57 años creyendo que su padre los abandonó hasta que excavaron en el sótano
La percepción de una presencia real en la casa hizo saltar las alarmas
La actualidad no deja de reportarnos ideas para un cuento literario enmarcado en el género del terror. Los restos humanos encontrados en el sótano de una casa familiar en Long Island, Estados Unidos, han sido identificados como los del patriarca de la familia que desapareció hace medio siglo. Con todas sus letras: medio siglo.

Michael Carroll ha confesado que era un bebé cuando su padre, George Carroll, un veterano de guerra de Corea, desapareció en 1961. Su difunta madre dijo que «salió y nunca regresó». Y esta versión se dio por buena para los restos. La palabra de una madre es punto menos que sacrosanta. Nadie puede discutirla en cuanto a la verosimilitud – la credibilidad- que de entrada abriga.
Desde su desaparición, Michael sentía lo que él llamaba «corazonadas» y «cosas raras», como sentir su presencia en la casa que la familia Carroll tiene desde 1955. Recuerda a la película ‘El último escalón’ o ‘Lo que la verdad esconde’. La policía dijo que la familia siempre había tenido el presentimiento de que estaba enterrado en el sótano, y hace unos meses comenzó a investigarlo.
Existen presentimientos del todo agoreros. Michael Carroll contrató a un experto en radar de penetración en el suelo para verificar si había algo debajo de la casa. Efectivamente, los miembros de la familia comenzaron a cavar donde señaló el experto y encontraron huesos debajo del cemento del sótano que según confirmaron las autoridades del Condado de Suffolk eran los restos de George Carroll, su padre.
La sensación de una presencia real fue contrastada. Hay seres que se manifiestan desde el más allá. «Pudimos determinar que la causa de la muerte incluyó impactos bruscos en la cabeza con fracturas del cráneo y lesiones cerebrales, aunque puede haber otras lesiones que ya no son detectables», dijo Michael Caplan, Médico Examinador del condado, en declaraciones al diario News Day.
El hermano de Michael Carroll, Steven, dijo que durante años los niños creyeron que su padre simplemente les había abandonado, y ahora saben que estuvo con ellos todo el tiempo. De un modo más o menos cercano. Más o menos real. Más o menos presencial. La historia, el suceso, pone los pelos de punta. A veces la realidad no es sino una mera ficción. Una ficción que se impone desde las profundidades de lo desconocido.
