La artista María Rodríguez, mayormente conocida como Mala Rodríguez, es una rapera de Jerez de la Frontera, famosa por su estilo artístico aflamencado. Madre de tres hijos: Ckarell, Abraham y Romina, actualmente participa en la décima edición de MasterChef Celebrity, junto a grandes nombres como José Manuel Parada, Rosa Benito y Charo Reina, entre otros.
Después de varios episodios amorosos, la cantante volvió a recuperar la ilusión en las relaciones gracias al deportista argentino, Franco Tenaglia, campeón mundial de peso ligero de Bare Knuckle Fighting Championship (BKFC), una modalidad de boxeo sin guantes de la que Conor McGregor es copromotor.
En principio fueron un par de encuentros casuales y conversaciones, pero su entorno auguraba un gran futuro. Sin embargo, pasaron por una relación a distancia, dado que ella vive en Barcelona y él en Alicante.
La cantante, amante del boxeo, deporte que también practica, asistió el pasado 12 de octubre al primer evento de BKFC celebrado en Marbella. Varias fuentes la relacionaron con Tenaglia, con quien intercambió sus primeras palabras. Tras el evento, en la fiesta celebrada en el Pub Clubhouse de la ciudad andaluza, se pudo ver a la rapera y al deportista más cercanos y acaramelados de lo habitual.
Al mismo tiempo, su carrera profesional atraviesa un momento de esplendor, con su última gira en pleno desarrollo Su nuevo disco, 'Un mundo raro', lanzado el pasado mes de mayo, refleja quién soy hoy “cruda, emocional y sin miedo a fusionar los mundos de los que provengo con el que habito ahora", aseguró Rodríguez durante una reciente firma de discos en Madrid.
La historia de Franco Tenaglia
El boxeador es originario de uno de los barrios más conflictivos de Buenos Aires y encontró en el kickboxing una vía de escape a los 14 años. Su entorno estuvo marcado por dificultades que pudo superar gracias a esta disciplina. Durante su juventud, se vio involucrado en actividades ilegales debido a los obstáculos económicos, incluyendo el trapicheo con drogas. Sin embargo, su pasión por el deporte terminó imponiéndose.
Para buscar un futuro mejor en esta modalidad, Tenaglia viajó a Nueva Zelanda, donde acabó siendo deportado. Sin dinero y con pocos recursos, encontró en Reino Unido una salida gracias a un promotor que le ayudó a participar en eventos clandestinos en Gales.
Fue en un club de striptease donde ganó notoriedad al noquear a su primer oponente en solo ocho segundos. La mafia albanesa lo fichó y así comenzó su camino en el circuito subterráneo de lucha, aunque con un final agridulce: acabó detenido por cuidar campos de cultivo de drogas. Después de sufrir intentos de asesinato y secuestros en una cárcel de Alemania, decidió mudarse a España.
Instalado en Alicante, volvió al mundo de los deportes de contacto, un lugar de sanación donde se ha ganado el apodo de “Rey de la Calle” y ha conseguido su ansiado cinturón, con una Rodríguez en las gradas que lo apoyó con todo su entusiasmo.
