lunes. 23.03.2026

Todo sobre el Negocio del Hielo y sus beneficios: en verano venden millones de bolsas

Loreto Sánchez, dueño de Cubito Veloz (Baleares), abre su fábrica y sus números y explica por qué el hielo no es “solo agua congelada”: De 3.000 kilos diarios a 110 toneladas con planta automatizada
Adrián G. Martín visita la fábrica de Loreto Sánchez, propietario de Cubito Veloz S.L.
Adrián G. Martín visita la fábrica de Loreto Sánchez, propietario de Cubito Veloz S.L.

El hielo no es un capricho de verano: es una industria. Loreto Sánchez, fundador de Cubito Veloz S.L., lo demuestra sin rodeos en una visita a su fábrica del youtuber Adrián G. Martín: de 3.000 kilos al día en sus inicios a 110 toneladas diarias con la planta actual totalmente automatizada, conectada por internet y con solo tres técnicos por turno. El negocio arranca repartiendo para terceros, reinvierte cada euro, compra sus primeras máquinas y hoy presume de ser la mayor productora de Baleares. Todo, “a pulmón”, sin fondos externos y con banca puntual.

El dato que rompe el hielo: una bolsa cuesta 0,30 € en costes directos y 0,40 € si se suman los indirectos. En tienda, se paga 0,80–1,00 €. La rentabilidad media ronda el 50% sobre el precio de venta. ¿Dónde está el truco? En escala, automatización y disciplina de costes. Eso sí, con tensiones: la factura eléctrica en verano se dispara hasta 50.000 € al mes, el plástico de los envases se ha encarecido un 60 % y el impuesto de 0,45 €/kg golpea márgenes. Aun así, en julio se alcanzan picos de tres a cuatro millones de bolsas vendidas.

El negocio por dentro (y por qué no es “solo agua congelada”)

  • Escala y automatización. Del agua osmotizada a la tolva, secado en túnel para que el cubito no se pegue y embolsado automático. Menos manos, menos errores, más ritmo.
  • Umbral de rentabilidad. Para cubrir costes fijos necesitan fabricar y vender unos 20 palés diarios; a partir de ahí, llega el beneficio.
  • Dónde se gana más. El canal más rentable es la venta directa al bar, hotel o fiesta. El mayor volumen viene de supermercados y distribuidores, que amortiguan la temporada baja.
  • El verdadero reto: mover el hielo. La distribución es clave: flota de 15 vehículos, camiones refrigerados que llegan a costar 250.000 €, congeladores en punto de venta a cargo del fabricante y logística milimétrica.
  • Inversión y músculo. La planta suma ya unos 5 millones de euros invertidos. El objetivo para 2026 es automatizar cargas y descargas y apoyarse en IA para logística.
  • Calidad y grandes cuentas. Para vender a plataformas como Mercadona se exige certificación internacional IFS Food y estándares europeos. Sin sello, no hay trato.

Loreto Sánchez reconoce que el COVID “hizo heridas”, pero el hielo es alimentación y no cerró. Aprendió a diversificar y blindar su red eléctrica con línea y transformador propios, además de generadores de respaldo. Donde más sufre es en los envases y en la última milla: rompes la cadena de frío y el negocio se derrite.

La lección para los que se asoman al sector es clara: fácil es empezar; hacerlo bien y crecer es caro y sacrificado. En Cubito Veloz trabajan unas 20 personas entre oficina, producción y reparto; el resto lo hacen las máquinas, sensores y sistemas remotos. Con esa mezcla, el cubito que cae de la tolva se convierte en lo que es: un producto de 0,40 € que deja 50 % de margen… si llega frío y a tiempo.

Y queda el dato que explica por qué el “negocio silencioso” suena a oro: julio; tres o cuatro millones de bolsas vendidas; mar a 30 grados; barbacoas, chiringuitos y terrazas. El hielo no habla… pero paga nóminas, camiones y luz cada día.

Todo sobre el Negocio del Hielo y sus beneficios: en verano venden millones de bolsas