Las lluvias continuadas que vienen afectando a Andalucía y a gran parte de España han llevado al territorio a una situación límite. A este contexto se suma ahora un nuevo episodio meteorológico adverso, con vientos fuertes y precipitaciones intensas previstas desde la noche del martes, que puede agravar de forma notable el riesgo de inundaciones.
En este escenario, el experto meteorólogo Michu ha lanzado una advertencia contundente a través de un hilo en X, donde analiza un vídeo grabado en el Parque Natural de Grazalema por Fernando Navarro, en el que se observa un fenómeno hidrológico poco habitual que, según explica, es una señal inequívoca de saturación extrema del sistema.
Creo que no se está manejando nada bien por parte de las autoridades estatales publicas lo que se viene por el centro-sur de la península desde ya...Hoy me he encontrado con este video de Grazalema, y me ha dado un escaofrío: https://t.co/uPZEx5VQt0 Mini-Hilo⬇️
— Michu (@meteoastur) February 2, 2026
El aviso no se limita a un punto concreto: el especialista advierte de desbordamientos sin precedentes en zonas no habituales, especialmente en cuencas del sur peninsular, con especial atención a Andalucía, Extremadura y áreas de Castilla-La Mancha y el sur de Castilla y León.
Qué muestra el vídeo de Grazalema y por qué es una señal de alarma
Según detalla Michu, el vídeo grabado en un arroyo del Parque Natural de Grazalema muestra un afloramiento de agua limpia en un punto donde no es habitual que aparezca agua en superficie. Este tipo de surgencia se conoce como aliviadero de presión freática en un sistema kárstico.
En zonas kársticas, cuando llueve de forma persistente, gran parte del agua se filtra al subsuelo a través de grietas y cavidades. Lo habitual es que esos afloramientos presenten agua turbia, cargada de sedimentos, procedente de la escorrentía superficial.
Sin embargo, en este caso ocurre lo contrario: el agua que emerge es limpia, lo que indica que procede directamente de la subida del nivel freático. Para el meteorólogo, esta diferencia es clave y revela que la presión subterránea es tan elevada que el agua busca salida hacia la superficie para aliviarla.
Un sistema saturado: sin capacidad de absorción ante lo que viene
La conclusión del especialista es clara: el sistema kárstico está completamente saturado. Esto implica que no puede absorber ni una gota más de agua, por lo que cualquier nueva precipitación se transformará en escorrentía superficial masiva.
En términos prácticos, esto significa que todo lo que llueva a partir de ahora irá directamente a las cuencas bajas, incrementando de forma rápida los caudales de ríos y arroyos. En un contexto en el que muchas cuencas ya están en nivel rojo, el riesgo de desbordamientos aumenta de manera considerable.
“Decir esto en una cuenca kárstica es mucho decir”, señala Michu, subrayando que no habrá amortiguamiento natural frente a las precipitaciones que están por llegar, algo poco habitual en este tipo de sistemas geológicos.
Embalses al límite y sin margen de regulación
A la saturación del terreno se suma otro factor determinante: el amortiguamiento artificial a través de los embalses es prácticamente inexistente. Según advierte el meteorólogo, muchos se encuentran ya entre el 80, 90 o incluso el 100 por ciento de su capacidad.
Esta situación reduce drásticamente la capacidad de laminar avenidas, por lo que el agua que llegue a las cuencas se trasladará aguas abajo con mayor rapidez y volumen, elevando el riesgo en zonas que normalmente no sufren inundaciones.
El experto insiste en que el peligro no se limita a cauces tradicionales, sino también a áreas cercanas a ríos y arroyos, incluso aquellas situadas a menos de un kilómetro del cauce, que podrían verse afectadas si los niveles continúan subiendo.
Precipitaciones persistentes y vigilancia constante de los ríos
Michu aclara que el escenario que se avecina no responde a lluvias torrenciales súbitas, sino a precipitaciones persistentes, localmente fuertes, que provocarán un aumento rápido pero no instantáneo de los niveles de los ríos.
Esto, según explica, ofrece un margen de reacción si se realiza una vigilancia constante de las cuencas, especialmente a través de estaciones de monitorización aguas arriba. Donde no existan estos sistemas, recomienda una observación directa del comportamiento de los cauces.
El meteorólogo anima a la población a informarse sobre la cuenca que les afecta, seguir la evolución de los caudales y extremar la precaución en las próximas horas y días, en un contexto marcado por la persistencia de las lluvias, la saturación del suelo y la llegada de un nuevo episodio adverso.
La advertencia es clara: Andalucía se enfrenta a un escenario hidrológico excepcional, en el que la combinación de factores naturales y artificiales puede dar lugar a desbordamientos inéditos, incluso en zonas donde nunca antes se habían producido.
