El editorial de Carlos Herrera de este viernes 26 de septiembre ha llegado con dardo múltiple: Francia como espejo de una justicia respetada tras el ingreso en prisión de Nicolas Sarkozy; la presión del Gobierno al Poder Judicial por la causa de Begoña Gómez; y, en el frente internacional, el gesto de enviar el Furor para asistir a la flotilla con rumbo a Gaza. “Ni la flotilla lleva ayuda humanitaria ni el barco del Ejército va a defender a nadie”, sentencia.
Herrera ridiculiza la operación —“la flotilla de cuentistas”— y subraya la paradoja de “proteger con cañones israelíes a activistas que preferirían que no existiera el Estado de Israel”. A su juicio, se trata de una campaña de “propaganda pueril” que, no obstante, ha servido a Pedro Sánchez para “reducir el impacto” de sus problemas de corrupción y fijarse como líder de la “extrema izquierda”.
En el tablero doméstico, el comunicador sostiene que Moncloa ha “embroncado” incluso a sus adversarios: ve “barullo” en el PP por la posición ante Gaza, con nombres propios como Juanma Moreno o Alfonso Rueda, pese a que Alberto Núñez Feijóo —recuerda— marcó una postura clara y alineada con el discurso del Rey en la ONU. Y anticipa otra grieta mayor: la inmigración.
El Furor y la flotilla: “propaganda”
Herrera explica que el Gobierno ha enviado el buque militar Furor para “asistir” a la flotilla que pretende alcanzar la costa de Gaza. Lo consideró “todo tan ridículo” que ironizó con una escena coral en cubierta (“Colau, Greta y la otra, todas cantando”), para concluir que ni hay carga humanitaria real ni habrá confrontación con Israel porque “Sánchez ya dijo que no piensa confrontar”.
El locutor subraya además la contradicción técnica: “el armamento de ese buque de la Armada es de origen israelí”. De ahí su resumen: “vamos a proteger con cañones israelíes a una panda de activistas”. En su análisis, el efecto político del gesto ya está logrado: desviar conversación y cohesionar al espacio más a la izquierda del PSOE.
Francia como espejo: Sarkozy entra en prisión y nadie grita contra los jueces
A primera hora, Herrera puso contexto internacional con el caso Sarkozy: un expresidente de la V República ingresa en prisión por corrupción —financiación libia de la campaña de 2007— “y nadie arremete contra la justicia independiente”. Recordó que en Francia políticos de todo signo han rendido cuentas ante los tribunales y que ese normal funcionamiento del Estado de derecho “no desata campañas” contra los jueces.
“Que alguno ponga las barbas a remojar”, deslizó, contraponiendo la escena francesa con lo que, a su juicio, ocurre en España: años de “acoso” al Poder Judicial, primero desde la extrema izquierda, después desde el secesionismo y ahora “con el Gobierno en pleno liderando esa campaña”.
La diana del Gobierno: el juez Peinado y el caso Begoña Gómez
Para Herrera, la “razón esencial” de esa ofensiva es la imputación de Begoña Gómez. Citó una información de ABC según la cual el Ejecutivo habría presionado al Consejo General del Poder Judicial para sancionar al juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa. Y evocó el tuit de esta semana del ministro Óscar Puente: “Si esto está ocurriendo es porque el Consejo del Poder Judicial lo permite”, como ejemplo del salto cualitativo de la presión.
La conclusión del comunicador fue neta: Sánchez “está de los nervios” y quiere poner “a todos de los nervios”, pero el principio democrático debe prevalecer: “todos somos iguales ante la ley”. Francia —insistió— lo demuestra.
Efecto interno: Sánchez se fija a la extrema izquierda y siembra el “barullo” en el PP
Herrera sostiene que la campaña exterior de Moncloa “no le ha salido mal” a Sánchez: reduce el ruido sobre corrupción, se fija como referente de la izquierda más radical y, de paso, agita a los populares. Citó el “grigal” en barones del PP con posiciones dispares sobre Gaza —“unos dicen genocidio; otros no”— y aconsejó prudencia comunicativa: “No lo digas, porque el resumen va a quedar exactamente en eso”.
Aun así, recordó que Feijóo “fijó claramente la posición del partido” en el Congreso, “la misma que la del Rey” en Naciones Unidas, y que lo normal es que la política exterior de un partido nacional la marque su presidente.
Inmigración: las líneas trazadas por Feijóo y el gran debate que viene
Herrera cerró con la agenda que, según él, dominará el debate público: la inmigración. Resumió las líneas generales presentadas por Feijóo: endurecer controles fronterizos y criterios para ayudas públicas; expulsión de inmigrantes que cometan delitos; y una preferencia por la inmigración de origen hispano. “Un país tiene derecho a controlar sus fronteras y a decidir cuánta gente puede venir”, repitió como idea-fuerza.
“Es un tema delicado y polémico”, admitió, pero “va a marcar los próximos años” en España y en Europa. Para Herrera, lo urgente es abandonar la improvisación y fijar una política previsible y ejecutable.
