Afortunadamente, al abrir su hamburguesa pudo ver la araña y no se la comió o la mordió, algo que le habría provocado muchos más problemas debido a su pánico a estos arácnidos.
Por supuesto, interpuso una queja contra la cadena de restauración, que tardó nueve días en responderle. La única respuesta que le dieron fue unas disculpas y un vale de 15 libras de compensación para gastar en sus restaurantes.
A pesar de que la joven rechazó el bono porque no quería volver a comer en esa cadena, no hicieron caso y le mandaron su compensación. Un portavoz de la cadena se disculpó por lo sucedido: "Lamentamos conocer la experiencia de este cliente y la demora en responderles. Ponemos un gran énfasis en el control de calidad, siguiendo estándares rigurosos para evitar cualquier imperfección; nos decepciona saber que no se cumplieron en esta ocasión".
"Tan pronto como nos informaron sobre el asunto, nos disculpamos y pedimos que nos enviaran el artículo para una mayor investigación, sin embargo, había sido descartado", expresaban. Además, volvieron a pedir disculpas por esta amarga experiencia para la joven, que asegura no volverá a comer una hamburguesa en esta cadena de restaurantes.
Come fideos picantes y se queda sordo
Reemul Balla, un escritor londinense, ha contado cómo se quedó parcialmente sordo durante dos días después de comerse un paquete de fideos instantáneos picantes coreanos. Según Balla, el banquete le dejó la sensación de tener "lava goteado en su estómago".
El escritor dijo que quería probar los fideos después de ver al 'youtuber' Matt Stonie engullir 15 paquetes como parte de un desafío alimenticio. Así pues, adquirió en Amazon dos paquetes, que contienen cada uno un bloque de fideos, algunas semillas de sésamo y algas, y una bolsita de salsa espesa de chile negro.
Balla proviene de una familia de Mauricio y dice estar acostumbrado a la comida picante desde edad temprana, pero describió su primer bocado de estos fideos como si lo golpeara un "infierno". "Se me adormecieron los dientes y se me cerró la garganta cuando la lava se deslizó por mi estómago", escribió.
"No queriendo renunciar a mi primer bocado, tomé otro y otro, tratando de contener el dolor. Eventualmente, después de comer medio tazón me di por vencido, sintiéndome decepcionado de mí mismo".
Balla confesó que aunque la comida dejó su cuerpo entumecido y calentito, los fideos estaban sabrosos. Lo peor llegó al día siguiente, cuando notó un dolor agudo en su oído izquierdo cada vez que lo tocaba que empeoraba a medida que pasaban las horas.