¿Los auriculares pueden explotar en un avión?
¿Puede un aparato tan pequeño traicionarnos mientras volamos?
La duda es reincidente. Y la pregunta abunda por doquier, como una cantinela que continúa sembrando su propio interrogante. La respuesta a esta pregunta es sí. Los auriculares, nuestros inseparables auriculares de andar por casa, en efecto pueden explotar se buenas a primeras en nuestros oídos mientras viajamos en avión. Creando consecuencias de veras desagradables.
A las pruebas, a los antecedentes, hay que remitirse. Por desgracia, se ha concluido cuando una pasajera lo padeció en sus propias carnes. Y nunca mejor dicho. La buena señora viajaba desde Pekín hasta Melbourne y dormía plácidamente en su asiento. Todo en la más absoluta normalidad. Como muchos de nosotros, como cualquier hijo de vecino, antes de descansar se puso los cascos y, poco después, despertó cuando sentía "que le ardía la cara". Con una intensidad infernal.
La cara le ardía, sí. Los auriculares estaban alimentados con batería, lo que generó el pequeño estallido y el posterior incendio. Según describe la víctima, lanzó sus cascos al suelo, donde fueron apagados con un cubo de agua por los asistentes de vuelo. El accidente no solo le provocó terminar con la cara ennegrecida, sino varias ampollas y quemaduras. La imagen fue por segundos dantesca.
El sino, que nunca avisa. Ni alerta. Por suerte, las quemaduras no fueron de gravedad y todo quedó en un simple susto, pero la oficina de Australia, por la seguridad en el transporte (ATSB), pidió a los viajeros que tuviesen precaución en viajar con aparatos que funcionen con pilas. De modo que a veces toda precaución es poca. Y merece la pena repasar todos los detalles antes de iniciar el vuelo. Todo sea por el cuido de nuestra preciada capacidad auditiva.

