lunes. 23.03.2026

El multimillonario español José Elías compra una granja de gallinas ponedoras: más de 5 mil huevos al día

La explotación funciona hoy como código 2 y su objetivo es dar el salto a código 1, con salida al exterior y más bienestar animal
José Elías adquiere una granja de gallinas ponedoras
José Elías adquiere una granja de gallinas ponedoras

El empresario José Elías Navarro ha entrado de lleno en el sector primario con una compra que llevaba tiempo rondándole la cabeza: una granja de gallinas ponedoras. Lo cuenta y lo enseña en un vídeo grabado en la propia instalación, donde recorre las naves, se mete en la zona de recogida y ofrece cifras concretas de producción, manejo, alimentación y funcionamiento interno de la explotación.

La granja, según explican en el vídeo, se denomina Avícola Green S.L.U., y en la visita aparece una figura clave: Joan, el trabajador que controla el día a día, al que Elías presenta como alguien que “lo sabe todo” del sistema, hasta el número exacto de bebederos, ponederos y rutinas. La conversación va al detalle: desde la periodicidad real de puesta de un huevo hasta por qué no se deben lavar con agua los huevos manchados o qué ocurre si se rompe un tubo de agua dentro de la nave.

Más allá de la parte divulgativa, el vídeo deja dos ideas claras: la primera, que la granja ya produce a gran escala; la segunda, que José Elías no quiere quedarse en un modelo de “propiedad pasiva”, sino evolucionar la explotación para mejorar su categoría y, llegado el momento, controlar también la comercialización.

La granja: 6.200 gallinas y una producción que ronda los 5.700 huevos diarios

El dato central está cuantificado y repetido con claridad: actualmente la granja trabaja con 6.200 gallinas y obtiene unos 5.700 huevos al día. En etapas anteriores, según relatan, han llegado a marcar picos incluso superiores, cuando el lote estaba en un momento de máxima productividad, aunque lo que se muestra en el vídeo es un rendimiento sostenido cercano a esos 5.700.

Uno de los mitos que desmontan es el de “dos huevos al día”. En el vídeo se explica que eso es imposible en condiciones normales: la gallina pone un huevo aproximadamente cada 28 horas, y ese ritmo, si todo está bien —alimentación, luz, manejo y ausencia de estrés—, se mantiene con regularidad.

También se explica que la producción no se mantiene idéntica toda la vida productiva: las gallinas tienen un ciclo de rendimiento alto y, a partir de cierto punto, la puesta empieza a bajar. En el vídeo se habla de que a partir de unas 75 semanas la puesta cae, y por eso el sistema industrial suele cambiar el lote en torno al año o algo más, aunque técnicamente las gallinas podrían seguir poniendo durante más tiempo, con menor rentabilidad.

El punto clave: qué significan los “códigos” y en cuál está ahora la granja

Aquí dejo la explicación exactamente como se expone en el vídeo, sin atajos ni simplificaciones, porque es una de las claves informativas.

En España, el primer dígito del huevo indica el sistema de cría:

  • Código 3: gallinas en jaulas dentro de nave.
  • Código 2: gallinas sueltas en nave, sin jaulas, pero sin acceso al exterior.
  • Código 1: gallinas con salida al exterior, con exigencia de superficie mínima por animal.
  • Código 0: gallinas con salida y manejo ecológico, con pienso ecológico certificado.

En el vídeo se afirma que la granja está hoy en código 2 (ponedoras en suelo, sueltas en la nave, sin jaulas) y que el plan es convertirla a código 1, es decir, dar acceso al exterior. Se menciona además el requisito de superficie: 4 m² por gallina en el exterior para ese modelo. Con 6.000 gallinas, eso implica decenas de miles de metros cuadrados y condiciona permisos y diseño de la finca.

Por encima de ese escalón quedaría el código 0, que exige que el pienso sea ecológico certificado: el maíz, los componentes y toda la composición del alimento deben cumplir ese estándar.

“Integrados” ahora, con el objetivo de controlar gallinas, pienso y venta

Un aspecto importante del vídeo es el modelo económico actual. José Elías explica que ahora mismo la explotación está en formato integrado: ellos aportan la granja y el personal (Joan, empleado de la empresa), pero un tercero aporta sus gallinas y su pienso, y se lleva la producción.

Elías deja claro que ese modelo es transitorio. Su idea, según dice ante cámara, es tener sus propias gallinas, decidir su propia alimentación y poder comercializar los huevos directamente o bajo su propia estrategia.

