El 25 de julio, día de Santiago y también de Jaime, la cocinera e influencer gastronómica Anna Terés ha vuelto a triunfar en su canal de YouTube ‘Anna recetas fáciles’ con una receta que ha conquistado a miles de personas: unos buñuelos de calabacín que se pueden preparar tanto al horno como a la sartén. La publicación, con más de 400.000 visualizaciones en apenas horas, ha convertido esta propuesta en una de las más virales del verano.
Su éxito no sorprende: se trata de una receta económica, sencilla y muy versátil, ideal para aprovechar verduras de temporada y compartir en reuniones familiares o con amigos. Los buñuelos quedan crujientes por fuera, jugosos por dentro y pueden adaptarse tanto a quienes prefieren una opción más ligera al horno como a los amantes del sabor clásico de los fritos.
Ingredientes para unos buñuelos sabrosos
La receta empieza con verduras ralladas: un calabacín mediano, una zanahoria y una cebolla pequeña. A esto se suma una masa cocida en cazo al fuego con agua, mantequilla y sal, a la que se incorpora la harina con levadura y, una vez templada, se añaden los huevos uno a uno.
Estos son los ingredientes exactos utilizados por Anna Terés para obtener unos 35 buñuelos:
- 1 calabacín mediano
- 1 zanahoria
- 1 cebolla pequeña
- 150 g de harina (1 taza)
- 250 ml de agua (1 taza)
- 10 g de levadura en polvo tipo Royal
- 4 huevos
- 50 g de mantequilla
- Una pizca de sal
- ¾ litro de aceite para freír (solo si se elige la versión frita)
Una vez lista la masa, se mezclan las verduras bien escurridas hasta lograr una textura uniforme que permite trabajarla con cucharas tanto para el horno como para la sartén.
Dos formas de cocinar buñuelos de calabacín: al horno o fritos
Para la versión más ligera, Anna recomienda hornear los buñuelos en horno precalentado a 220ºC con calor arriba y abajo, durante 18 minutos, formando pequeñas porciones con la ayuda de dos cucharas. El resultado es una opción saludable, con menos grasa y perfecta para quienes cuidan su alimentación.
Si se opta por la receta más tradicional, los buñuelos se fríen en abundante aceite caliente, asegurándose de que floten para que se doren por igual. Es importante no saturar la sartén para que queden bien cocinados. Al sacarlos, se escurren sobre papel absorbente.
Una receta que, por su sencillez y sabor, vuelve a poner en valor el poder de la cocina casera. Y más aún si, como en este caso, se viraliza el día de Santiago, en pleno verano, cuando lo que más apetece es compartir platos rápidos, sabrosos y llenos de color.
