La gastronomía de barrio vuelve a situarse en el mapa nacional gracias a Cocituber, uno de los creadores de contenido culinario más influyentes del momento, que esta Navidad ha hecho parada en Bar Santa Ana, en pleno barrio de Triana. Y lo ha hecho con una sentencia clara y directa que resume la experiencia: “Esto no lo hay en Madrid”.
Cocituber, nombre artístico de Alfonso Ortega, natural de Ávila y con unos 40 años, se ha convertido en un auténtico referente por su forma sincera, directa y sin artificios de contar la comida real que se sirve en bares y restaurantes de toda España. Con 447.400 seguidores en TikTok y más de 531.000 en Instagram, su visita a un local suele traducirse en visibilidad inmediata y en un reconocimiento implícito a la autenticidad del lugar.
Triana, invierno al sol y una terraza con sabor a barrio
El vídeo, grabado en la terraza del Bar Santa Ana, arranca con una escena muy sevillana. Cocituber se sienta junto al río Guadalquivir y lo primero que destaca es el ambiente: “No hace frío, hace bueno, hace buen tiempo”, subrayando esa forma tan particular que tiene Sevilla de vivir el invierno al aire libre.
Desde ese momento, comienza un recorrido gastronómico que es, en realidad, un homenaje a los bares antiguos de toda la vida, esos que conservan la esencia sin necesidad de reinventarse. Y Santa Ana, abierto desde hace más de un siglo en el número 82 de la calle Pureza, es uno de ellos.
Ensaladilla, pringá y la esencia de Andalucía
El primer plato que llega a la mesa es una ensaladilla con piparra y jamoncito ibérico, media ración por 5,20 euros, que Cocituber califica sin rodeos: “Está perfecta”. Un inicio suave, bien ejecutado y que prepara el terreno para lo que vendrá después.
El siguiente bocado es uno de los momentos clave del vídeo: el montadito de pringá, por 5,50 euros. Cocituber lo abre por la mitad para mostrar la generosa cantidad de carne y no oculta su entusiasmo: “Cómo me gustan a mí estos bares antiguos de toda la vida. Yo me tomo un montón de pringá y lo flipo, porque esto no lo hay en Madrid. Son los restos del puchero. Buenísimo el montadito”.
Una frase que resume a la perfección lo que representa este plato: cocina de aprovechamiento, tradición y sabor sin complejos.
Chacinas, bravas y croquetas: el disfrute sin prisas
La experiencia continúa con un variado de chacina por 25 euros, compuesto por jamón ibérico, queso curado, salchichón, chorizo y lomo ibérico. Cocituber destaca la calidad del producto y lo entiende como un imprescindible en una mesa andaluza bien planteada.
No podían faltar las Bravas Santa Ana, una de las especialidades de la casa. Media ración a 5,50 euros, crujientes por fuera, tiernas por dentro y acompañadas de una salsa que “pica un poquito”. Su veredicto es claro y entusiasta:
“Están espectaculares. Viva las Bravas de Santa Ana”.
Las croquetas tampoco se quedan atrás. Por 7,50 euros llegan cinco unidades, con opciones de sepia con tinta y de jamón, estas últimas coronadas con un toque de mahonesa. “Todo chicos de 10”, resume Cocituber, sin necesidad de más explicación.
Flamenquín reinventado y una carrillada que se deshace
Uno de los platos que más sorprende al creador de contenido es el flamenquín, servido en media ración por 5,50 euros. Cocituber destaca que, siendo un plato típico andaluz, aquí se presenta con un giro propio: cerdo, setas, bechamel y queso parmesano. Tras probarlo, no duda en aplaudir:
“Esto sí que es típico andaluz… Está buenísimo todo”.
La parte más contundente del recorrido llega con la carrillada de ternera, media ración por 9 euros, acompañada de patatas. “Esto se deshace amigos. Guiso espectacular. Yo estoy lleno”, afirma, poniendo en valor la cocina lenta y el sabor de los guisos bien hechos.
Postres de tradición: poleá y chocolate
El final dulce mantiene el nivel. Primero, una poleá sevillana por 5 euros, con canela y picatostes. Cocituber la describe con sorpresa: “Es como espuma. Qué bien Sevilla”, destacando una receta tradicional que no suele encontrarse fuera de Andalucía.
Cierra la experiencia con una tarta de chocolate cremosa, por 7 euros, que confirma su despedida: “Yo me voy cenado de aquí”.
Un bar centenario que conquista a toda España
Antes de terminar el vídeo, Cocituber lanza un mensaje que resume toda la experiencia: está en un bar con más de 100 años de historia, precioso, con comida muy buena y fiel a la tradición. Un reconocimiento que va más allá de los platos y que pone en valor la identidad del Bar Santa Ana como uno de esos lugares que no necesitan modas para seguir llenándose.
La visita de Cocituber no solo refuerza el prestigio del local trianero, sino que vuelve a demostrar que la cocina andaluza de barrio, bien hecha y sin artificios, sigue siendo capaz de conquistar a millones de personas en toda España.
Porque, como bien dijo Cocituber desde Triana, hay cosas que no se pueden replicar. Y la pringá, el sol de invierno y los bares de toda la vida… eso, efectivamente, no lo hay en Madrid.
