En la actualidad, vivimos en una constante zozobra, pues a raíz de la aparición del COVID-19, infección de transmisión viral que alcanzó el grado de pandemia de Coronavirus según indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de Salud (OPS), a finales del año 2019 e inicios del 2020, cualquier sintomatología similar puede hacernos creer que estamos padeciendo la enfermedad.
Aunque se ha demostrado que este virus afecta de manera diferente a cada individuo, pudiendo presentarse síntomas leves como los de un resfriado o complicaciones respiratorias de índole mucho más grave que pueden causar la muerte; lo cierto es que dos síntomas tan comunes como la fiebre y el dolor de cabeza, pueden deberse a otras razones.
Por ende, este artículo te presenta las posibles causas de tales dolencias, con la finalidad única de servirte de guía para determinar lo que pudiera estar ocurriéndote.
Síntomas comunes del resfriado
La febrícula o fiebre, considerada como el aumento de la temperatura corporal por encima de los 37.2 grados aproximadamente, se trata de un síntoma bastante habitual de los resfriados comunes, producidos por un virus cualquiera que se encuentra en el ambiente y que entra en nuestro cuerpo alterando el sistema inmune, el cual para protegernos eleva la temperatura corporal y lucha por expulsarlo.
Tal padecimiento puede causar dolores de cabeza, sobre todo cuando se trata de infecciones virales del trato respiratorio que pueden afectar la nariz, ojos, oídos, garganta. En estos casos también es común presentar síntomas como goteo nasal, congestión, dolor de garganta, dolor de oído, etc.
Igualmente, la sensación de agotamiento o cansancio producido por los malestares propios de un catarro o gripe, pueden ocasionar dolores de cabeza, generalmente producidos por la congestión.

Infecciones ocasionadas por bacterias
Como mencionamos anteriormente, la fiebre actúa en nuestro cuerpo para protegernos y eliminar un cuerpo extraño que desea ingresar a nuestro sistema. Así como reacciona para eliminar un virus, también lo hace para eliminar las bacterias.
Cuando estas bacterias atacan las vías superiores de nuestro cuerpo, como en el caso de la meningitis o de la sinusitis, es común que la fiebre se presente acompañada de un dolor de cabeza fuerte.
Infecciones respiratorias
Las infecciones respiratorias, ya sean éstas causadas por virus o bacterias, son las enfermedades que, después del resfriado común, producen estos dos síntomas con mayor frecuencia.
De hecho, en algunas ocasiones las gripes sencillas evolucionan hasta transformarse en infecciones respiratorias más complejas, como la bronquitis o la pulmonía, las cuales producen mucho dolor de cabeza por la cogestión de mucosidades a nivel de tórax, lo que inhibe el flujo de oxígeno al cerebro.
Reacción a las vacunas
Si recientemente fuiste inmunizado contra algún virus o bacterias como el sarampión, rubeola, fiebre amarilla, toxoide, covid-19, etc., puede existir la posibilidad de que los síntomas de dolor de cabeza y fiebre sean efectos colaterales de tal concentrado químico.
Las vacunas son fabricadas a base de virus y bacterias en baja concentración, que se introducen al cuerpo con la finalidad de activar nuestro sistema inmune y hacerlo resistente a las enfermedades producidas por aquellos. En consecuencia, tu cuerpo puede estar reaccionando a la estimulación efectuada por la vacuna.

Tumores cerebrales
No pretendemos asustarte, pero en menor medida, la fiebre y los dolores de cabeza recurrente y que son prácticamente imposibles de eliminar, pueden ser ocasionados por la presencia de un tumor a nivel del cerebro que lo comprime, ocasionando dolor intenso y una reacción del sistema inmunológico que busca defenderse.
Sin embargo, en estos casos suelen presentarse otros síntomas como náuseas, mareos, desmayos, visión nublada, episodios de pánico y tantos otros que dependerán de la ubicación del tumor.
En definitiva, estos síntomas pueden ser indicativo de muchísimas afecciones, por lo que resulta primordial que, de ser recurrentes, visites a tu médico y te realices exámenes de rutina para descartar y estar tranquilos.
