España está viviendo una situación que encuentra pocos precedentes en su historia más reciente y se obtienen todo tipo de conclusiones. Una de ellas es que Pedro Sánchez "contamina" la democracia, con un modelo de gestión que divide y "genera miedo" en la ciudadanía.
En relación a esta espinosa cuestión, el vicesecretario de Cultura y portavoz del PP, Borja Sémper, ha afirmado que "la contaminación ha llegado a tal punto que los dos grandes partidos, PSOE y PP, se ven arrastrados por una dinámica que nos lleva a intentar apagar con fuego un incendio", antes de explicar que "los procesos de deterioro que afectan a las sociedades no se desencadenan por un solo acontecimiento. Lo que ocurre actualmente en la política española, y particularmente en el Congreso de los Diputados, es fruto de un proceso prolongado en el tiempo, que va evidenciando fallos y provocando un creciente distanciamiento entre representantes y representados".
En este sentido ha querido dejar claro que este proceso, ha advertido, deriva en "el empobrecimiento de la conversación pública, que es consecuencia directa de la degradación del debate político, y que corre el grave riesgo de extenderse también a la conversación entre los propios diputados", subrayando que "cuando la sociedad se divide a través de sus políticos y de las conversaciones que estos mantienen en el Congreso de los Diputados o en el Senado, la situación es grave.
Pedro Sánchez genera miedo en la ciudadanía de España
A su juicio,, "la gente deja de hablar de política en los grupos de WhatsApp o en la televisión porque percibe que la política divide y enfrenta". El popular ha advertido, además, de que "vivimos en un mundo cada vez más polarizado, marcado por la inseguridad y la incertidumbre, lo que genera miedo en la ciudadanía". A su juicio, desde la crisis de 2008 "la gente dejó de pensar que podía terminar sus estudios, acceder a un empleo, conseguir una vivienda y formar una familia". Ese modelo, ha añadido, "se fue deshilachando", y a partir de ahí "emergieron la angustia, el miedo y el enfado".
Además ha recordado que en un primer momento "llegó el movimiento populista de extrema izquierda, que cuestionan el orden liberal, la democracia parlamentaria y nos ha permitido paradójicamente llegar también hasta el punto en el que estamos, para bien y para mal". "Después de este movimiento llegó el otro extremo, para cuestionar las características políticas de Europa y algunos logros institucionales, y todo ello ha ido contaminando la democracia en el público". "La contaminación ha llegado a tal punto que los dos grandes partidos, el PSOE y el PP, se ven interpelados por una política que nos lleva a intentar responder a un incendio con gasolina".
En otro orden de cosas ha asegurado de que "la situación actual tiene su origen en decisiones políticas tomadas al inicio de esta legislatura, aunque se trata de un proceso que viene de más atrás. Lo más preocupante se refleja en la sesión de control, una herramienta clave del sistema democrático".
Finalmente, ha añadido que "un Gobierno necesita un país, pero también una oposición", y ha criticado que "se han creado mecanismos supuestamente destinados a controlar al poder, mientras que la sesión de control, que debería estar en manos de órganos independientes, ha sido colonizada por el propio poder político". Por ello, ha subrayado que "necesitamos jueces y magistrados que ejerzan su labor con independencia y sean implacables con la ley".
