viernes. 03.04.2026

Howard, el vendedor de pañuelos de Plaza de Armas, ya es español

Tras más de 20 años fuera de su país de origen, ha conseguido la nacionalidad del país que le ofreció asilo cuando escapó de Liberia

Howard, el vendedor de pañuelos de Plaza de Armas, ya es español

Tras más de 20 años fuera de su país de origen, ha conseguido la nacionalidad del país que le ofreció asilo cuando escapó de Liberia

La lucha por la supervivencia tiene un nuevo ejemplo en la figura de Howard Jackson. Cualquier sevillano y visitante de la ciudad hispalense que transcurra por la estación de autobuses, lo habrá visto alguna vez. Es un fijo en el semáforo de la Plaza de Armas, donde vende pañuelos desde hace 20 años. Nunca ha perdido la sonrisa hasta hacer realidad uno de sus grandes sueños: obtener la nacionalidad española.

Howard nación en Liberia, país del que huyó a comienzos de siglo por el estallido de una guerra civil. Estudiaba bachillerato y no lo dudó a la hora de aventurarse y buscar una nueva vida en Europa. Como para cualquier migrante, su camino no fue fácil. Tuvo que pasar la valla de Melilla, aunque fue capturado y trasladado a Guinea-Bissau. Allí estuvo encarcelado hasta que Amnistía Internacional logró liberarlo.

Volvió a Melilla y tras el rechazo de su primera petición, esta vez sí se aceptó su solicitud de asilo en España. Comenzaba así su nueva vida. Con 22 años buscó la manera de sobrevivir en un nuevo país vendiendo pañuelos junto a un semáforo de Plaza de Armas.

Hoy en día es una práctica habitual entre jóvenes migrantes que tratan de ganarse la vida, pero Howard ha conseguido darle un toque singular a su manera de trabajar. Ha sabido adaptarse a las costumbres y tradiciones españoles, llegando a vestirse de gitana, rey mago, gallo o marinero... entre otros.

Tras reconocerse su nueva nacionalidad, Howard, que estudia derecho en la UNED, no ha dudado en posar con la que es su nueva bandera, a las puertas del Registro Civil y ha entonado el conocido himno futbolístico "yo soy español".

Ya sin tiempo que perder, y disfrazado de elfo, para dar la bienvenida a la llegada de la Navidad, se puso manos a la obra para cumplir con sus obligaciones y regalar la mejor de su sonrisa a todos los coches y paseantes que cada día lo contemplan.

Howard, el vendedor de pañuelos de Plaza de Armas, ya es español