De Triana para el mundo entero. Jorge Cadaval y César Cadaval son parte de la historia viva del humor en España gracias a una carrera de más de 40 años sobre los escenarios de todo el país, desde Jerez de la Frontera, pasando por Sevilla y hasta Madrid, donde ahora arrasan con su nuevo número 'Bis a Bis'. Los Morancos se han consagrado como uno de los grandes referentes del humor, y ya sea en TV, en el teatro o en sus redes sociales, los hermanos Cadaval siempre están dispuestos a sacar una carcajada a su público.
Nacidos en el popular barrio de Triana, en Sevilla, Los Morancos han conseguido ser la cara de la comedia en España durante cuatro décadas. Un privilegio logrado con esfuerzo, talento y saber hacer bien las cosas. El cariño y el respeto del público es algo que no se compra y el talante sencillo de ambos humoristas les ha permitido ganarse la admiración de un público que continúan llenando teatros para disfrutar unas horas del inimitable humor de los hermanos Cadaval.
En un mundo en el que es tan fácil juzgar a los demás y donde nadie se pone en el pellejo del otro, Los Morancos han preparado un pequeño 'sketch' en su cuenta de Instagram que no ha tardado en viralizarse. Sentados uno enfrente del otro, Jorge y César se dicen todo lo que piensan a la cara, pero eso sí, escuchando y sin juzgar lo que detestan del otro. Un show que tan solo está al alcance de los humoristas sevillanos.
Los Morancos se dicen las verdades a la cara: "Escuchamos y no juzgamos"
En el que puede ser el 'backstage' del Teatro Capitol de Madrid, Los Morancos se sentaron uno enfrente del otro para decirse las verdades a la cara. En un improvisado 'sketch' en su cuenta oficial de Instagram, Jorge y César lo han vuelto a hacer. Sin complejos, sin ataduras, y sin ningún tipo de vergüenza. Ellos son así y son capaces de decirse lo que piensan a la cara sin enfados ni juzgar al prójimo. Un show que no ha tardado en dar la vuelta a España en redes sociales.
Comenzó Jorge la lluvia de "escuchamos y no juzgamos", cuando agarró el cigarrillo eléctrico de César para decirle que no aguantaba más con él. "La chimenea esta que tienes tú, que estás todo el día con ella en la boca, que es un peo frito en una freidora. No me gusta nada. Escuchamos y no juzgamos, gordito", le recriminó Jorge a su hermano, que sin tiempo a procesarlo, le contestó con otra verdad.
"Siempre pides la misma ensalada en los restaurantes de aguacate, ventresca y tomate, se te está poniendo cara de ventresca. Escuchamos y no juzgamos", comenzó César, ante un Jorge que seguía calentando la situación metiéndose con el peinado de su hermano.
"Tienes un peinado muy antiguo César, te lo digo de verdad. Escuchamos y no juzgamos. Me gustaría que te hicieras un corte nuevo, te lo digo muchas veces", apostillo Jorge, a lo que César le contestó: "Pues tus pantalones son de payaso, pero no de payaso que merecen todo el respeto. Llevas ropa que te dicen la caja fuerte, porque nadie sabe la combinación".
César Cadaval a Jorge: "La gente se cree que eres muy simpático"
La mecánica del juego era esa. Escuchar y no juzgar después de que el otro te haya puesto en tu sitio. Es parte de la vida, y en realidad, un ejercicio muy práctico pues en los tiempos que corremos de 'haters' tanto en Internet como en la vida real, pues lo mejor que se puede hacer es exactamente eso: "Escuchar y no juzgar", pues nunca sabemos las circunstancias que llevan a las otras personas a tomar decisiones, que en nuestro caso parecerán locura, pero que tendrán un sentido para el de enfrente.
Para terminar el 'sketch', Jorge apuntó a a las pulseras de su hermano César. "Eres el pulsera. Estas todo el día con las pulseras. Deja ya las pulseras. Renovarse o morir. Escuchamos y no juzgamos", le comentó Jorge, que iba a recibir un golpe bajo de su hermano para cerrar con el vídeo.
"La gente se cree que eres muy simpático, pero te tiras unos pedos en el escenario. Escuchamos y olemos. Uy y no juzgamos", le recriminó César a Jorge, que no pudo evitar la risa y terminó abrazado con su hermano para terminar un 'sketch' con el sello de Los Morancos. Unos auténticos fueras de serie en lo suyo.
