Su siguiente objetivo es participar en unos Juegos Paralímpicos. Sarah Almagro, natural de Marbella, Málaga, es todo un ejemplo de que cuando de verdad luchas por lo que quieres, todo se puede conseguir, aunque la vida te vaya poniendo por delante dificultades que, aparentemente, son difíciles de superar.
Sarah ha logrado derribar muchas barreras para llegar a proclamarse, el mes pasado, subcampeona del mundo de surf adaptado en el ISA World Championship que se celebró en Pismo Beach, California. A sus 21 años, esta deportista de Málaga está haciendo historia por todo el planeta.
Para lograr ese segundo puesto, Almagro tuvo que enfrentarse a Samantha Bloom y Jocelyn Neumelle, veteranas australianas que sonaban fuerte para alzarse con el título. De hecho, la segunda de ellas logró una puntuación más alta y quedó por delante de la malagueña, que, a pesar de ello, con su segundo puesto ya sueña con nuevos retos.
Próximo destino: Juegos Paralímpicos
En el horizonte tiene varias metas por las que está dispuesta a luchar, como lleva haciendo hasta ahora. La que más brilla es la participación en unos Juegos Paralímpicos, aunque seguramente esto no sucederá en los Juegos Olímpicos de París 2024, pues es complicado que el surf forme parte de ellos.
Más probable parece ser la cita olímpica del año 2028, que es en la que Sarah centrará todos sus esfuerzos. Aunque este es un reto muy ambicioso, para el que se requiere mucho trabajo y constancia, la marbellí sabe, de primera mano, lo que es hacer frente a situaciones muy complicadas y superar obstáculos que muchos no sería capaces.
Estuvo a punto de perder la vida
Con tan solo 18 años, Sarah tuvo que sacar fuerzas y convertirse en una auténtica guerrera. En el año 2018, justo antes de comenzar la carrera de Derecho, los médicos le diagnosticaron una meningitis meningocócica que daría lugar a un cambio radical en la vida de la joven deportista.
Sarah tuvo que pasar nueve días en un coma inducido y, aún así, sufrió una septicemia y la necrosis no dejó más opciones que amputarle sus brazos y sus piernas. Tras esto, sus padres le prometieron que, costara lo que costara, volvería a practicar surf, ese deporte que tanto ama y que tan feliz hace a la malagueña.
Así fue, Sarah Almagro logró continuar con su pasión, adentrarse en el mar y surfear cualquier ola que se le pusiera por delante, hasta el punto de que, apenas tres años después del momento más difícil de su vida, se ha proclamado subcampeona del mundo de surf adaptado.
