lunes. 23.03.2026

Carlos Herrera: "Koldo habría vendido un disco duro con grabaciones para hacer algo de caja"

Carlos Herrera abre su editorial con el caso de corrupción que asfixia al PSOE: el Supremo mantiene a José Luis Ábalos en libertad, pero constata “indicios sólidos de criminalidad”, y el foco vuelve a la caja en metálico que, según la UCO, circula con claves pintorescas —“lechugas”, “chistorras”, “folios”— entre Koldo García, el exministro y la sede de Ferraz
“Cinco años sin cajero y sobres llenos de billetes: Herrera exige papeles, no fábulas”
“Cinco años sin cajero y sobres llenos de billetes: Herrera exige papeles, no fábulas”

José Luis Ábalos ha dormido en su casa y no en una celda, pero el auto del Supremo no se anda con eufemismos: existen indicios sólidos de criminalidad en su conducta. El magistrado le deja marchar y, a la vez, le advierte: si el riesgo de fuga crece conforme se acerque el juicio, su situación puede cambiar.

Carlos Herrera pone el acento donde duele políticamente al sanchismo: mantener a Ábalos en libertad se convierte en oxígeno para el Gobierno, porque la pérdida de su voto —en caso de prisión— habría tensado aún más una aritmética ya precaria. El exministro, recuerda, ha seguido votando con Moncloa desde la bancada del Grupo Mixto.

Koldo, la bisagra del efectivo, ante el juez

Hoy entra en escena Koldo García, la bisagra de los sobres y de las cajas de “folios” que, según los agentes, no llevan papel sino fajos de billetes. De su testimonio depende que el circuito quede dibujado con trazo grueso: por dónde entra el dinero (las supuestas comisiones y aportes), por dónde circula (Ferraz, Koldo, la agenda de entregas) y a quién llega (los “reembolsos” que sustituyen la tarjeta de partido y el cajero).

Herrera añade una bomba de mecha corta: Koldo habría vendido un disco duro con grabaciones “para hacer algo de caja”. Y recuerda un dato que cuadraría con esa hipótesis: “Desde el Peugeot grababa todo lo que podía”.

Las claves del argot y del dinero

  • “Lechugas”: billetes de cien euros.
  • “Chistorras”: billetes de doscientos y quinientos euros.
  • “Folios”: cajas con efectivo apilado, no papel de oficina.

Si ese disco duro existe y contiene audios de relevancia, el caso deja de ser una batalla de versiones para convertirse en una sucesión de pruebas objetivas que podrían comprometer a más de un actor político.

Ferraz bajo el foco: ¿cómo se legitiman tantos sobres?

En paralelo a la vía penal, Herrera empuja la vía contable. Si hay reembolsos en metálico, que el partido aporte procedimientos, órdenes de pago, arqueos y conciliaciones. Si Ábalos no ha pisado un cajero en cinco años —como acredita la UCO—, que Ferraz explique quién dota la caja, quién autoriza retiros y quién firma las entregas.

Porque no se trata de demonizar el efectivo, sino de demostrar su trazabilidad. En una organización seria no circulan sobres con miles de euros etiquetados como “chistorras”; circulan justificantes.

Las preguntas que siguen sin respuesta

  • ¿De dónde sale el efectivo que financia sobres y “cajas de folios”?
  • ¿Quién autoriza y registra cada salida en metálico?
  • ¿Cuántos dirigentes han recibido pagos en efectivo y por qué conceptos?
  • ¿Dónde están los justificantes que avalan la normalidad de esas prácticas?

Sin papeles, el “esto es normal” suena a coartada. Con papeles, el relato se sostiene; sin ellos, se desmorona.

Carmen Pano y la puerta de entrada del dinero

El Senado ha escuchado a Carmen Pano, la empresaria que se ratifica en haber llevado noventa mil euros en efectivo a la sede de Ferraz como pago de comisiones vinculadas a la trama de hidrocarburos. La foto que dibuja Herrera es clara: una puerta de entrada, un corredor (Koldo) y una puerta de salida (los sobres).

Si esas tres piezas encajan con documentos y grabaciones, el caso deja de ser un ruido electoral para convertirse en una prueba de cargo.

Sánchez y la normalización imposible: “En ninguna empresa circulan sobres así”

El presidente insiste en que los reembolsos en metálico son habituales. Herrera replica: no lo son cuando hablamos de ochocientos, mil o casi tres mil euros en sobres que se entregan fuera de circuito bancario. Pagar un taxi en efectivo no es apilar billetes en una caja y bautizarlos como “lechugas”.

Si Pedro Sánchez también ha cobrado metálico del partido, dice Herrera, toca detallar: cuándo, cuánto y por qué. Lo contrario ya no suma; resta.

El debate institucional que enciende al Congreso: ¿debe un imputado seguir votando?

El juez ha deslizado una reflexión nada menor: choca que un diputado con conductas inaceptables —penales o no— mantenga el acta sin filtro alguno hasta sentencia. En la Carrera de San Jerónimo ha sentado como una intromisión. Herrera no lo ve así: un debate sobre idoneidad y dignidad no altera un procedimiento judicial, pero mejora una democracia que no quiere normalizar lo que no es normal.

Herrera también roza otros ángulos —la subida que Moncloa ha planteado para las cotizaciones de los autónomos; la sesión de control que Feijóo ha girado hacia el poder adquisitivo de las clases medias—, pero siempre vuelve a la caja.

Porque el caso Koldo ya no va de titulares, sino de pruebas; no va de argumentarios, sino de procedimientos. Y en esa liga el sanchismo ha intentado vender normalidad donde no la hay. Si hoy Koldo confirma la ruta del dinero y, como sugiere Herrera, emerge un disco duro que lo graba todo, el relato oficial habrá agotado su margen.

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