Gana el gordo de la lotería, cobra el premio y muere a la mañana siguiente
José Luis Rodrigo López no pudo disfrutar de uno de sus grandes sueños hechos realidad
La vida es un sí y es un no. La vida pende de una cuerda de equilibrista. La vida es un simposio entre la realidad y la incertidumbre. Una viruta, una fragilidad. Una certeza que no depende de nadie. La historia de José Luis Rodrigo López conmueve. Y provoca la reflexión. La más honda y profunda reflexión.

Y no porque, a sus 84 años de edad, falleciera repentinamente el día de Navidad. Sino porque murió justamente un día después de haber cumplido su gran sueño. El sueño de miles, de millones, de españoles. Un sueño por el que muchos darían la vida. Pero no la muerte. Porque la muerte está agazapada detrás de los claroscuros del destino.
La mañana anterior a su muerte José Luis cobró 455.000 euros por haber sido uno de los ganadores del sorteo "El Gordo de Navidad" de la lotería.
El sábado 22 de diciembre Rodrigo López estaba de compras en el barrio de San José, cuando vio una revuelta en la administración de lotería número 5. Era un signo jubiloso.

No lo dudó un segundo. Se acercó y la sorpresa fue mayúscula al enterarse de que allí -precisamente allí- se había vendido el "Gordo de Navidad" con el número 03.347, que era el que llevaba la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San Viator de Huesca, donde él estudió. Supo, sí, que había ganado dinero, bastante dinero, pero aguardó a la mañana siguiente para confirmarlo.
Hasta el lunes 23 de diciembre no fue a cobrar los 455.000 euros, pero esa noche se sintió mal y lo llevaron al Servicio de Urgencias del Hospital San Jorge de Huesca. A la mañana siguiente falleció. Las causas de su muerte no fueron detalladas.
El fallecido dirigió hasta 2011 los Almacenes Rodrigo, donde vendía la ropa que las personas de su comunidad vistieron desde 1949, cuando su padre abrió el negocio. Su negocio patrocinó durante muchos años los boletos de lotería que la Asociación vendía por Navidad. También era parte de la junta de la Asociación de Empresarios del Comercio de Huesca, por lo que su muerte fue comentada y sentida por todos sus amigos y conocidos de la ciudad.
