Las últimas palabras de Aragón a su mujer y a su hijo
La Alameda de Hércules de Sevilla acoge un multitudinario homenaje a Juan Carlos Aragón
Juan Carlos Aragón era un genio de la palabra. Y, precisamente, las palabras empiezan a quedarse cortas para definir la movilización general que ha provocado su temprana desaparición.
Todo en forma de homenajes, todo a base de coplas, el mayor legado que nos dejó el Capitán Veneno, de cuyo fallecimiento se cumple este viernes, día 24 de mayo, una semana. Larga o corta, corta o larga, según se mire. Pero intensa.
La Alameda de Hércules sevillana reunió a lo más granado del Carnaval hispalense. Y cuando decimos lo más granado no solo nos referimos a los autores sevillanos con quien 'compitió' sobre las tablas. Mucho público se acercó para recordar al singular autor del barrio de La Laguna de Cádiz. Y mucha emoción cuando se leyeron algunas de las últimas palabras del Capitán Veneno a su mujer y a su hijo.
Ese enclave sevillano representa a la perfección ese espíritu canalla que siempre le impregnó en vida. Sevilla le quería tanto o más como él quería a Sevilla. Los carnavales continúan gozando de buena salud. Más bien de vida eterna.
