lunes. 27.06.2022

Joaquín Sabina se casa con Jimena Coronado

La petición de matrimonio se escenificó de rodillas y con anillo en ristre

Nunca es tarde para las declaraciones de amor. Sobre todo si el sentimiento es puro. Pedir matrimonio no está de moda. Declararse románticamente menos aún. Joaquín Sabina, libre como un pájaro cantor, así lo ha hecho, a sus 70 años.

En la misma patria del bandoneón. Sí, el cantautor tan amante de la sensibilidad del tango, ha pedido matrimonio a su pareja peruana Jimena Coronado. A tomar por retambufa su fama de soltero empedernido, que es una variante de los estereotipos de la soltería de oro.

Pero no lo ha hecho a la ligera. Jamás se hubiese permitido una vulgaridad en este sentido. Sino como Dios y las tradiciones clásicas mandan: de rodillas y con anillo en ristre. Para solicitar, para rogar, pronto casamiento a la que es incondicional compañera desde hace 20 años.

Cerca de la madrileña Plaza Tirso de Molina: allí viven en un piso. La inminencia de la boda ha sido noticia desvelada por Joan Manuel Serrat, íntimo amigo de Sabina. Entre más bromas que veras Serrat lo ha narrado en el programa ‘Teleshow', al que estaban invitados por la gira argentina en la están embarcados ambos artistas. «Yo tengo 70 años, el día que la Jime cumplió 50 doblé la cerviz y en verso…».

Más datos: la novia es hija de Pedro Coronado Labó, que presidió el Banco Central de Reserva del Perú entre 1987 y 1990. Ambos se conocieron en 1999, cuando ella trabajaba como fotógrafa del diario 'El Comercio' y se presentó en el hotel Sharaton de Lima para ilustrar un reportaje.

Fue un hito clave en su biografía. Un viento fresco. El origen de su bienaventuranza. La aparición de Coronado fue crucial en la vida del cantautor, pues a los dos años sufrió un infarto cerebral leve del que se recuperó, aunque a la postre le sumió en la depresión. Una depresión aciaga. Un borrón repentino.

«Me quedaba en blanco. Era como los niños, que creen que la muerte es algo que les pasa a otros. Y yo creía que las depresiones les ocurrían a señoras aburridas y viudas», dijo a toro pasado. Afortunadamente tenía Jimena a su lado. Ella ha sido la que le ha «salvado la vida más de una vez». Ahora, fuera ya de cualquier vida disoluta, un verso ha iniciado el camino hacia el pronto matrimonio.

Joaquín Sabina se casa con Jimena Coronado