Aunque no se ven, las hemorroides internas pueden ser especialmente molestas. Aprender a identificarlas y tratarlas adecuadamente es fundamental para vivir más tranquilos, y mejor.
Las hemorroides son algo que puede afectar a cualquiera, aunque no todos las viven de la misma manera. Existen diferentes tipos, pero hay que destacar sobre todo las hemorroides internas. A diferencia de las externas, estás se desarrollan dentro de la zona anal y no siempre se pueden ver a simple vista. Algo problemático, porque no se detectan hasta que aparecen síntomas, lo que evita su prevención.
Y no deben ser ignoradas. Aunque estas hemorroides puedan pasar desapercibidas durante sus primeras etapas, en las fases más avanzadas pueden causar problemas serios como el sangrado, dolores o incluso la molesta sensación de no haber completado las evacuaciones cuando corresponden. Cuando el problema va a mayores y estas se desarrollan más, ya hablamos de hemorroides internas congestivas, que causan una inflamación aún mayor, congestionando las venas y generando molestias mayores. Algo que ya exige un tratamiento riguroso más serio y pone de manifiesto que son algo que no se debe dejar pasar.
Hemorroides internas: Causas y síntomas a tener en cuenta
Para tratarlas mejor, es fundamental saber qué las genera. Las principales causas de las hemorroides internas son el estreñimiento crónico, esfuerzos intensos al defecar, el sedentarismo prolongado o incluso una dieta baja en fibra. En las mujeres, además, pueden aparecer durante el embarazo debido a los cambios hormonales que sufren y al aumento de la presión intraabdominal.
En cuanto a los síntomas más habituales de estas hemorroides, hay que destacar los siguientes:
- Sangrado rojo brillante en el papel higiénico o en heces.
- Molestias internas.
- Prolapso hemorroidal (la hemorroide sobresale), solo en casos más avanzados.
Que aparezcan estos síntomas no significa que haya una patología grave, pero su persistencia si que requiere realizar una consulta médica para poder atajarlo cuanto antes y solucionarlo antes de que vaya a mayores.
¿Qué hacer si hay síntomas de hemorroides internas?
Si se dan estos síntomas, a la espera de un tratamiento que acabe con el problema hemorroidal, existen soluciones que alivian los síntomas. Una de las opciones más recomendadas es la Pomada Anso, que combina acción antiinflamatoria, analgésica y vasoconstrictora, ayudando a reducir la hinchazón y calmar el dolor de forma localizada. Aunque no exime de tener que pasar por una evaluación médica, sí que es útil para tratar la sintomatología.
También es aconsejable mejorar hábitos de vida, comenzando por aumentar la cantidad de fibra en la dieta, mantener los niveles de hidratación adecuados, intentar evitar el sedentarismo y también reducir el tiempo que se pasa en el baño. Son medidas que parecen simples, pero que son fundamentales para prevenir y controlar la aparición de hemorroides internas.
En caso de que la situación no se solucione con tratamiento y cambio de hábitos, probablemente sea necesario pasar por una intervención quirúrgica para las hemorroides. Existen diferentes técnicas abiertas y cerradas, todas ellas mínimamente invasivas y diseñadas para atajar el problema de raíz y ayudar al paciente a volver a la normalidad rápidamente.
Reconocer los síntomas a tiempo de las hemorroides internas y actuar usando los métodos y procedimientos adecuados puede ser lo que marque la diferencia. Recuerda todo esto y, si notas síntomas, no dudes en acudir a un especialista cuanto antes.
