Estados Unidos ha vuelto a endurecer su postura hacia Venezuela y, según se desprende de nuevas informaciones surgidas desde Washington, el giro no se limita al terreno interno venezolano. El periodista David Alandete, ex director adjunto de El País y corresponsal con amplia trayectoria en Estados Unidos, ha detallado desde la capital norteamericana que la Administración estadounidense está indagando en una presunta red internacional de contactos del régimen chavista pagados para influir en democracias occidentales, con España bajo observación.
Alandete afirma que ha tenido acceso a cartas e informes que ha investigado para ABC y que están vinculados a Hugo “El Pollo” Carvajal, ex jefe de inteligencia militar del chavismo, hoy preso en Estados Unidos, declarado culpable y a la espera de sentencia por cargos relacionados con tráfico de cocaína, armas y colaboración con el régimen de Caracas. En ese marco, el foco se desplaza hacia un asunto especialmente sensible: la supuesta “representación” del régimen chavista en Europa, con José Luis Rodríguez Zapatero y el entorno de Podemos señalados como piezas clave en una estrategia de legitimación internacional.
Carvajal busca una rebaja de condena y coloca a España en el tablero
Según Alandete, Carvajal se enfrenta a una sentencia que se dictará en los próximos meses, previsiblemente en febrero, tras haber obtenido tiempo en negociaciones con la fiscalía. Ese contexto es determinante: el propio periodista explica que el ex jefe de inteligencia del chavismo está intentando mejorar su situación judicial y que, por tanto, sus revelaciones deben leerse también bajo la lógica de quien busca una reducción de condena o incluso un indulto futuro.
Sin embargo, la gravedad del contenido hace que Estados Unidos lo tome en serio. En la carta atribuida a Carvajal se sostiene que el régimen chavista habría logrado ubicar políticos afines en sistemas democráticos a través de una combinación de resortes, tácticas y pagos. La acusación incluye también un elemento especialmente inquietante: la existencia de opositores venezolanos “controlados” en el extranjero, supuestamente a sueldo del propio régimen para actuar como oposición ficticia o incluso como espías.
En este marco, España aparece como país señalado. Alandete aclara que no puede acreditar pagos concretos en causas judiciales, pero sí destaca que la atención de Carvajal vuelve a centrarse en el Zapatero mediador y en el origen del proyecto político de Podemos, que según el ex jefe de inteligencia tendría un “germen venezolano” desde su nacimiento por los contactos estrechos de sus fundadores con la dictadura.
“En Washington interpretan que Zapatero no media: representa al régimen”
Uno de los núcleos de la información es la forma en que Estados Unidos interpreta el papel de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela. Alandete asegura que, en la visión de fuentes diplomáticas norteamericanas, lo que Zapatero presenta como mediación desde hace años no sería tal, sino una representación política del régimen, una forma de darle oxígeno, legitimidad y cobertura internacional a una dictadura que ha mantenido el control a través de elecciones cuestionadas, represión y estructuras de poder cerradas.
Alandete subraya que en Washington se observa con especial recelo el papel de Zapatero en las elecciones venezolanas de 2024, que califica de robadas, y el hecho de que el expresidente haya viajado en numerosas ocasiones al país “con todos los gastos pagados” bajo el argumento de facilitar una transición democrática.
En esa lectura, Zapatero no habría empujado un cambio real, sino un “plan” que mantiene el régimen en pie con distintas fórmulas, siempre bajo el envoltorio de una negociación que no llega a materializar una salida democrática completa.
El plan que no traga Trump: Delcy Rodríguez al mando hasta 2031
La clave política que explica el choque actual es el supuesto plan presentado a la Administración Trump —según Alandete, no necesariamente por Zapatero de forma directa— que pasaría por la salida de Nicolás Maduro hacia un exilio negociado y la entrega del control del régimen a Delcy Rodríguez, con un mandato prolongado hasta 2031, fecha en la que se celebrarían nuevas elecciones, lo que daría una apariencia de legitimidad al sistema tras el “robo” de los comicios anteriores.
La respuesta de Trump ha sido, según el periodista, tajante: no. Y lo hace, además, por una razón estratégica: la Casa Blanca, con Marco Rubio como figura central que acumula el control diplomático y de seguridad nacional, considera que el objetivo real debe ser un cambio de régimen, con la oposición democrática que ganó las elecciones entrando a gobernar el país.
Alandete sostiene que Rubio ve igual de importante la autopreservación interna del chavismo como sus apoyos internacionales, y en esa fotografía quienes contribuyen a sostener el régimen —ya sea a través de mediación, justificación o legitimación— quedan en el punto de mira.
Delcy Rodríguez, Barajas y el papel clave en el engranaje económico del chavismo
El análisis incorpora un nombre que en Washington “no tragan”: Delcy Rodríguez. El periodista explica que, para Estados Unidos, Delcy es un resorte esencial del aparato de la dictadura, con un papel crucial en el expolio económico, la extracción de oro, la venta de petróleo sancionado y la búsqueda de liquidez internacional a través de redes opacas.
Alandete vincula esta lectura con el episodio de Barajas 2020, cuando Delcy Rodríguez aterrizó en España y fue recibida por José Luis Ábalos en la sala VIP del aeropuerto. Según esta reconstrucción, tras ese encuentro Delcy viajó a Turquía, un país señalado como destino frecuente en operaciones relacionadas con el oro venezolano.
Estados Unidos interpreta que Delcy es pieza clave para esquivar sanciones y sostener el régimen mediante negocios internacionales y redes de influencia. Por eso, el plan de que asuma el poder como sustituta de Maduro hasta 2031 no es visto como transición, sino como continuidad maquillada.
El “Pollo” Carvajal y una información que interesa al máximo nivel
Alandete afirma que todo lo que Carvajal pueda aportar en este momento interesa “muchísimo” a Trump y a su equipo de seguridad nacional. No solo por lo que afecte a Venezuela, sino por la dimensión internacional: redes de influencia, políticos afines, posibles pagos, estructuras de legitimación y apoyo externo a la dictadura.
En ese contexto, la figura de Zapatero vuelve a quedar en el centro, no ya como el expresidente que “media”, sino como alguien cuya actuación política es interpretada como parte de una estrategia de sostén del régimen. Una percepción que, según el periodista, explica también por qué Zapatero lleva mucho tiempo sin viajar a Estados Unidos y por qué incluso se ha insinuado públicamente la posibilidad de revisar su visado.
El mensaje final de Alandete, desde Washington, es claro: Trump no está dispuesto a aceptar un recambio chavista con Delcy Rodríguez al mando, y la presión sobre las redes de apoyo internacionales al régimen se intensifica. Lo que antes se miraba con cautela, ahora se analiza con lupa. Y España vuelve a estar, una vez más, en el centro de la conversación.
