José Elías ha viajado hasta Valdestillas, en la provincia de Valladolid, para conocer de primera mano cómo funciona el negocio de la zanahoria en España. La empresa Muñozval, fundada y dirigida por Jesús Muñoz Arnanz junto a sus hermanos, es un ejemplo de cómo la agricultura familiar puede transformarse en un engranaje empresarial capaz de abastecer durante los 12 meses del año a grandes cadenas como Carrefour.
El recorrido incluye desde el cultivo en campo abierto hasta el lavado, calibrado, envasado y distribución de la zanahoria. Una cadena de valor completa que permite asegurar calidad constante y suministro ininterrumpido, claves que convierten a Muñozval en referente dentro del sector agroalimentario.
La filosofía de Jesús Muñoz se basa en una idea clara: en el campo no vale fallar. El compromiso con el cliente debe cumplirse 365 días al año, lo que obliga a diversificar la producción entre la zona centro y Andalucía para garantizar el suministro continuo.
Zanahoria del agricultor al productor integral
El caso de Muñozval refleja un cambio de mentalidad en el sector agrícola. “Aquí lo importante es la venta”, reconoce Jesús Muñoz, que decidió dar el paso de ser agricultor tradicional a productor integral. La empresa no solo cultiva, sino que procesa y distribuye directamente al cliente final, eliminando intermediarios y asegurando márgenes sostenibles.
El negocio se ha consolidado sobre una base familiar: tres hermanos que decidieron dar continuidad al camino que abrió su padre, quien antes se dedicaba a otros productos como melones o sandías. Hoy, las 134 hectáreas propias de cultivo de zanahoria marcan la hoja de ruta de una compañía que combina tradición y tecnología.
El proceso de la zanahoria: de la tierra al supermercado
La visita a las instalaciones de Muñozval permite entender cómo una zanahoria pasa del campo al lineal de un supermercado. Tras la recogida en campo, los camiones llegan a la nave con el producto en sacas o a granel. Allí se inicia un proceso que incluye limpieza en lavadoras, selección manual, enfriado en hidr-cooling, calibrado por tamaños y envasado automático.
Las zanahorias se distribuyen en distintos formatos: bolsas de medio kilo, paquetes familiares o cajas para hostelería. Todo ello con un objetivo claro: que el cliente reciba un producto fresco, homogéneo y con la mayor vida útil posible gracias a la cadena de frío.
Un modelo sostenible y replicable
Muñozval cuenta con una plantilla de 47 trabajadores estables que aseguran la continuidad de la actividad tanto en campo como en fábrica. La automatización de procesos y la rotación de cultivos permiten que la empresa mantenga su competitividad en un mercado cada vez más exigente.
José Elías destaca que este modelo de negocio es replicable y muestra cómo la agricultura española puede convertirse en un motor económico si se combina profesionalización, visión empresarial y compromiso con el territorio. “Todo el mundo comerá, y cada vez se comerán más ensaladas que terneros”, reflexiona, subrayando la relevancia que tendrán estas empresas en el futuro de la alimentación.
Innovación y pasión por el campo
Jesús Muñoz no oculta su pasión por el trabajo agrícola. Consciente de que la clave está en el rendimiento, asegura que su objetivo es mantener la producción diaria para cubrir la demanda sin interrupciones. La empresa utiliza nuevas tecnologías como drones para el control de cultivos y apuesta por riegos nocturnos más eficientes que permiten ahorrar agua en verano.
El resultado es una empresa familiar que ha sabido modernizarse sin perder sus raíces. Una historia que demuestra cómo la agricultura, combinada con innovación y esfuerzo, puede generar valor añadido, empleo y futuro en la España rural.
