El director de Herrera en COPE, Carlos Herrera, ha centrado el monólogo de las 8 de este martes 3 de febrero de 2026 en el deterioro del sistema ferroviario tras el accidente de Adamuz, que ha dejado 46 fallecidos, y en el colapso que sigue afectando a cercanías, larga distancia y alta velocidad.
Herrera sitúa el foco en ADIF y en el ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien reprocha haber desaparecido del foco público tras asegurar en el Senado que “lo estaba haciendo muy bien”, mientras los problemas se multiplican y se suspende incluso el último servicio de alta velocidad Madrid–Barcelona para inspeccionar vías.
En paralelo, el periodista analiza la comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión, donde —según su relato— la estrategia de emboscada diseñada por la izquierda se vuelve en su contra hasta el punto de que “tenía bofetadas para todos” y varios intervinientes renuncian a seguir preguntando.
El caos ferroviario tras Adamuz y el foco sobre ADIF
Para Carlos Herrera, la tragedia de Adamuz marca un antes y un después: no solo por la pérdida de vidas, sino porque actúa como detonante de un problema estructural que llevaba años oculto. “Puestos a mirar, estamos mirando la infraestructura ferroviaria y vemos que hay algo que no va bien”, subraya.
El comunicador detalla cómo la ocupación de los trenes de larga distancia cae en picado por miedo e incertidumbre, y cómo cercanías en Cataluña llega a suspender movimientos por fallos de señalización, obligando a recurrir a autobuses como alternativa.
Herrera insiste en la responsabilidad política: si el sistema vive un caos que no se revierte, el ministro no puede eludir su papel. A su juicio, los socios del Gobierno evitan exigir cuentas mientras la normalidad no se recupera y las incidencias se acumulan.
La comisión y la “emboscada” fallida a Feijóo
El análisis se detiene en la comisión donde la izquierda pretende trasladar la responsabilidad a la oposición. Para Herrera, lo ocurrido es una rendición de los partidos minoritarios a la estrategia de Pedro Sánchez, pese a que las responsabilidades del Gobierno siguen sin abordarse.
Herrera relata cómo Feijóo responde con datos y contundencia: “Si yo fuera presidente, usted vendría con un trozo de vía y me llamaría asesino”. La escena, según el periodista, desarma el guion preparado y expone la hipocresía de exigir cuentas a quien no gestiona mientras se ignoran fallos en información, comités de crisis y respuesta a las víctimas.
El resultado, afirma, es un ridículo histórico: el tono bronco no tapa que la estrategia se vuelve contra quienes la impulsan y que la comparecencia termina con intervinientes replegándose.
“Tenía bofetadas para todos” y el repliegue de los intervinientes
Herrera describe un momento clave: Feijóo responde con tal dureza que algunos dejan de preguntar para evitar nuevas réplicas. “Tenía bofetadas para todos”, resume, señalando especialmente el choque con Gabriel Rufián, empeñado —según el relato— en atribuir la tragedia a una subcontrata.
El comunicador ironiza con que, de no ser por los muertos, la escena sería cómica, y destaca la intervención de la presidencia de la comisión para contener el intercambio ante la escalada verbal.
Para Herrera, lo visto confirma la asimetría: un líder de la oposición con argumentos y recursos frente a una mayoría que evita mirar las responsabilidades del Ejecutivo.
Críticas a Óscar Puente y el silencio posterior
El monólogo vuelve a Óscar Puente, ausente del foco tras su comparecencia en el Senado. Herrera reprocha que, con 46 muertos y un rosario de deficiencias, el ministro presuma de gestión y no aporte datos nuevos, explicaciones ni gestos de humildad.
En este punto, recuerda informaciones sobre recortes en mantenimiento en ADIF y subraya que la acumulación de fallos no se resuelve con discursos, sino con asunción de responsabilidades y medidas.
Un cierre con más sombras políticas
Herrera añade un último bloque político: la comparecencia de Antonio Hernando y Santos Cerdán, y las reuniones para conocer grabaciones relacionadas con Villarejo, que —según el comunicador— no se explican sin que el presidente estuviera informado, pese a lo declarado.
El monólogo concluye con una idea central: la comisión que pretendía acorralar a la oposición termina exhibiendo las carencias del Gobierno, mientras el caos ferroviario sigue sin una respuesta que devuelva la confianza a los ciudadanos.