Este punto es clave porque el formato integrado reduce decisiones propias: si alguien aporta las gallinas y el alimento, también marca estándares, logística y salida del producto. Por eso el proyecto que plantea Elías pasa por una reforma física (pasar a código 1) y por una reforma de control del negocio.

Cómo se ponen y se recogen los huevos: ponederos inclinados, cinta y control de mermas

La granja funciona con un sistema de ponederos cuyo suelo está ligeramente inclinado, para que el huevo ruede hacia una cinta transportadora. Esa cinta lleva los huevos a la zona de recogida, donde Joan los coloca en bandejas y los cuenta por cajas.

Aunque el sistema es automatizado, el vídeo muestra el trabajo manual que sigue siendo imprescindible: cada tarde, Joan recorre los ponederos y empuja huevos que se quedan atascados para que entren en la cinta. Lo hace, explica, porque si se dejan huevos dentro del ponedero de un día para otro, las gallinas pueden picarlos y romperlos, generando pérdidas y suciedad.

En el proceso se separan categorías: huevos rotos, sucios o de tamaño especial. En el vídeo se habla de huevos XL y se muestra un caso de doble yema, que Joan asocia a huevos grandes. Se insiste además en una cuestión práctica que mucha gente desconoce: los huevos no deben lavarse con agua, porque la cáscara es porosa y el agua puede facilitar la entrada de contaminación; lo que se hace es cepillarlos o limpiarlos con cuidado.

Alimentación: consumo por gallina, control de silo y muestras de pienso

El vídeo entra en detalle sobre el alimento. Se explica que el pienso es el estándar para ese tipo de ponedora y que, en el caso de subir a código 0, tendría que ser ecológico certificado. Se habla de consumos aproximados por gallina en torno a 120 gramos al día, lo que dispara rápidamente las cifras cuando hay miles de animales.

El sistema se abastece mediante un silo que se rellena con camión. Se comenta que cada carga puede rondar los 8.000 kilos (dependiendo del margen de seguridad y del calendario), y se detalla un procedimiento de control: el veterinario o responsable de alimentación recibe datos de kilos restantes y programa el siguiente suministro.

Un detalle que aporta mucha información y credibilidad técnica es que Joan guarda muestras del pienso en cada entrega, con fecha y referencia, por si un día hay un problema y hay que analizar si el alimento pudo influir. Esto es un protocolo habitual en explotaciones donde cualquier incidencia puede suponer pérdidas altas.

Rutina de la nave: luz, agua y por qué el ponedero se cierra

Otro punto clave del vídeo es la rutina de las gallinas. Se habla de horarios de alimentación y de que el ponedero no se mantiene abierto 24 horas. Se cierra una parte del día para que no estén continuamente dentro, para reducir suciedad y para consolidar el hábito de puesta en una franja concreta.

También se explica que la parte más peligrosa del sistema no es “una gallina”, sino un fallo estructural sencillo: una rotura de agua en horario sin supervisión. El vídeo deja claro que si un tubo se rompe por la tarde y no se detecta hasta la mañana siguiente, la cantidad de agua liberada puede ser enorme y afectar a la nave, al ambiente y al bienestar animal.

El salto a código 1: salida al exterior y una reforma con burocracia

El tramo final del vídeo enseña el terreno exterior: olivos, zonas abiertas y una finca que permitiría, con vallas y accesos, dar salida a las gallinas para convertir la explotación a código 1.

Ahí aparece un detalle clave: no es solo obra física, es burocracia. Elías menciona la necesidad de permisos de agricultura y que el calendario de reformas debe encajar con los momentos en los que no haya gallinas en producción, porque abrir huecos, limpiar, remodelar y adaptar accesos no se hace “en dos días” sin parar la explotación.

La idea que deja el vídeo es que la compra no es un capricho: es una inversión con un plan de transformación, que parte ya de una producción fuerte —5.700 huevos diarios— y que busca mejorar el modelo hacia gallinas con salida exterior y un control más completo del negocio.

Con esta granja, José Elías entra en un sector donde la rentabilidad está en el detalle: alimento, agua, luz, higiene, mermas y rutina. Y el vídeo lo deja claro desde el primer minuto: aquí no hay postureo, hay números, logística y una industria que funciona a base de precisión diaria.

El multimillonario español José Elías compra una granja de gallinas ponedoras: más de 5...