Carlos Herrera dedicó su editorial de las ocho a reflexionar sobre el acto de homenaje celebrado en Valencia con motivo del primer aniversario de la DANA. Según explicó el comunicador andaluz, el evento “acabó siendo un escenario de tensión política en lugar de un encuentro de unidad y recuerdo”.
“El homenaje habría sido más sentido, más hondo y más trascendente si se hubiera limitado a recordar a los que ya no están y acompañar el dolor de los que han perdido tanto”, afirmó Herrera, quien reprochó que “el duelo se haya utilizado para un objetivo político”.
El periodista subrayó que lo más destacable del acto fue “la presencia y el papel impecable de los Reyes, su cercanía y su respeto hacia las familias”. Sin embargo, lamentó que “el resto del auditorio estuviera corroído por la ira y la desafección, con políticos que no se miraban, familiares que insultaban y un clima de crispación impropio de una jornada de luto”.
Carlos Mazón, “chivo expiatorio” tras una campaña de demonización
Herrera denunció que el homenaje “se convirtió en una especie de juicio sumarísimo contra Carlos Mazón”, presidente de la Generalitat Valenciana, “utilizado como chivo expiatorio de todos los errores cometidos durante la catástrofe”.
El comunicador aseguró que detrás de los abucheos y reproches al presidente valenciano “hay una campaña brutal, perfectamente orquestada, de demonización”. “Llamar asesino a quien no ha matado a nadie es una infamia”, afirmó, recordando que “en la DANA fallaron todas las administraciones, desde los ayuntamientos hasta la delegación del Gobierno”.
“El linchamiento no devuelve lo perdido”
Herrera se preguntó si “los afectados se sienten mejor por haber insultado a Mazón” o si “eso les devolverá el negocio o al familiar perdido”. “El resultado habría sido el mismo, porque las alertas no funcionaron, las rieras no estaban limpias y las miradas no estaban donde debían”, sentenció.
A juicio del periodista, este episodio demuestra que “en España nos hemos vuelto tan enfermos de polarización que ni siquiera somos capaces de llorar juntos a nuestros muertos”.
“La izquierda vuelve a usar la tragedia como arma política”
El comunicador de COPE amplió su crítica y aseguró que el uso político de las tragedias “se ha convertido en costumbre, casi siempre por parte de la izquierda”. “Empezó con el Prestige, siguió con el 11-M, ahora lo vemos con la DANA en Valencia y también lo intentan en Andalucía con el caso de los cribados de cáncer o en Madrid con las residencias de ancianos durante la pandemia”, afirmó.
Para Herrera, todo responde a “una estrategia de desgaste sistemático del adversario político, incluso a costa del dolor ajeno”. “Es sencillamente asqueroso”, resumió.
La mirada puesta en el Senado y en la corrupción del PSOE
En la parte final de su monólogo, Carlos Herrera cambió el foco hacia la inminente comparecencia de Pedro Sánchez en el Senado, prevista tras casi veinte meses de ausencia. “Por fin el presidente no podrá esquivar el control parlamentario, aunque seguro que lo intentará”, ironizó.
El periodista explicó que en Moncloa “se ha montado una auténtica war room —una habitación de guerra— para preparar la sesión”, en la que el presidente deberá responder sobre “los negocios de su esposa, las irregularidades de su hermano, las actividades del fiscal general y el pozo sin fondo de la corrupción socialista”.
Herrera recordó además las comparecencias ante el Supremo del exgerente del PSOE Mariano Moreno y de una empleada encargada de los pagos en metálico. Según relató, “el control sobre las cuentas del partido brillaba por su ausencia: se reembolsaban comidas sin comprobarlas y se sacaban hasta un millón de euros en efectivo sin justificar”.
“El que repartía el dinero de la Secretaría de Organización era Koldo García, que ni siquiera tenía cargo orgánico”, subrayó Herrera. “Si en su empresa el dinero lo maneja alguien ajeno a la compañía pero amigo del jefe, ¿Qué pensaría usted? Pues eso mismo”, concluyó el periodista, insinuando que el PSOE de Sánchez “vive instalado en la chapuza y la opacidad”.
