El monólogo de las 8 de este jueves 13 de febrero en Herrera en COPE arranca con la inestabilidad meteorológica, pero pronto deriva hacia lo que Carlos Herrera considera una inestabilidad política aún mayor. El comunicador pone el foco en la reciente participación —o ausencia— de Pedro Sánchez en reuniones clave de la Unión Europea, y en el enfrentamiento que habría buscado con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Herrera describe al presidente del Gobierno como un dirigente de naturaleza “pendenciera”, que mantiene conflictos abiertos con su propio partido, con la oposición, con la OTAN, con Estados Unidos y ahora con socios europeos. En su análisis, el choque con Meloni no es casual ni puntual, sino una estrategia calculada para proyectar una imagen de confrontación permanente.
El periodista sostiene que Sánchez parece cómodo en ese papel de antagonista, de figura que se enfrenta a los llamados “supervillanos” internacionales, una escenografía que le permite alimentar su relato interno aunque, según Herrera, le reste influencia real en los centros de decisión europeos.
La reunión previa de la UE y la polémica ausencia de España
Uno de los puntos centrales del análisis es la reunión informal previa convocada por Alemania, Bélgica e Italia antes de la cumbre extraordinaria europea. En ese encuentro participaron 19 socios comunitarios, pero España no estuvo presente.
La incógnita que plantea Herrera es clara: ¿España no fue invitada o decidió no acudir? Desde Moncloa se trasladó malestar, pero el ministro belga negó que existiera un veto formal. Meloni, por su parte, afirmó que Sánchez no le había reprochado nada directamente.
Para el comunicador, más allá de la anécdota protocolaria, el fondo es otro: España estaría perdiendo peso en los centros de decisión europeos por una política exterior errática, marcada por posiciones unilaterales en asuntos como Israel, la OTAN o la regularización de inmigrantes. En su tesis, Bruselas ya habría “calado” al presidente español y opta por relegarlo en determinadas decisiones estratégicas.
El estilo de confrontación como seña de identidad
Herrera compara la escena europea con episodios anteriores, como la cumbre de la OTAN en la que Sánchez apareció deliberadamente aislado en la foto de grupo. Para el periodista, se trata de una puesta en escena reiterada: el presidente adopta una actitud distante o desafiante cuando le conviene reforzar su perfil interno.
El enfrentamiento con Giorgia Meloni encajaría, según este análisis, en esa lógica de construcción de un adversario ideológico. No hay choques con todos los líderes europeos, subraya Herrera, sino con aquellos que encajan mejor en el relato político que Sánchez quiere proyectar.
El resultado, sostiene, es una imagen de España menos integrada en la toma de decisiones comunitarias y más centrada en el ruido político que en la influencia real.
Ábalos en el banquillo: la imagen que marca la jornada
Si la escena europea marca el contexto internacional, la imagen interna del día es otra: José Luis Ábalos sentado en el banquillo del Tribunal Supremo. Herrera considera que esa fotografía tiene un impacto político mucho mayor que el contenido técnico de la vista preliminar celebrada.
Ábalos, exministro de Fomento y figura clave en la moción de censura contra Mariano Rajoy, fue durante años uno de los pilares del sanchismo. Verlo ahora en el banquillo simboliza, según el comunicador, a “todo el sanchismo sentado en el banquillo”.
Las peticiones de la defensa —retrasar el juicio, recusar magistrados o introducir pruebas adicionales— fueron rechazadas, y aunque la sesión fue preliminar, la carga simbólica resulta difícil de ignorar. Herrera sostiene que el PSOE intenta ahora marcar distancia con quien fue uno de sus principales activos políticos.
Tensiones internas en el PSOE y el “efecto López”
El monólogo también se detiene en las fracturas internas del socialismo. Emiliano García-Page reaparece para pedir un adelanto electoral, con una frase que Herrera considera significativa: no puede hundirse toda la infantería para salvar el cuartel general.
La crítica implícita apunta al desgaste que el liderazgo de Sánchez estaría generando en alcaldes y cargos intermedios del partido. Frente a esa voz crítica, Herrera contrapone la intervención de Óscar López, quien atribuyó la derrota en Aragón a Javier Lambán, ya fallecido, una declaración que provocó malestar incluso dentro del propio PSOE.
El periodista recuerda la expresión acuñada por Ignacio Varela sobre el “efecto López”: cada campaña en la que participa resta puntos al resultado socialista. En este contexto, la oposición, y especialmente Isabel Díaz Ayuso, observaría con atención el escenario que se abre.
Un presidente en modo confrontación permanente
El balance que deja el monólogo es el de un presidente que, según Herrera, prefiere la confrontación permanente a la búsqueda de consensos. Ya sea con socios europeos, con la oposición o con antiguos aliados, la estrategia pasa por reforzar el perfil ideológico y el choque discursivo.
Para el comunicador, esta dinámica tiene un coste: aislamiento en Europa, desgaste interno en el PSOE y una imagen de inestabilidad política que se refleja tanto en el ámbito internacional como en el judicial.
En ese marco, la búsqueda del enfrentamiento con Meloni no sería un episodio aislado, sino una pieza más en la construcción de un relato que prioriza la épica política sobre la influencia real. Y esa, concluye Herrera, es una estrategia que puede generar titulares, pero no necesariamente resultados duraderos.
