve los años 1992, 93 y 94. En Denver, Colorado, estudié el bachillerato. Me vuelvo a España y fallece mi padre en el 95. No dejé de pintar, hacía cómics, porque me gustaba. Mi madre me preguntaba que por qué no estudiaba otra carrera, pero decidí embarcarme en la pintura.

Me apoyó mucho y me fui a cursar Bellas Artes a Inglaterra, concretamente Huddersfield, en West Yorkshire, donde estuve durante los años 2000, 2001 y 2002; allí la carrera es de tres años. Para entrar en la universidad tuve que entregar un portafolio de dibujos y cuadros, que había estado elaborando a lo largo de 1999. Pasé unas entrevistas con profesores de allí y finalmente me ofrecieron entrar.

¿Cuándo terminas te vienes a Jerez?

Sí. La graduación fue en el 2006 y ya empiezo a pintar. En 2008 tuve mi primera exposición, que tuvo lugar en la Casa Grande de Vista Hermosa.

¿Qué profesor ha influido en ti especialmente?

En mi etapa de Inglaterra tuve muy buenos profesores. Especialmente me influyeron Steve Swindell y Matthew Burroughs, que se habían formado en la Royal School of Art, de Londres. Sus estilos y temáticas eran diferentes entre sí. Les tengo un gran cariño porque me enseñaron mucho y me inspiraron para coger una temática. Yo pintaba caballos pero luego opté por el paisaje.

Esos dos profesores, ¿estaban enmarcados en algún estilo determinado?

No. Curiosamente, nunca llegué a conocer su obra. En clase veíamos obras de diferentes pintores, de mucha calidad, pero en la universidad te enseñan lo académico y luego uno tiene que buscar la pintura que va con cada personalidad.

¿Qué pintores de la Historia de la Pintura te atraen?

Me han encantado siempre Velázquez, Rubens y Caravaggio. Si nos venimos cerca, los impresionistas, Sorolla, la época azul de Picasso y Dalí.

Paisaje de rastrojos I Breña
Paisaje de rastrojos I Breña

Habla de tu estilo, tu técnica y tus soportes

No tengo un estilo definido. Tengo influencias de muchos. La gente me dice que en mi pintura hay un poco de Paul Cézzane. En cuanto a la técnica, he pintado al acrílico y al, pero el acrílico no me aporta nada porque son colores muy opacos. El óleo tiene una vibración importante. En cuanto al soporte, me siento más cómodo con el formato de tabla porque me permite utilizar la espátula, meter más pintura o menos pintura. Es verdad que absorbe mucho y tiene que ir siempre con una buena preparación de fondo.

¿Cómo es tu día normal?

Normalmente me levanto y desayuno temprano. Desde el día anterior tengo planteado en el estudio lo que voy a hacer, es decir, el lienzo lo tengo preparado en el caballete. Dos o tres días antes he estado buscando una fotografía para que me ayude a empezar el cuadro. Hago primero un esbozo sobre el lienzo y luego ya voy metiéndole el color. Preparo la paleta con los colores con los que yo pienso trabajar y ya me pongo a pintar. Me gusta pintar por las mañanas más que por las tardes.

¿Cuántos días a la semana te pones delante del caballete?

Pinto tres o cuatro días a la semana. Cada día dedico cinco o seis horas. Este verano he estado pintando en Priego intensamente. Por otro lado, hay días que, por lo que sea, no lo veo y lo dejo. 

¿Has participado en algún concurso de pintura?

Sí, una vez, en uno de pintura rápida en Castellar de la Frontera. Allí pinté un cuadro. No soy pintor de pintura rápida. Más adelante lo presenté a un concurso que organizó la de Confederación de Empresarios de Cádiz y me lo distinguen con una subvención.

¿Qué temas abarca tu obra?

En Inglaterra pintaba caballos, bocetos, partes de la anatomía... Incluso para la exposición que hicimos todos los alumnos a fin de carrera pinté la cabeza de un caballo. Me influyó el fotógrafo Edward Muybridge, que trabajaba el movimiento y el ritmo del caballo en movimiento. Así, en mi tesis hablaba del ritmo y del movimiento del caballo en la pintura.

El retrato lo he trabajado un poco. Estuve un tiempo en Madrid, en los talleres del Círculo de Bellas Artes, y allí se pintaban las modelos desnudas; trabajé en un pequeño cuadro. El tema taurino lo traté en un cartel de 2017 para un festival en Algar y en un par de cuadros más. Luego ya me he decantado por el paisaje. Pinto en el estudio de campo que tengo en Vejer, donde he terminado la mayoría de las obras que están en la exposición. En la exposición de 2008 presenté paisajes y bodegones, pero ahora he dejado a un lado el bodegón.

