Almería vuelve a enseñar músculo. José Elías visita Tomati&Co y pisa una explotación que hace del tomate cherry en ramo un negocio de éxito: tecnología, método y marca. La escena es elocuente: balsas que recogen el agua de lluvia, otra que almacena el drenaje para reutilizarlo, paneles solares que alimentan el invernadero y un sistema de calefacción con recuperación de CO₂ para impulsar el crecimiento sin perder eficiencia.
El campo ya no es la postal de antaño. Aquí cada sector riega a la carta con fósforo, potasio, calcio y el resto de nutrientes que dicta la curva de desarrollo. El sustrato de fibra de coco permite controlar salinidad, humedad y oxígeno en raíz. El resultado se ve en el ramo: uniforme, brillante, crujiente. Y se palpa en el ritmo de trabajo: producción durante todo el año, pedidos que salen en 24 horas y exportación con cadena de frío medido.
Tomati&Co da el salto comercial con marca propia. Tomati&Co – Tomatico nace para diferenciar por sabor, textura y presentación, con formatos para consumo directo y un canal específico para alta restauración. La propuesta se afianza con un pack “snack” y un cobranding con Enrique Tomás (tomate cherry con tacos de jamón), y con la apertura de la primera tienda monoproducto de tomate cherry en Almería.
Un invernadero de Andalucía que fabrica precisión
El sistema es multitúnel con doble ventilación, pantalla de sombreo y calefacción por raíl. La caldera de gasóleo calienta agua para el circuito térmico y su tubo de escape se depura para inyectar CO₂ al invernadero (la misma lógica de los grandes proyectos holandeses). La empresa añade buffers para estabilizar temperatura y alimentar una red que reparte calor cuando hace falta.
El riego se gobierna por sectores. Cada uno cuenta con bomba y receta: nutrientes ajustados a fenología, pH y conductividad controlados, y reutilización del 90% del agua gracias a canaletas que llevan el drenaje a una balsa específica. El sustrato de coco —en bolsas de uno, dos o tres años— asegura homogeneidad y permite replantar con rapidez sin perder control sobre la raíz.
Mano de obra, polinización y ritmo de campaña
La planta no se cuida sola. La explotación trabaja con un estándar de cuatro personas por hectárea en campaña: entutorado, eliminado de brotes, manejo de hojas, recolección y preparación del ramo. El abejorro hace la polinización —adiós al “golpe de palo” de hace décadas—, y el equipo decide cuántos tomates por ramillete para que maduren de forma uniforme, sin rajas y con brillo comercial.
El ciclo se escalona por sectores para producir doce meses, con replantaciones que evitan “apagones” de oferta. La cosecha se completa a primera hora y el género sale en el día; en destinos lejanos (como Reino Unido), el producto se estabiliza en cámara antes de cruzar para evitar saltos térmicos.
De la eficiencia a la rentabilidad: marca, exportación y valor añadido
Tomati&Co no compite solo por volumen: compite por valor. El ramo vende más y mejor que el suelto; la variedad —exclusiva o en club con la casa de semillas— garantiza sabor diferencial; y la presentación suma percepción y ticket. Con envío en 24 horas, la marca llega a minoristas gourmet, hoteles y restaurantes que pagan por consistencia, dulzor y acidez equilibrada.
Claves del modelo que suman margen
- Agua y energía: recuperación de drenaje, captación pluvial y fotovoltaica que abastece el invernadero y vende excedente.
- Ramo y variedad: selección en origen, uniformidad visual y propiedad varietal (exclusiva o club) que protege sabor.
- Operación todo el año: escalado por sectores, logística fría y pedidos que salen en el día.
- Marca propia: formatos para consumo (250 gramos, “snack”) y granel de restauración, con cobranding y tienda monoproducto.
La explotación declara unos 2 millones de kilos anuales y un rendimiento de referencia de 10 kilos por metro cuadrado (según variedad y manejo). La densidad ronda 3,3 cabezas por metro cuadrado, con unas 34.000 cabezas para 17.000 plantas en el bloque visitado. El manejo ajusta longitud de ramos, número de frutos y ventilación para equilibrar calibre, dulzor y firmeza.
La visita de José Elías a Tomati&Co demuestra que la “agricultura tradicional” ya es agricultura de precisión. Agua recuperada, CO₂ aprovechado, riego de sectores, sustrato controlado y un ramo vestido con presentación y marca. Tecnología para producir, método para estabilizar y relato para vender. Con esa ecuación, el tomate cherry deja de ser una commodity y se convierte en un producto premium que suma clientes, exporta Andalucía y sostiene cuenta de resultados.
