Asimismo, señalan otros aspectos como la confluencia de pacientes por distintos motivos en la farmacia, "en espacios reducidos y sin circuito seguro de tránsito de personas" o la eliminación de residuos biológicos contaminados, entre otros, "podrían ser un foco de contagio a la población".
Para los profesionales de enfermería, no tener personal cualificado para vacunar contra la gripe, hacer los test, interpretar los resultados o trasladar las pruebas, entre otros aspectos "hacen inviable la utilización de las farmacias" para este propósito. Inciden en que en el modelo sanitario actual "no existe ninguna necesidad" para ello.
Así, recalcan que desde la sanidad pública a través de la profesión enfermera, se ha cumplido durante décadas con esta competencia. Y se ha alcanzado con éxito" todos los objetivos de higiene, seguridad, calidad y de forma totalmente gratuita.
Rechazo absoluto
La Mesa de la Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General de Enfermería (CGE) y el Sindicato de Enfermería (Satse) ha mostrado su "absoluto y contundente" rechazo a que las pruebas de detección del Coronavirus a personas que pudieran estar infectadas se realicen en las oficinas de farmacia privadas por "los riesgos que supondría para la seguridad de los ciudadanos". Defiende que sean realizadas siempre por el personal sanitario que, como los enfermeros u otros profesionales, "tienen la cualificación y competencias para hacerlo con plenas garantías y de conformidad con la normativa vigente".
"Es un absoluto despropósito querer convertir las oficinas de farmacia, que no olvidemos que son un negocio privado, en centros sanitarios para realizar este tipo de pruebas, cuando estaríamos propiciando, además, la aparición y propagación de nuevos posibles focos de contagio de Coronavirus entre la ciudadanía al incentivar el incremento sustancial de un número importante de personas en un mismo espacio que, generalmente, es cerrado y limitado en su estructura", señalan en un comunicado.