Vamos a hablar de los cuadros de esta exposición

Están numerados. El número 1, “Paisaje rural”, lo pinté del natural en Priego, en julio. Se perciben las casas al fondo y un poco la ruta de la naturaleza típica de esa localidad, un descampado y luego la maleza y detrás el paisaje de montaña. Generalmente busco la profundidad, lo que se ve en el horizonte. Trabajo los primeros planos al principio y luego voy a los detalles. Intento construir el paisaje con las pinceladas por planos según es la orientación y con distintas tonalidades. Para que quede todo más o menos armónico, trabajo primero los oscuros y al final son las luces lo que intento potenciar.

El número 2 es “Paisaje de El Torero”

Representa un paisaje de la finca El Torero, pintado in situ. Se intuye en el horizonte un campo de arroz. Hay un pinar y se insinúa un camino. Parto de una mancha y construyo en el sentido de las pinceladas. Me dicen que tengo un poco de influencia de los pintores, más que impresionistas, postimpresionistas.

Francisco Domecq I Breña
Francisco Domecq I Breña

El número 3 es “Paisaje de Rastrojo”

Hay un predominio de amarillo pues lo pinté en agosto. En el horizonte vemos una tabla de arroz, ya segada. No intento hacer una fotografía sino una interpretación de lo que estoy viendo. Se insinúan los rastrojos de arroz y se ven surcos. Los árboles de atrás son eucaliptos y la tonalidad del cielo es un poquito oscura. Utilizo mucho el negro, que eso no está muy bien visto; aquí lo he utilizado junto con el tierra-sombra para hacer los surcos.

El número 4 es “Vista desde Gibalbín”.

Este cuadro tiene mucho espacio, refleja lo que se ve desde la cima de la sierra. He intentado jugar con los tonos. En primer plano están las tonalidades verdes, que dan cercanía. Conforme la vista se aleja, tenemos las tonalidades pasteles para construir la perspectiva y la distancia, acompañadas de tonos grises y violáceos.

El número 5 es “Casas desde el Adarve”

Lo pinté al natural desde un balcón del Adarve en Priego de Córdoba, aunque lo terminé en el estudio. Se ven unas casas que están en el en el fondo del valle. Hice un primer boceto, como una mancha, y luego fui construyendo. Este cuadro es quizás el más abstracto de la exposición, por la composición y el color. Las casas no tienen solidez, están pero no están. Para las copas de los árboles he utilizado el azul cadmio y unos verdes agrisados. Resaltan los blancos. Intento que sea un paisaje un poco efímero, que pronto desaparece. Se pierden los espacios. Es un cuadro que tiene mucho misterio.

El número 6 es “Paisaje azul. Priego”

Lo hice en el estudio, que está en un sitio maravilloso. En mi casa, tengo mi estudio arriba, en la torre. Lo empecé directamente de fotografía. Es un paisaje con una carretera, que recoge una zona de alrededor de Priego. Vemos un monte atrás y se insinúa que hay un pequeño olivar. En este cuadro hay predominio del azul, mezclado con negro. El negro también marca las arboledas porque me interesa que resalten la carretera y las casas que están en blanco. Entonces, en los primeros planos intento colores más fuertes, más oscuros. Los pintores tanto impresionista como expresionistas utilizaban mucho el azul.

Vamos al número 7, “Casa Roja y Naturaleza”

Este es el único cuadro sobre lienzo de la exposición; el resto está sobre tabla. Vemos un cerro y una casa sola con un gran chopo. En el sitio, cuando estaba delante del cuadro, vi que el tejado era rojo y me impresionó. Cuando lo pinté intenté que fuera un poquito más oscuro para no causar tanta sensación. Hay zonas con olivares, pero el motivo principal es la casa con el chopo. Luego está la zona de la sierra, un poco más perdida. El verde quizás es el color más complicado de conseguir, pero en este cuadro hay diferentes tonalidades de verdes. Mi pintura quizás tenga influencia de los impresionistas, pero no es impresionista. Su técnica no es mi técnica.

El último cuadro es “Valdemarcos”

Está inspirado en una finca de Piedrabuena, Ciudad Real. Vemos un sembrado, una tierra de labor arcillosa, y una vega, que contrastan con el horizonte, donde la montaña tiene un cortafuegos. Hay diferentes tonalidades de verde. En el cielo, dependiendo de las franjas, las pinceladas van en diferentes direcciones, horizontales y verticales. No pinto el cielo azul; los colores que están en la tierra tienen que estar también en el cielo.

