Carlos Herrera abre su editorial en Herrera en COPE con un análisis duro sobre la situación política y judicial que atraviesa España. En su repaso, señala cómo la agenda internacional se mezcla con una actualidad interna marcada por la investigación a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, y por el auto de apertura de juicio oral contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
El comunicador recuerda que este miércoles coincide la sesión de control al Gobierno de España con la primera declaración de Begoña Gómez como investigada por un presunto delito de malversación. Una jornada que, en palabras de Herrera, simboliza el descrédito institucional al que Pedro Sánchez ha llevado al país.
Herrera no se detiene ahí. Acusa al Ejecutivo de intentar desviar la atención creando escándalos paralelos, como el caso del novio de Isabel Díaz Ayuso, para compensar el ruido mediático que rodea a Moncloa por la actividad de la esposa del presidente.
El caso del fiscal general del Estado
Herrera repasa el auto del Tribunal Supremo que abre juicio oral contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Recuerda que afronta posibles penas de hasta seis años de prisión y una fianza de 150.000 euros por responsabilidades económicas. “Jamás en la historia un fiscal general había acabado en el banquillo por delitos de esta magnitud”, señala.
El comunicador subraya que García Ortiz sigue en su cargo gracias a un vacío legal, porque la ley no previó que un Gobierno mantuviera en el puesto a un fiscal general en semejante situación. Y acusa directamente a Pedro Sánchez de convertir las instituciones en un burladero para proteger a sus cargos.
Herrera compara esta situación con la de otros países: recuerda cómo el primer ministro portugués Antonio Costa dimitió tras ser implicado en un caso de corrupción, aunque luego se probara su inocencia. “Aquí pasa lo contrario: se utilizan los cargos como refugio para evitar la dimisión”, afirma.
Negocios de Begoña Gómez y Cristina Álvarez
El núcleo del editorial se centra en Begoña Gómez. Herrera recuerda que la esposa de Sánchez declara como investigada por malversación tras el enchufe de Cristina Álvarez en Moncloa, donde figuraba como asesora pero en realidad actuaba como secretaria particular de Gómez.
El periodista explica que Cristina Álvarez utilizaba su posición en la Secretaría General de Presidencia, pagada con fondos públicos, para dirigirse a empresas patrocinadoras de la llamada “cátedra” de Begoña Gómez. “Me dice Begoña que os traslade que espera que sigáis como patronos”, rezaba uno de los correos electrónicos revelados.
A ello se suman los testimonios recogidos en libros como Entre ambas aguas, de Alejandro, donde se detalla cómo empresas del Ibex confirmaron haber recibido llamadas desde Presidencia para interesarse por los proyectos de la esposa del presidente. La mecánica era clara: primero llamaba Cristina Álvarez, presentaba los proyectos de Gómez y después, al recibir la aportación económica, volvía a agradecer en nombre del presidente Pedro Sánchez.
Tráfico de influencias y desvergüenza
Para Herrera, estas prácticas se asemejan a los métodos empleados en su día por Iñaki Urdangarin, cuando ofrecía estudios y proyectos a ayuntamientos o comunidades autónomas a cambio de cantidades elevadas de dinero. “Por aquello Urdangarin fue a la cárcel. Aquí, en cambio, se repite el patrón desde la mismísima Moncloa”, denuncia.
El comunicador califica los hechos de “tráfico de influencias o desvergüenza mayúscula” y advierte de que, más allá de lo que determinen los jueces, lo que resulta indudable es que la esposa del presidente del Gobierno está haciendo negocios privados desde Moncloa, con cobertura y personal de Moncloa.
“¿Será delito o no será delito? Eso lo dirán los tribunales. Pero desde luego no es de recibo”, concluye Herrera, antes de calificar de vergüenza nacional el episodio.
