Consejos a la hora de comprar una sandía
Uno de los consejos es fijarse al cogerla que tenga un peso adecuado al volumen, que no tenga poco peso con respecto al volumen
La sandía es una fruta del verano por excelencia. Fundamentalmente es agua, un 91% en concreto, y el resto (el 5-6%) son azúcares, aunque también tiene algo de aporte de fibra si bien no es muy relevante con respecto a otras frutas. También es rica en vitamina C y tiene antioxidantes como licopeno o caroteno, responsables de su color rojo.

Con todo, la presidenta del Colegio Oficial de Dietista-Nutricionistas de Cantabria aconseja a la hora de comprarla entera: Fijarse al cogerla que tenga un peso adecuado al volumen, que no tenga poco peso con respecto al volumen.
Además hay que atender a la superficie de la sandía, que no tenga golpes ni rugosidades, y que el lado de apoyo sea de color más bien amarillo, y no verdoso o blanco, porque eso significará que no se ha cogido de forma temprana y sí está madura; darle golpes para ver si retumba, lo que significa que tiene una ‘carne’ rica en líquido, que está retenido.
En el caso de comprarla partida, la dietista-nutricionista ve fundamental que el trozo que vayamos a escoger esté envuelto en plástico, para que no se haya podido manchar ni contaminar, y los trozos estén turgentes, con color uniforme, y sin colores oscuros, ya que esto significará que no ha sido bien tratada la sandía por golpes o porque se encuentra ya demasiado madura.
No obstante, precisa que si la sandía se parte en ese momento no es imprescindible que esté tapada o envuelta.
Una vez que la compramos dice que podemos tenerla a temperatura ambiente, ya que, según asegura, aunque haga calor aguanta bien porque la cáscara es fuerte. No obstante, si se conserva a 15 grados en el frigorífico puede aguantar hasta dos semanas.
“Hay que taparla con un papel de film y no tener contacto directo con el frío, porque si no la pulpa aguantará menos”, añade.
