Carlos Herrera arranca el lunes con una denuncia directa. En su espacio en COPE, acusa a Pedro Sánchez de no solo carecer de empatía, sino de poseer lo que llama una “asombrosa capacidad para hacer el mal”, tras las protestas ocurridas este domingo que impidieron la celebración del final de la Vuelta Ciclista a España en Madrid. Herrera sostiene que las acciones no fueron espontáneas, sino alentadas por el presidente para movilizar a su electorado, generar espectáculo mediático y desviar la atención de los problemas reales de su gobierno.
El editorial de Herrera se centra en una serie de datos e imágenes que han circulado sobre los incidentes en torno al evento ciclista: barricadas improvisadas, cortes de calles, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, suspensión de la etapa final y la polémica sobre la responsabilidad política en la génesis de esas protestas. Para Herrera, Sánchez no solo permitió la protesta sino que la bendijo públicamente, algo que supone “una irresponsabilidad intolerable en un presidente de gobierno”.
Más allá del acto concreto, Herrera advierte que este tipo de comportamientos afecta la credibilidad institucional. Cree que alentar protestas violentas, reales o acusadas, convierte a la política en un terreno de confrontación constante, en vez de en solución de problemas. La consecuencia, dice, es que los ciudadanos acaban desconfiando del sistema y de sus líderes, lo que fortalece el resentimiento, la polarización y el deterioro democrático.
Herrera desglosa lo que considera errores de Sánchez
Herrera no limita su crítica al momento del incidente. Identifica varios errores graves en la conducción política del presidente: su discurso público, sus silencios ante actos de orden público cuestionables, el uso del lenguaje beligerante y la falta de acciones concretas para restablecer la normalidad. Según Herrera, Sánchez podría haber actuado para prevenir la escalada, pero en cambio opta por un rumbo que beneficia más al conflicto que al consenso.
También acusa al gobierno de instrumentalizar este tipo de movilizaciones para distraer de asuntos que preocupan a la población: inflación, inseguridad, crisis energética, problemas en los servicios públicos. En la opinión de Herrera, cuando la queja social se desborda, el poder puede verse tentado a convertir la crisis en herramienta de campañas: “Cuando no puedes gobernar con eficacia, gobiernas con espectáculo”, afirma.
Lo que Herrera pide
El locutor exige que Pedro Sánchez deje de alimentar tensiones y tome responsabilidad directa: condene sin ambigüedades cualquier violencia, depure responsabilidades políticas si las hay y promueva el diálogo frente al choque. Herrera sostiene que gobernar supone también contener, no provocar.
Propone además mayor transparencia: que el gobierno explique públicamente qué actuaciones ha realizado para garantizar la seguridad de los ciclistas, de los miembros organizadores y de los ciudadanos, que clarifique su posición, que deje de lanzar mensajes que puedan interpretarse como aliento a la confrontación.
Finalmente Herrera llama al electorado a exigir coherencia: que quienes prometen diálogo, orden y garantía de derechos lo demuestren con sus actos políticos. Que la protesta tenga cauce pacífico, que la política sea recuperación de confianza, no acumulación de conflictos.


