sábado. 02.07.2022

Finge un cáncer terminal y consigue que le paguen boda y luna de miel

Al regreso del viaje de novios un familiar anunció su fallecimiento por la enfermedad y ahora se enfrenta a una pena de cárcel por fraude

Con las enfermedades no se juega. Son cosa seria. Son cosa delicada. Hablamos de causas de fuerzas mayores. Hablamos de sufrimiento, de dolor, de quienes padecen. Usar una enfermedad y además terminal como una treta con beneficios personales como un viaje de novios no tiene perdón de Dios.

Parece que de últimamente  la trola ha tomado parte en según qué objetivos que anteponen una enfermedad ficticia para así lograr fines subrepticios. Fines que, por engaño, por el más miserable de los engaños, se aprovecha de la buena voluntad del prójimo. Se aprovecha de la solidaridad de muchas personas.

Una mujer, joven, de 29 años de edad, ha fingido a toda costa tener un cáncer terminal. Con un fin poco laudable: que sus amigos le costeen la boda de sus sueños y asimismo, por si fuera poco, su luna de miel también. Secuenció la enfermedad hasta el detallismo, en tanto al cabo de unos meses después de la boda un familiar anunció su fallecimiento. Y así redondear la estafa.

Tragedia impostada

Y así cerrar la tragedia impostada. Y así dar carpetazo al asunto. Pero sucedió lo inesperado. Sucedió que alguien la pilló viva, muy viva. Y, por consiguiente, su farsa salió a la luz. Fue señalada con el dedo reflector de la evidencia.

¿De quién hablamos? Se trata de la londinense Toni Stranden, quien aseguró que sufría de un cáncer que se había extendido al cerebro, huesos y por todas partes de su cuerpo. Incluso, para hacer más creíble la interpretación, se afeitó la cabeza. Simulando así un paulatino estado de empeoramiento del cáncer terminal.

Es curioso que los amigos lograron recaudar una cantidad suficiente y a la boda asistieron 150 invitados, que no es un listado corto ni mucho menos. Como apunte ilustrativo dígase que el dinero recaudado también les alcanzó para pasar su luna de miel en Turquía, después en Alemania, República Checa, Austria, Hungría e Italia. ¡Ahí queda eso!

Empeoramiento del cuadro clínico

Tras el regreso del viaje con su marido la mujer anunció que solo le quedaban unos meses de vida tras un empeoramiento del cuadro clínico de la enfermedad. Todo calculado al dedillo. Todo pensado y repensado. Tan es así que dos meses después anunciaron su fallecimiento debido al presunto cáncer terminal:

"Toni falleció anoche, rodeada de amigos y familia, fuerte hasta el final", escribió sin pudor un familiar compinchado en Facebook. La estratagema parecía un plan trazado por bandas delictivas profesionales. La mentira se hizo aparente verdad. La idea de la enfermedad cuajó en éxito.

El coronavirus lo descubre todo

Pero los guiones a veces inevitablemente se mojan cuando llueve. Y la pandemia del coronavirus desbarató la historia del cáncer terminal. La desbarató por completo. El coronavirus fue una ventolera que hizo caer el castillo de naipes. Salió a la palestra – se conoció- que Toni había contraído la enfermedad. Pero… ¿no estaba muerta?

"Podría haber ganado un Oscar, su actuación fue así de buena. Nos engañó a todos. Me dijo que se estaba muriendo y caí en la trampa", afirmó su compañera de universidad, Cheryl Aston.

Otro amigo añadió: "Todos estábamos asombrados con que, en lugar de morir a medida que el cáncer se apoderaba de ella, se hacía más fuerte cada día". Toni fue denunciada por amigos y familiares y ahora se enfrenta a una pena se cárcel por fraude.

Finge un cáncer terminal y consigue que le paguen boda y luna de miel