Despierta tras doce años en coma bajo los cuidados de su madre
Crónica de un milagro que se produce gracias al poder del amor maternal
Nos se trata de una noticia volandera ni de un titular trágico tal como los abundantes que observamos en los telediarios. A menudo sucede que caen del cielo -o así parece- hechos que conmueven el alma, que nos dictan la lección magistral de todos los ensueños y que proyectan la realidad -al menos realidad potencia- de un mundo mejor. O mejorable. No forzosamente el suceso doloroso ha de reinar en las cabeceras de las noticias universales.

Debemos remontarnos a doce años atrás. Un largo -muy largo- periodo de tiempo. En 2006, Wang Shubao, un hombre chino, y quien por aquellos entonces contaba con 36 años de edad, tuvo un muy grave accidente de tráfico que le dejó en coma. Han pasado doce años desde entonces, tiempo en el que su madre, Wei Mingying, ha cuidado de él día y noche y ha asumido todos los costes del tratamiento. Lo ha cuidado, lo ha mimado, lo ha querido hasta el infinito.
¿Qué ha sucedido? Que ahora…. ¡se ha despertado! Se ha obrado el milagro. Todo se ha llenado de luz. De alegría, de júbilo. De contento. La madre siempre ha mantenido las esperanzas de que esto iba a ocurrir. Lo ha presentido desde el primer momento. Y no la perdía la ilusión aunque fuera pasando el tiempo. Siempre fue inasequible al desaliento. El padre de Wang Shubao murió cuando él era joven, de manera que su madre era la única persona que tenía en su vida. La única, que es un todo espectacular.
A lo largo y ancho de estos doce años, cada día la madre se levantaba a las cinco de la mañana para bañarle, para alimentarle, para estimular sus músculos, además de curar sus llagas y heridas a causa de estar tumbado. “Estoy muy contenta, espero que se recupere pronto. Nunca me rendiré y espero que un día pueda llamarme ‘mamá’ otra vez”, aseguró después de que su hijo despertara. Todo se ha consumado para bien. Las segundas oportunidades siempre existen.
