Dormir no es perder el tiempo. Así lo asegura el doctor Eduard Estivill, referente internacional en medicina del sueño y autor de una amplia trayectoria científica, que ha sido entrevistado por Carlos Roca en el podcast Roca Project. Durante la conversación, el experto desmonta mitos y aporta evidencias claras: el sueño es un “taller de reparación” que determina cómo envejecemos y cómo vivimos el día a día.
El 90% de la población sufre insomnio puntual en algún momento de su vida, y un 30% lo padece de manera crónica, con consecuencias directas en la memoria, la concentración, la tensión arterial e incluso en el riesgo cardiovascular. Para Estivill, dormir mal significa vivir peor.
En la entrevista, el especialista no solo desgrana las fases del sueño y su impacto en la salud, sino que también ofrece rutinas prácticas para mejorar el descanso: desde hábitos de alimentación y ejercicio hasta cómo regular la luz de las pantallas o afrontar la menopausia, etapa que afecta de manera especial a las mujeres.
Dormir bien, el gran superpoder
Eduard Estivill lo resume de manera clara: “Dormir es la actividad más importante que realizamos a lo largo de la vida”. Mientras que trabajar, hablar o comer ocupan miles de horas, el sueño se lleva un tercio de nuestra existencia, y esa proporción no es casual.
El sueño no solo recarga energías: repara tejidos, regula hormonas, fortalece el sistema inmune y consolida la memoria. Durante la fase REM, el cerebro selecciona la información del día, la ordena y elimina aquello que no es útil. Una noche de mal descanso implica pérdida de rendimiento, irritabilidad y más riesgo de accidentes al volante por los llamados microsueños.
El doctor Estivill recuerda un dato que sorprende: una persona privada totalmente de sueño no sobreviviría más de una semana, mientras que sin comer o beber podría aguantar más tiempo. El descanso, por tanto, es tan vital como respirar.
Errores que arruinan el descanso
La ciencia ha identificado más de 40 causas del mal dormir. Algunas son evidentes, como el consumo excesivo de cafeína, alcohol o drogas estimulantes. Otras, sin embargo, están ligadas al estilo de vida y al estrés acumulado.
Errores más comunes
- Acostarse con dispositivos móviles sin control del contenido estimulante.
- Practicar ejercicio intenso justo antes de dormir.
- Cenar en exceso y a horas tardías.
- Mantener horarios irregulares de sueño y vigilia.
- Exponerse a luces brillantes por la noche, que bloquean la producción de melatonina.
El experto insiste en que el sueño empieza cuando abrimos los ojos por la mañana. Recibir luz solar, mantener rutinas de actividad física y organizar el día de forma que el estrés no se acumule son claves para llegar a la noche con capacidad de desconectar.
Dormir según la edad
Uno de los apartados más llamativos de la entrevista es el que explica cuántas horas son necesarias para cada etapa de la vida. No todos necesitamos lo mismo y la genética también influye.
Las horas de sueño recomendadas
- Niños de 5 años: unas 11 horas diarias.
- Adolescentes: entre 9 y 10 horas, aunque la mayoría no lo cumple.
- Adultos: entre 7 y 8 horas, salvo un 5% que puede vivir bien con 5 o 6.
- Personas mayores: alrededor de 6 horas, a las que se suman pequeñas siestas de 20 minutos.
El especialista recuerda que dormir menos de lo que corresponde no solo genera cansancio. También se asocia a un mayor riesgo de Alzheimer, hipertensión, obesidad y depresión.
El sueño en las mujeres: una asignatura pendiente
Eduard Estivill denuncia que la ciencia ha sido históricamente machista en el estudio del sueño. Los ensayos clínicos se han centrado en hombres, dejando de lado los problemas específicos de las mujeres, que representan el 60% de los casos de insomnio.
Las causas principales son dos: los cambios hormonales y el rol social. Desde la primera menstruación hasta la menopausia, pasando por el embarazo y el posparto, cada etapa supone alteraciones que afectan al descanso. A ello se suma la sobrecarga de responsabilidades domésticas y laborales que recae en la mujer.
El experto advierte que es urgente diseñar tratamientos y rutinas específicas para ellas, incorporando terapias conductuales y nuevos fármacos como el Cubivic, que actúa sin crear dependencia y ayuda a estabilizar el sueño en casos graves.
Consecuencias del insomnio: más allá de no descansar
El insomnio no es solo pasar la noche en vela. Sus consecuencias se extienden al día siguiente y condicionan la vida entera de quien lo padece.
- Físicas: cansancio extremo, somnolencia, riesgo de accidentes de tráfico y debilitamiento del sistema inmune.
- Psicológicas: irritabilidad, altibajos emocionales, depresión y ansiedad.
- Sociales: menor rendimiento laboral, deterioro de las relaciones familiares y de pareja.
El doctor Estivill subraya que no se trata de un problema menor, ya que “un 30% de los españoles padece insomnio crónico”. En su consulta, la prioridad siempre es identificar la causa para poder dar una solución adecuada, que va desde cambios en los hábitos diarios hasta tratamientos médicos en casos puntuales.
La clave está en planificar el sueño
El mensaje final del doctor Eduard Estivill es claro: dormir bien es una inversión en salud, en calidad de vida y en longevidad. Para lograrlo, no basta con tomar una pastilla o esperar a que llegue el sueño de golpe. Se trata de planificar el día completo: alimentación, ejercicio, exposición a la luz, desconexión digital y rutinas de relajación.
“Dormir no es una pérdida de tiempo, es la mejor inversión para vivir más”, asegura. Y su consejo se resume en una frase que ya se ha convertido en lema: “El sueño empieza cuando abrimos los ojos por la mañana”.
