Carlos Herrera amarra la mañana con una idea que ya no suena a hipótesis, sino a rutina informativa: el dinero en sobres y en cajones recorre Ferraz, y los jueces ya preguntan por el origen, el destino y los mensajeros. En su editorial de las 8, desde el Teatro Muñoz Seca del Puerto de Santa María, arranca con una frase que podría firmar cualquier sumario: “Celia le pedía a Koldo que se pasara cuanto antes porque no quería tener tanto dinero en el cajón”. No es una licencia literaria—subraya—; consta en los papeles y en los nombres propios que ya aparecen en las diligencias.
Herrera desgrana el mapa del caso: José Luis Ábalos como secretario de Organización del PSOE y ministro; Koldo García, el fontanero de confianza; Ferraz como punto de recogida y reparto; Vïctor de Aldama, el comisionista que ahora documenta pagos; y Celia Rodríguez, empleada que aparece en los sobres y que pide alivio: demasiada lechuga y chistorra —así llaman al efectivo— para tenerla a mano. Ayer, remata Herrera, Aldama entrega un documento que apunta a dinero en B para un bajo en Valencia y cifra cuatro millones de euros en pagos a Koldo y Ábalos “parte para el partido”, según su versión.
En paralelo, el país vuelve a masticar la fragilidad de su modernidad: se cae un servicio de Amazon y miles de datáfonos quedan fritos durante buena parte del día. “Quien no lleva efectivo, hoy no compra el pan”, ironiza Herrera, como si la metáfora estuviera servida: el efectivo que falta en el comercio aparece, en cambio, a paletadas en los cajones equivocados.
Ferraz, cajones y “lechugas”: el circuito del efectivo que la UCO mira con lupa
Herrera recuerda el punto de partida judicial: el último informe de la UCO ya detalla trasiegos de sobres con billetes que salen de Ferraz y van a parar a Koldo y Ábalos, a veces en bolsas y hasta con el logotipo del partido. La foto de los fajos, que regresa en nuevas tandas publicadas por diversos medios, deja poco margen a la piedad narrativa: foliadas de billetes apilados en un despacho mientras el cajero automático “no hace falta pisarlo en cinco años”.
El periodista pone nombres: Mariano Moreno, exgerente del PSOE y hoy al frente de la Agencia del Uranio, ya está citado como testigo; Celia Rodríguez, empleada de Ferraz, figura en los sobres y, según los mensajes, “pide a Koldo que se pase” porque “no quiere tener el cajón lleno”; Aldama afirma que entrega dinero en metálico con periodicidad y que en alguna ocasión “Koldo visita Ferraz una vez por semana” para recoger. La pregunta clave no cambia: ¿de dónde sale tanto metálico, cómo entra y quién lo autoriza?
El propio Herrera subraya la gran laguna: “No hablamos de tickets de taxi ni de menús del día; hablamos de sobres bien nutridos”. Y añade otra arista: si Ábalos permanece en libertad, el juez ya advierte de riesgo de fuga creciente y no descarta medidas futuras. El relato penal avanza, pero el peso político es hoy: un diputado que sigue votando con el Gobierno y un partido que aún no enseña las cuentas que justificarían el dinero contante y sonante.
Aldama eleva el voltaje: pagos, vivienda y una cifra redonda
El comunicador resume la nueva pieza aportada por Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo: un documento que, según su versión, acredita que el bajo situado bajo la vivienda de Ábalos se paga en parte con dinero B. En escritura figura noventa mil; el precio real asciende a ciento diez mil y “la diferencia la pone Aldama” en efectivo. Además, en televisión calcula hasta cuatro millones de euros en pagos a Koldo y Ábalos “parte para el PSOE”.
Herrera no pasa por alto el método: goteo. “Cuando se tiene pólvora, no se gasta toda el mismo día”. Y repara en otra tecla: Aldama sugiere financiación venezolana como vía irregular del PSOE y promete más material. “El cuadro se completa con Ferraz, sobres, visitas, nombres propios y un rastro de metálico que no cuadra”—concluye—, y la UCO ya cose con calma la trama.
Celia, Koldo y el “pásate por aquí”: los mensajes que incomodan
Claves que Herrera subraya
- Mensajera con nombre y apellidos: “Celia Rodríguez” figura en los sobres y en las comunicaciones.
- Ferraz como almacén: “No quiero el cajón lleno”, pide rapidez en la recogida del efectivo.
- Ritmo semanal: Aldama afirma que Koldo se pasa por Ferraz con frecuencia, “a veces una vez por semana”.
El conductor de COPE insiste: cuando el circuito del metálico se documenta con lugares, fechas y emisarios, la coartada del gasto de representación se derrumba. “Que explique Sánchez si sus reembolsos son de esa naturaleza, con ese formato, con esos montantes”, desafía Herrera, que pide ver los justificantes contables y los movimientos de caja que sostendrían ese flujo de dinero físico.
Caos con datáfonos: la otra cara del efectivo
No todo es investigación y togas. La caída de un servicio de Amazon deja fuera de juego miles de datáfonos en tiendas de toda España durante horas. Herrera aprovecha para bajar a tierra: “Quien no lleva efectivo hoy no paga el pan”. Y traza la ironía: el efectivo que se echa de menos en la caja de la panadería se amontona en los cajones equivocados. Una alegoría de país: hipertecnología frágil y viejas costumbres muy vivas en los lugares menos confesables.
Tezanos, Fiscalía y el Senado: el contexto político que cocina presión
Herrera añade presión política al cuadro penal. El PP fija el treinta de octubre para la comparecencia de Pedro Sánchez en el Senado, “a ver qué tretas busca para no ir”, y presenta denuncias por comparecencias con falsedades ante comisiones. La Fiscalía —remarca— se resiste a ver delito donde el Código Penal sí lo tipifica en caso de mentir ante una comisión. Lady Cloaca —Leire Díez— reaparece con ofertas de “material” de Villarejo a cambio de un millón y apoyo contra el PP en plena OPA BBVA–Sabadell. “El guionón”, lo llama, ya está escrito: cloacas, sobres, ferreterías judiciales y un partido en modo resistencia.
Herrera baja la persiana del editorial: “¿Quién mete el dinero en Ferraz?”
El cierre de Herrera es sencillo —y por eso efectivo—: Ferraz no es un cajero y los sobres no son un justificante. Si hay gastos de representación, se contabilizan, se fiscalizan y se pagan por cauces ordinarios. “¿Quién mete el dinero en Ferraz, cuánto entra, quién autoriza las salidas y con qué criterio?” Son preguntas de administración básica que hoy, en plena marea judicial, siguen sin respuesta.
Y mientras, los datáfonos vuelven a la vida y el efectivo recupera el pulso en la acera de enfrente. En el cajón que importa, el que sí debe cuadrar, la UCO ya ha empezado a contar.
