domingo. 22.03.2026

Carlos Herrera: “Si esta tragedia le pilla a un Gobierno del PP ya estarían ardiendo las calles y llamando asesino al presidente”

El director de Herrera en COPE analiza el avance de la investigación del trágico accidente ferroviario de Adamuz, pone el foco en las víctimas y en la respuesta ejemplar del pueblo cordobés y lanza una dura reflexión sobre el doble rasero político ante las grandes catástrofes
Carlos Herrera Herrera destaca que este tipo de tragedias no se miden solo en cifras, sino en vidas truncadas
Carlos Herrera Herrera destaca que este tipo de tragedias no se miden solo en cifras, sino en vidas truncadas

El trágico accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba) sigue dejando imágenes de devastación y un balance humano que estremece a toda España. A más de 36 horas del siniestro, los equipos de rescate continúan trabajando entre un amasijo de hierros, con vagones aún varados en el talud y con la prioridad absoluta puesta en localizar a todas las víctimas y atender a los heridos. El suceso ha provocado una conmoción profunda, especialmente en la provincia de Huelva, de donde proceden muchos de los fallecidos y heridos.

En este contexto de dolor, incertidumbre y espera, el periodista Carlos Herrera ha dedicado su monólogo matinal en Herrera en COPE a analizar los últimos datos que van conociéndose sobre el accidente, al tiempo que ha querido destacar la respuesta humana y solidaria de los vecinos de Adamuz, convertidos en los primeros auxiliadores de las víctimas en los momentos más críticos.

Herrera ha subrayado que aún no es momento de juicios políticos apresurados, pero sí de exigir explicaciones técnicas rigurosas, transparencia y responsabilidades cuando llegue el momento. Y, desde esa premisa, ha lanzado una reflexión contundente sobre cómo se gestionan mediáticamente y políticamente las tragedias en función de quién gobierne.

El rescate continúa entre los hierros y la prioridad sigue siendo humana

El periodista ha comenzado su intervención describiendo el escenario que aún permanece activo en Adamuz: vagones destrozados, equipos de emergencia trabajando sin descanso y una investigación técnica que empieza a perfilarse. Según los primeros indicios, se descarta el error humano y el exceso de velocidad, lo que dirige el foco hacia un posible fallo estructural en la vía, como un desgaste de materiales o una deficiente soldadura en el tramo afectado.

Herrera ha insistido en que toda precaución es poca, ya que si se confirma un problema en la reparación de la vía, habrá que determinar si se trata de un fallo aislado o si podrían existir más puntos comprometidos en ese corredor ferroviario. De ahí la necesidad de mantener suspendido el servicio durante varios días y revisar con exhaustividad el estado de la infraestructura.

Mientras tanto, el balance provisional continúa siendo demoledor: más de cuarenta fallecidos, decenas de heridos, varios de ellos en estado crítico, y familias enteras destrozadas por la pérdida repentina de seres queridos. La identificación de víctimas sigue avanzando gracias, entre otras medidas, a la recogida de muestras de ADN habilitada por la Junta de Andalucía en distintas provincias.

Historias que sobrecogen y una provincia marcada por el dolor

Durante su análisis, Carlos Herrera ha puesto voz a algunas de las historias humanas que han ido trascendiendo con el paso de las horas y que reflejan la magnitud de la tragedia. Familias enteras que regresaban de un viaje, jóvenes opositores que se dirigían a exámenes decisivos, profesionales de la comunicación muy conocidos en sus entornos y un maquinista que, pese a detectar la colisión inminente, no pudo hacer nada para evitarla.

La provincia de Huelva, especialmente golpeada por el número de víctimas, vive momentos de auténtica consternación. A ello se suma la angustia de muchos familiares que, durante horas, no han tenido noticias del paradero de sus seres queridos, lo que ha obligado a presentar denuncias por desaparición que, en muchos casos, podrían corresponder a víctimas aún no identificadas.

Herrera ha destacado que este tipo de tragedias no se miden solo en cifras, sino en vidas truncadas, proyectos rotos y esperanzas que se han quedado en un punto concreto de la vía férrea. Por ello, ha reclamado respeto absoluto para las víctimas y sus familias en estas primeras fases.

La respuesta ejemplar de Adamuz: solidaridad en estado puro

Uno de los aspectos que el comunicador ha querido subrayar con especial énfasis ha sido la reacción inmediata y ejemplar del pueblo de Adamuz. Vecinos que acudieron sin dudarlo al lugar del accidente, que auxiliaron a los supervivientes, ofrecieron mantas, alimentos y refugio, y pusieron sus propias casas a disposición de quienes lo necesitaban.

Para Herrera, esta respuesta espontánea demuestra “lo mejor de un país” en los peores momentos. Frente al horror y la desolación, ha emergido una cadena de solidaridad que ha sido fundamental en las primeras horas tras el siniestro y que merece un reconocimiento público claro y sin matices.

Este comportamiento contrasta, a su juicio, con otros ámbitos donde la urgencia por buscar culpables o réditos políticos suele aparecer demasiado pronto, eclipsando el respeto que merecen las víctimas.

El doble rasero político ante las grandes tragedias

En la parte más contundente de su monólogo, Carlos Herrera ha planteado una reflexión que ha generado un amplio eco: “Si esta tragedia le pilla a un Gobierno del PP, ya estarían ardiendo las calles y llamando asesino al presidente”. Con esta afirmación, ha denunciado lo que considera un uso selectivo del dolor y de las catástrofes según el color político del Ejecutivo de turno.

Ha recordado precedentes como el 11-M, las muertes en residencias durante la pandemia, la DANA de Valencia o el accidente del metro de Valencia, donde determinados sectores no dudaron en señalar y estigmatizar políticamente a responsables sin esperar al resultado de investigaciones técnicas o judiciales.

Herrera ha advertido de que ningún gobernante merece ser llamado asesino por una catástrofe, pero también ha señalado que quienes han normalizado el insulto y la descalificación ahora no pueden exigir contención y respeto cuando la responsabilidad recae en ellos. A su juicio, llegará el momento de pedir explicaciones detalladas y asumir responsabilidades, no por la tragedia en sí, sino por el deterioro progresivo de un servicio público que durante años fue referencia internacional.

La tragedia de Adamuz, ha concluido Herrera, exige tiempo, rigor, respeto y verdad. Hoy es el día de las víctimas y de quienes luchan por rescatar y sanar. Mañana, cuando los hechos estén claros, será el momento de exigir todas las explicaciones necesarias, sin consignas, sin dobles varas de medir y sin convertir el dolor en un arma política.

Carlos Herrera: “Si esta tragedia le pilla a un Gobierno del PP ya estarían ardiendo...