El olor a lavanda tranquiliza a los caballos
Bastan unas gotas aplicadas en la palma de la mano del dueño o jinete
A los caballos hay que cuidarlos como oro en paño. Son una seña de identidad de la Baja Andalucía, de la más genuina Andalucía Occidental, además de un animal bellísimo y bondadoso donde los haya. ¿Qué sería del sur del Sur sin la presencia, sin la crianza, sin la compañía del caballo ibérico de tipo barroco que además se encuentra entre las razas equinas más antiguas del mundo?

Ahora se ha descubierto un factor de veras favorable para tan obedientes y leales amigos. Si bien se sabe que los caballos son animales que suelen ponerse nerviosos con bastante facilidad, a tal efecto se ha realizado un estudio en la Universidad de Arizona a través del cual se ha hallado un método que a priori parece infalible para tranquilizarlos: darles a oler el aroma de lavanda. Los investigadores no tuvieron duda en el hallazgo: con este procedimiento el ritmo cardiaco de los animales enseguida disminuían.
¿Cómo llegaron a esta conclusión? Pues realizando un experimento con varios animales de diferentes razas equinas y de diversas edades. A todos les dieron a oler una plural gama de olores, entre los que se encontraba el de la lavanda. Y mientras tanto monitorizaban lo que se conoce popularmente como la variabilidad del ritmo cardiaco.
¿Qué detectaron? Que uno de sus parámetros -conocido como RMSSD y que está vinculado con los estados de relajación- se incrementaba cuando respiraban el olor a lavanda. También observaron que para logran este fin, este efecto aliviador, relajante, tan sólo era necesario expandir unas fotos de aceite con aroma de lavanda en la palma de la mano del dueño -o de su puntual jinete- y pasarla unos segundos por el hocico del caballo.
