martes 24/5/22

"Habladme, por favor, que si no me voy a volver loco"

El ex duque de Palma, Iñaki Undangarin, se enfrenta a las consecuencias de la soledad extrema

La soledad es mala consejera. La soledad aturde. Atolondra. La soledad está afectando al marido de Cristina de Borbón. Iñaki Urdangarin, el reo, que afronta el castigo, la consecuencia, por el caso Nóos. No sólo la soledad: también el aislamiento. El silencio imperante. Ha elegido alojarse en un módulo individual de la prisión abulense de Brieva. Ahora el ex duque de Palma ha elevado una petición a los funcionarios que diariamente le atienden: “Por favor, habladme porque, si no, me voy a volver loco”.

Además Iñaki está afrontando su penitencia con el deporte llevado a extremo. Y lo practica como un poseso. Fuera de sí. Salta al patio para correr. Un patio de apenas siete metros de ancho por veinticinco de largo. Corriendo a toda prisa, sin parar. ¿Cuándo se detiene?  Únicamente cuando se encuentra extenuado. En este espacio claustrofóbico procura liberar tensiones. Como constreñido en sus pensamientos más impenetrables.

Los trabajadores que tratan con Urdangarin lo tienen claro: “Corre para no pensar”. “A veces nos preguntamos cómo es posible que pueda correr tanto sin cansarse”, indican. Pero el marido de la infanta Cristina no expresa ninguna confidencia. Mantiene las distancias. Sabe cómo hacerlo. Esta curtido en este menester. El único interno hombre de la cárcel de Brieva calca, un día tras otro, esta acción. Parece la renovación, cada veinticuatro horas, de un ritual. De una disciplina con fines terapéuticos.

Aparentemente no muestra la más mínima sensación de abatimiento. Recio. Rígido. De semblante solemne. A los funcionarios se dirige con una educación exquisita. Con unos modales extraordinarios. Pero jamás ni media palabra de su latido emocional. De cuanto padece, de cuanto siente. Protagoniza un hermetismo escalofriante. Habita en su mundo interior. Un mundo que, cuando queda hastiado de pensamientos negativos, no duda en calzar las zapatillas para correr y correr y correr…

"Habladme, por favor, que si no me voy a volver loco"
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