domingo. 22.03.2026

Carlos Herrera: "Hablan de blanquear a la extrema derecha quienes blanquean a la banda terrorista, qué sinvergüenzas"

El director de Herrera en COPE, Carlos Herrera, carga con dureza contra la izquierda tras la derrota electoral en Aragón, denuncia la ausencia total de autocrítica en el PSOE, cuestiona la gestión de Óscar Puente tras el accidente de Adamuz y señala el papel de José Luis Rodríguez Zapatero en la actualidad venezolana y en la política penitenciaria vinculada a ETA
Carlos Herrera aborda la excarcelación de Gorka Palacios, alias “Txeroki”
Carlos Herrera aborda la excarcelación de Gorka Palacios, alias “Txeroki”

El monólogo de las 8 de Herrera en COPE de este lunes 10 de febrero de 2026 deja un retrato descarnado del momento político que atraviesa España tras el varapalo electoral del PSOE en Aragón. Carlos Herrera sitúa el foco en lo que considera una constante del actual Gobierno: la negativa sistemática a asumir responsabilidades, incluso cuando los resultados electorales dibujan el peor escenario histórico para el socialismo en ese territorio.

Lejos de cualquier reflexión interna, el periodista describe a un Pedro Sánchez instalado en la autocomplacencia, rodeado de actos cuidadosamente escenificados y sin una sola palabra de autocrítica, mientras el partido encadena derrotas y pierde miles de votos en el conjunto de la izquierda. Para Herrera, el mensaje que se traslada a la ciudadanía es demoledor: no ha pasado nada, aunque los datos digan exactamente lo contrario.

A partir de ahí, el comunicador articula un análisis que conecta la política ferroviaria, la estrategia discursiva contra la llamada “extrema derecha” y el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al que vuelve a situar en el centro del debate político e internacional.

El acuerdo ferroviario tras la huelga: inversiones que llegan después de 47 muertos

Herrera arranca su análisis con el fin de la huelga de maquinistas y trabajadores del ferrocarril, tras el acuerdo alcanzado por Óscar Puente con los sindicatos mayoritarios. Un acuerdo que incluye cifras que, para el comunicador, resultan tan reveladoras como inquietantes.

Entre los compromisos asumidos figuran 1.800 millones de euros en inversión en mantenimiento en cinco años, la mejora de la flota de vehículos de conservación, la incorporación de 3.600 nuevos trabajadores entre ADIF y Renfe y el refuerzo de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, todo ello con el aval del Ministerio de Hacienda.

La pregunta que lanza Herrera es directa y demoledora: ¿han sido necesarios 47 muertos entre Adamuz y Cataluña para que se tomaran estas decisiones?. El periodista cuestiona por qué esas inversiones no llegaron antes, por qué se ignoraron las advertencias de los maquinistas y por qué se permitió circular con limitaciones de velocidad hasta que se produjeron tragedias irreversibles.

Para Herrera, el acuerdo no cierra el debate, sino que lo abre aún más, porque deja en evidencia que el dinero existía, pero no se destinó a tiempo al mantenimiento de una red ferroviaria que ya mostraba signos claros de deterioro.

Aragón y la derrota socialista: ni autocrítica ni asunción de errores

El segundo bloque del monólogo se centra en las consecuencias políticas de las elecciones en Aragón. Herrera recuerda que, históricamente, los partidos que pierden suelen abrir procesos de reflexión, asumir errores e incluso provocar dimisiones. Cita casos como Adolfo Suárez, Alfredo Pérez Rubalcaba o Albert Rivera, líderes que dieron un paso atrás tras malos resultados.

Nada de eso ocurre ahora, sostiene. El PSOE, pese a encajar el peor resultado de su historia en Aragón, actúa “como si no hubiera pasado nada”. Pedro Sánchez se limita a acudir a actos controlados, rodeado de militantes afines, mientras evita cualquier explicación pública sobre el fracaso electoral.

La única reacción del socialismo, según Herrera, ha sido recurrir al viejo mantra: culpar al avance de la “extrema derecha”, una explicación que el periodista considera desconectada de la realidad social y electoral.

“O España se está llenando de fascistas o la izquierda está fuera de la realidad”

En uno de los pasajes más contundentes del monólogo, Carlos Herrera resume el discurso de la izquierda en una disyuntiva que, a su juicio, retrata el problema de fondo:
“O España se está llenando de fascistas a toda velocidad o la izquierda está fuera de la realidad.”

Para el comunicador, la izquierda pierde votos de forma masiva, pero se niega a analizar por qué. Podemos desaparece, Izquierda Unida no capitaliza las pérdidas y el conjunto del bloque progresista se deja miles de votos, mientras insiste en señalar al “fascismo” como explicación única.

Herrera señala además la paradoja política: Vox crece sin que se le exijan responsabilidades, el PP gana pero es al que se le pide contrición, y el partido que pierde se permite no reflexionar. Una asimetría que, a su juicio, distorsiona por completo el debate político.

El PP, Vox y la exigencia de gobernabilidad

El monólogo aborda también la relación entre PP y Vox tras las elecciones. Herrera recuerda que fue el propio Alberto Núñez Feijóo quien abrió la puerta de los gobiernos autonómicos a Vox hace tres años y que, posteriormente, fue Vox quien abandonó esos ejecutivos cuando dejó de convenirle.

Las urnas, subraya, no han castigado esa ruptura, pero eso no cambia los hechos. Para Herrera, los votantes están enviando un mensaje claro: quieren acuerdos, quieren gobierno y quieren responsabilidad, no estrategias para seguir creciendo en la oposición sin asumir gestión.

Zapatero, Venezuela y la sombra de ETA

La parte final del monólogo eleva el tono y conecta la política nacional con la internacional. Herrera se detiene en las informaciones sobre José Luis Rodríguez Zapatero y su papel en Venezuela, donde, según se ha publicado, habría ejercido presiones sobre Edmundo González Urrutia, presidente electo que tuvo que huir del país, para que avalara a un militar chavista cercano al expresidente español.

El periodista considera especialmente grave que se ofreciera la liberación del yerno de González Urrutia a cambio de ese apoyo, en un contexto marcado por los contactos con la Administración Trump y la caída del régimen de Nicolás Maduro.

Pero el momento más duro llega cuando Herrera aborda la excarcelación de Gorka Palacios, alias “Txeroki”, condenado a cientos de años por asesinatos de ETA y ahora en régimen abierto tras cumplir apenas 18 años. Una decisión adoptada en el País Vasco bajo responsabilidad socialista, que el comunicador vincula a los pactos entre Bildu y el Gobierno.

Es en ese punto donde lanza su frase más contundente:
“Hablan de blanquear a la extrema derecha quienes han blanqueado a la peor banda terrorista de Europa.”

Un cierre de Herrera sin concesiones

El monólogo concluye con una acusación directa de hipocresía política. Para Herrera, quienes utilizan el término “blanqueamiento” como arma arrojadiza contra sus adversarios carecen de autoridad moral cuando han facilitado la normalización política y penitenciaria de quienes formaron parte de ETA.

“Qué sinvergüenzas”, remata el comunicador, cerrando un análisis que no se limita a la actualidad inmediata, sino que traza un hilo continuo entre derrotas electorales, gestión política, pactos y memoria histórica, en un momento que define como crítico para la credibilidad del Gobierno y de la izquierda española.

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