Casa roja y Naturaleza I Breña
Casa roja y Naturaleza I Breña

Dejamos aquí el repaso de los cuadros. ¿Tienes pensado algo para el año 2026?

Tengo mucha ilusión en esta exposición de 2025 que he hecho con Álvaro Altozano y espero preparar algo para dentro quizás de dos años, porque quiero llevar más obras y que sea una exposición individual. Puede ser una exposición de paisajes de Sevilla. Me han ofrecido el Hotel Doña María, que está en el centro histórico de Sevilla, cerca de la catedral. Necesito tener una buena selección de obras y eso lleva tiempo. Lo mismo la tengo en 2026.

¿Crees que en los próximos años tu estilo va a evolucionar?

La única forma de evolucionar es a base de pintar, a base de trabajo y de equivocarse. Me encanta la frase “Nacer de nuevo” de los vinos de mi tío Álvaro. Hago mucho hincapié en la pintura del natural. Los pintores se han anclado en pintar en el estudio, pero al natural se aprende mucho. Mi pintura evolucionará como y cuando dé sentido y criterio, igual que estoy dando criterio a la explicación de mi pintura.

¿Has vendido algo?

Sí. Pues mira, el día de la inauguración. Antes, el primer cartel taurino que hice fue para Antonio Sánchez Gago, que me lo pidió para el Festival de Algar; pinté una cabeza de un toro con técnica mixta. Luego el torero José Antonio Canales Rivera me adquirió el cartel que hice para un festival taurino de homenaje a Paquirri en Zahara de los Atunes. El torero Cayetano Rivera me adquirió otro cuadro, con una chaquetilla de un torero, con una plaza desdibujada de fondo y un toro girando el cuello, a carbón, óleo y pastel.

¿Cómo ligas el lema “Domecq Obligue” con el contenido de tu exposición?

Los Domecq, desde 1730, han sido agricultores, empresarios, bodegueros. Es curioso, en mi paisaje todavía no tengo un cuadro de viña, que sería un buen tema. He hecho serigrafía a cincuenta catavinos con el escudo de Domecq para la inauguración de la exposición. Mi padre no sabía hacer un dibujo pero fue un grandísimo ganadero y de él aprendí cosas. Llevo en los genes aplicar en mi trabajo el lema “Domecq Obligue” y lo intento transmitir en mi pintura. No sé si seré reconocido pero por lo menos quiero que ahí quede mi obra y mi familia.

Como observador, ¿crees que hay cultura pictórica en Jerez?

En Jerez ha habido pintores importantes, como Carlos Ayala, Ramírez o Paco Toro. Luego Jerez se ha quedado un poco anclado, aunque ahora los pintores más actuales hacen cosas interesantes, como Eduardo Millán, al que le han dado un premio recientemente. No soy el más apropiado para hablar de otros pintores.

Además, la gente, en su mayoría, no tienen hábito de acudir a exposiciones. Eso hay que potenciarlo más, porque hay también más nombres: David Maldonado, Fermín Villaescusa, Pepe Basto, David Saborido y otros.

¿Qué te atrae de la pintura española actual?

Como pintor, valoro mi avance personal, pero mi opinión no es importante. De la pintura española de hoy, me gustan muchos. Me encanta Fernando Zóbel. Otro es Domingo Zapata.

¿Quieres decir algo más?

Nada, simplemente que soy un humilde pintor, pero el otro día me llamó mucha gente felicitándome por la exposición. También a Álvaro Altozano, que tiene una pintura muy personal y maravillosa. Hemos combinado dos líneas diferentes. Él habla del ciclo de la mujer a lo largo de un día y yo abordo el paisaje.

Marciano Breña y Francisco Domecq I Breña
Marciano Breña y Francisco Domecq I Breña

Para acabar, le damos la última palabra a Antonio Sánchez Gago

Conozco a Francisco desde la niñez. Él plasma en sus cuadros lo que es “Domecq Obligue” y destaco su capacidad para la conjunción de colores. Quiero que se valore hoy su pintura. Estoy convencido de que se revalorizará en vida. Desgraciadamente, en el arte no suele ocurrir, sino que te valoran después. Jerez se postula como Ciudad de la Cultura en 2031; bueno, pues eso tiene que llevar a que tenemos que saber dar respaldo a los artistas.

Francisco Domecq: “Pintando al natural se aprende mucho”