lunes. 23.03.2026

Carlos Herrera detalla como Zapatero presionó a Ábalos por orden de Pedro Sánchez para llevarse 10 millones de euros

El director de Herrera en Cope desgrana en COPE las explosivas declaraciones de Víctor de Aldama, que sitúan al expresidente socialista como intermediario directo del rescate y apuntan a una supuesta comisión millonaria canalizada a través de Panamá
Carlos Herrera analiza las últimas palabras de Aldama a Iker Jiménez que implican en corrupción a José Luis Rodríguez Zapatero y a Pedro Sánchez
Carlos Herrera analiza las últimas palabras de Aldama a Iker Jiménez que implican en corrupción a José Luis Rodríguez Zapatero y a Pedro Sánchez

Carlos Herrera ha elevado este jueves la presión política y mediática sobre el entorno del Gobierno de Pedro Sánchez al desgranar en Herrera en COPE las graves acusaciones realizadas por Víctor de Aldama en relación con el rescate de la aerolínea Plus Ultra, una operación que ya fue calificada como opaca y controvertida desde el primer momento y que ahora adquiere una dimensión aún más delicada.

Según la versión expuesta por Aldama y analizada por Herrera, José Luis Rodríguez Zapatero habría presionado personalmente a José Luis Ábalos para que el Gobierno rescatara a Plus Ultra, una aerolínea que contaba con un solo avión y que difícilmente podía considerarse estratégica. Lo más grave, subraya el comunicador, es que dicha presión se habría producido “por orden directa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez”, y que detrás de la operación podría existir una comisión de hasta 10 millones de euros canalizada a través de Panamá.

Un rescate declarado secreto y rodeado de sombras

Herrera recuerda que todo lo relativo al rescate de Plus Ultra fue declarado “secreto” por el propio Gobierno, algo que ya entonces generó perplejidad. “¿Cómo puede tener carácter reservado el reparto de dinero público?”, se pregunta el comunicador, insistiendo en que el uso de fondos del Estado debería estar sometido al máximo nivel de transparencia.

La aerolínea fue rescatada con 53 millones de euros, pese a contar con informes técnicos desfavorables y a no cumplir, según distintos análisis, los requisitos mínimos para ser considerada una empresa estratégica. Aquella decisión fue defendida políticamente desde Moncloa, pero nunca terminó de convencer ni a la oposición ni a buena parte de la opinión pública.

La versión de Aldama: una escena clave en el despacho de Ábalos

El núcleo del relato que analiza Herrera se sitúa en el Ministerio de Transportes, cuando, según Aldama, Zapatero se presentó para mantener una conversación tensa con Ábalos. Koldo García y el propio Aldama habrían permanecido fuera del despacho, escuchando un tono elevado de discusión.

Según esta versión, Zapatero exigió a Ábalos que se aprobara el rescate de Plus Ultra. El entonces ministro mostró reticencias, alegando que no veía clara la operación. Fue entonces cuando Zapatero, siempre según Aldama, habría zanjado la discusión afirmando que su petición contaba con el aval directo de Pedro Sánchez.

Tras marcharse Zapatero, Koldo habría instado a Ábalos a comprobarlo directamente. Ábalos llamó al presidente, quien le confirmó que debía rescatar Plus Ultra “y hacer lo que fuera necesario”, sin ofrecer más explicaciones.

Herrera subraya que, de ser cierta esta secuencia, la responsabilidad política alcanzaría directamente a la cúspide del Gobierno.

La supuesta comisión de 10 millones en Panamá

La acusación más grave llega después. Según relata Herrera, Aldama asegura que Koldo García le comunicó tiempo después que Zapatero “ya estaría contento”, porque Plus Ultra habría realizado una transferencia de 10 millones de euros a Panamá en concepto de comisiones.

Aldama sostiene que ese dinero correspondería a Zapatero, aunque admite que la posible participación de Sánchez en ese reparto sería, de momento, una suposición, no respaldada por pruebas directas. No obstante, Herrera destaca un matiz clave: gran parte de las afirmaciones previas de Aldama, inicialmente cuestionadas, han acabado confirmándose por la UCO y los tribunales.

“Hoy resulta más creíble esta acusación que las primeras que lanzó contra Santos Cerdán”, apunta Herrera, recordando el recorrido judicial que han tenido otros nombres implicados.

Sánchez evita defender a Zapatero

Herrera pone el foco en un detalle político significativo: Pedro Sánchez evita pronunciarse con claridad sobre Zapatero. Preguntado por el expresidente, el jefe del Ejecutivo —según relata el comunicador— miró al cielo, esquivó la respuesta y no puso la mano en el fuego por él.

Para Herrera, ese silencio es revelador. “Cuando un presidente no defiende a quien fue uno de los referentes históricos de su partido, es porque algo huele muy mal”, sostiene.

Una denuncia grave que exige pruebas, pero no puede ignorarse

El comunicador insiste en una idea clave: estas acusaciones deben probarse. Hoy por hoy, se trata de una denuncia sin pruebas documentales conocidas, una “maledicencia”, como él mismo la califica. Sin embargo, añade un matiz inquietante: las “maledicencias” de Aldama suelen terminar confirmadas.

Por eso, Herrera considera que el relato no puede ser despachado como una simple teoría conspirativa. La combinación de rescates opacos, intermediarios políticos, comunicaciones discretas y transferencias internacionales dibuja un escenario que, como mínimo, exige una investigación exhaustiva.

Plus Ultra como símbolo de una forma de gobernar

Más allá del caso concreto, Herrera utiliza Plus Ultra como ejemplo de un modelo de poder que ha caracterizado al sanchismo: decisiones estratégicas tomadas en círculos reducidos, blindadas con secretismo y defendidas políticamente sin explicaciones convincentes.

El hecho de que Zapatero haya sido citado a declarar en la comisión del Senado que investiga los casos de corrupción vinculados al PSOE refuerza, a juicio del comunicador, la necesidad de aclarar qué papel jugó realmente el expresidente en esta operación.

Un final de año marcado por acusaciones explosivas

El monólogo concluye con una advertencia clara: el PSOE llega al final del año cercado por acusaciones cada vez más graves, que ya no afectan solo a figuras intermedias, sino que apuntan directamente a expresidentes, ministros y al propio jefe del Ejecutivo.

“Todo esto hay que probarlo”, insiste Herrera. “Pero negar que es verosímil, a estas alturas, sería cerrar los ojos”.

Mientras tanto, el silencio de Moncloa y la falta de explicaciones claras no hacen sino alimentar la sospecha en torno a uno de los rescates más polémicos de la historia reciente del Gobierno de España.

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